REALIDAD VIRTUAL

Imagínate entrando en la consulta de un psicólogo. Te quitas el abrigo y todo lo que te impida estar cómodo. Te pones unas gafas de realidad virtual y… comienza la sesión. De pronto te ves subido en un escenario en el cual te dispones a  dar un discurso. El auditorio está lleno y ves como el público tiene la mirada fija en tí. “Sé que es solo una imagen, no es real” te dices. Pero aun así tu cuerpo empieza a experimentar las sensaciones que sueles tener cada vez que te enfrentas a una situación de este tipo. Tu ritmo cardiaco aumenta, empiezas a sudar y a respirar agitadamente. No puedes articular ni una palabra.

Parece sacado de una pelicula de ciencia ficción ¿verdad? Sin embargo no lo es. El neurocientífico ingeniero electrónico y bio medico José Valenzuela, del iver lab de la Universidad de Barcelona está en este proyecto el cual está dando buenos resultados.

Están trabajando con este sistema para superar muchas fobias. Aunque tu mente sepa que no es real, a veces tu cuerpo tiene sensaciones en las cuales se cree que lo que ocurre es real. Este sistema es idóneo para crear realidades virtuales que ayuden al paciente a superar problemas como fobias a los animales, alturas, agorafobias, claustrofobias, etc. Con ambientes totalmente controlados donde se pueden introducir variables poco a poco para conseguir que el paciente pueda superar sus problemas.

El cuerpo nos da siempre una realidad imprecisa, independiente de la realidad virtual, todo pasa por nuestros prismas. La realidad de cada persona es distinta, nuestra genética, nuestro ambiente y nuestras reacciones corporales temporales nos predisponen a tener una conducta única e impredecible. Y el cerebro se cree lo que ve. Y en esa rendija se introducen los problemas fóbicos, de ahí que se utilice esa misma rendija para crear la “extinción” de dichos problemas. Y como hemos visto la realidad virtual es idónea. Tu mente llega a creerse tanto dicha realidad que si en ese ambiente ficticio te cortan una mano, tu cuerpo tiene una reacción preparandose para el dolor, si bien el dolor finalmente no llega.

Pero la investigación va más allá, de hecho, trabajan sobre otras cuestiones ajenas a la psicología, como el racismo o el machismo. Siendo racista ¿Cómo te sentirías siendo negro/blanco/asiatico? o si eres misógino ¿en el cuerpo de una mujer? Pues es tan sencillo como cambiar tu avatar, y ponerte en el cuerpo de otra persona. Los resultados son sorprendentes, afirma José Valenzuela.

Esto sería una manera también de trabajar la empatía, práctica muy relacionada con la meditación budista. Tan sencillo como ponernos en la piel de los demás e intentar comprender. Origen de todos y cada uno de los conflictos de nuestra sociedad. ¿Este tipo de investigaciones podrían ser el inicio de una nueva sociedad?

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