El feedback mental

Todos sabemos que si, por ejemplo, estamos felices sonreimos o si estamos tristes solemos poner cara de puchero… Pero la ciencia ha descubierto algo bastante importante. Si nuestro estado de ánimo es neutro y sonreimos, se activan unos mecanismos en el cerebro que hace que nos sintamos más felices, produciendo más neurotransmisores. Pero incluso, dicen los estudios científicos, podemos cambiar nuestros circuitos neuronales y crear nuevas conexiones. Esto se llama feedback o retroalimentación.

Richard Wiseman, investigador y profesor en psicología de la Universidad de Hertfordshire, en el Reino Unido afirma: «En la vida cotidiana, cuando nos sentimos felices, sonreímos, pero lo opuesto también es cierto, y hay muchos estudios que lo demuestran. Cuando te obligas a sonreír, eso te anima, te hace sentir más feliz»

Este tipo de estudios nos aclaran varias cosas:

1 Que tenemos en nuestras manos la llave para poder tener una salud mental óptima.

2 Que así podemos entender porque hay algunas personas que suelen tener el ánimo por los suelos (independiente de otras razones)

3 Que una psico-educación adecuada puede hacer al ser humano del futuro poseedor de una psicología emocional bastante más fuerte.

Deepak Chopra (autor muy cuestionado y no santo de mi devoción, pero que no dejar de ser médico) va más allá y en sus libros añade unos ejercicios, que aunque se desvían un poco del tema central (chocando con la autosugestión) también en cierto sentido avala la teoría científica:

Mira la palma de tu mano. Imagina que se está calentando. Siéntelo. Sigue mirándola y enfócate en que se está calentando aún más; nota que se ve cada vez más roja. Si mantienes el foco en esa intención, verás que la palma de la mano de hecho se pondrá caliente y enrojecida.

Los monjes budistas tibetanos utilizan ese simple circuito de retroalimentación (una técnica de meditación avanzada conocida como tumo) para calentar sus cuerpos enteros. Esa técnica es tan eficaz que los monjes que la usan pueden sentarse en cuevas congeladas meditando durante la noche mientras visten nada más que sus delgadas túnicas de color azafrán de seda.

Ahora, viendo eso, el simple circuito de retroalimentación se ha convertido en algo totalmente apasionante, porque lo que podemos inducir que el poder de nuestra intención puede no tener límite.

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