¿Puede el estrés ser el causante del cáncer?

La asociación española contra el cáncer es tajante: Los hábitos de vida son fundamentales a la hora de desarrollar determinadas enfermedades como la obesidad, las enfermedades cardíacas y el cáncer.  Por lo tanto, si el estrés es una de las patologías que afecta cada vez más a los ciudadanos, de hecho 3 de cada 4 españoles la sufren en la actualidad a causa de la crisis económica, podemos inferir que algún tipo de relación debe existir. Empecemos definiendo esta enfermedad.

¿Que es el estrés?

El estrés psicológico describe lo que la persona siente cuando está bajo presión mental, física o emocional. Aunque es normal presentar cierto estrés psicológico de vez en cuando, las personas que presentan niveles altos de estrés psicológico o que lo experimentan en forma repetida durante un largo periodo de tiempo pueden tener problemas de salud (mentales o físicos). Si bien el estrés puede causar una serie de problemas de salud física, la evidencia de que pueda causar cáncer es débil. Algunos estudios han indicado una relación entre varios factores psicológicos y un aumento en el riesgo de presentar cáncer; sin embargo, otros estudios no lo han hecho.

Las relaciones aparentes entre el estrés psicológico y el cáncer podrían manifestarse de diversas maneras. Por ejemplo, las personas con estrés pueden adoptar ciertos comportamientos, como fumar, comer en exceso o tomar alcohol, que aumentan el riesgo que tiene una persona de padecer cáncer. O bien alguien con un familiar con cáncer puede tener una posibilidad más alta de padecer esta enfermedad debido a un factor de riesgo hereditario/compartido, no por el estrés resultante del diagnóstico del familiar.

El cuerpo reacciona a la presión física, mental o emocional liberando hormonas de estrés (como epinefrina y norepinefrina) que aumentan la presión arterial, aceleran el ritmo cardíaco y suben los niveles de azúcar (glucosa) en la sangre. Estos cambios ayudan a una persona a actuar con mayor fuerza y rapidez para escapar de una amenaza percibida.

Las investigaciones han demostrado que las personas que experimentan estrés intenso y prolongado (es decir, crónico) pueden tener problemas digestivos, problemas de fertilidad, problemas urinarios y un sistema inmunitario debilitado. Las personas que presentan estrés crónico también son más propensas a contraer infecciones virales tales como gripe  o resfriado común y a tener dolores de cabeza, problemas para dormir, depresión y ansiedad.

Los experimentos revelan que las células víctimas del estrés pueden emitir señales que inducen a la generación de tumores que afectan a las células sanas vecinas.

Un estudio publicado en la revista Nature en el año 2010, expone lo siguiente. En concreto, los autores del estudio centraron su trabajo en la actividad de dos genes mutantes: RasV12, que se relaciona con un 30 por ciento de los casos de cáncer, y el gen supresor de los tumores scrib-, que cuando se presenta de manera defectuosa propicia el desarrollo de la enfermedad. En principio ninguno de ellos por sí solo puede causar cáncer. Pero los investigadores estudiaron a moscas de la fruta que portaban ambas mutaciones genéticas y descubrieron que si una célula que tiene sólo el Ras mutante está cerca de una célula con scrib- defectuoso pueden dar lugar a un tumor maligno. Es decir, la unión hace la fuerza. De la comunicación entre ambas células se ocupa la proteína JNK, que participa de forma habitual en la respuesta al estrés.

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J.P. Arbizu en su artículo: Factores psicológicos que intervienen en el desarrollo del cáncer y en la respuesta al tratamiento expone:

El estrés puede afectar al inicio o curso del cáncer, generando cambios biológicos propios de la respuesta de estrés y con cambios en las conductas de salud o estilos de vida que pueden predisponer a la enfermedad. Ante los efectos del estrés las personas pueden llevar a cabo conductas altamente perjudiciales para la salud como el tabaco, el alcohol, los patrones de alimentación inadecuados, el rechazo de tratamientos médicos, etc.

El efecto supresor del estrés emocional en la función inmunológica y en la susceptibilidad a la enfermedad es uno de los aspectos más estudiados de la psiconeuroinmunología. Las células neoplásicas se desarrollan y proliferan con una estructura diferente a la normal, mostrando en su organización histológica una serie de características que las hace claramente distintas del resto y patológicas. Un posible papel del sistema inmunológico, en la defensa contra el cáncer, sería precisamente la capacidad de reconocer estas células anormales en las cuales han ocurrido esta serie de cambios y eliminarlas antes de que el tumor pueda desarrollarse. Existen unas células llamadas NK (natural killer) cuya actividad citotóxica se manifiesta ante diferentes tumores y es importante dentro del mecanismo de destrucción tumoral. Investigaciones sobre humanos ofrecen la evidencia de factores psicosociales y medioambientales, incluidas las experiencias de estrés agudo y crónico, como inductores o asociados con funciones inmunes alteradas. Como acción determinante, el estrés modifica la dinámica neuroendocrina y, por tanto, puede afectar las condiciones y comportamiento inmunes del organismo.

La enfermedad a día de hoy sigue sin tener un origen claro y es de la más letales. Los estudios aún no han hallado una causa clara para el origen de la enfermedad, si bien hay una relación entre las personas con el sistema inmunológico bajo y el desarrollo del Cáncer. Es por ello que se puede concluir que existen suficientes evidencias científicas para, al menos, intuir que el estrés favorece la aparición del Cáncer.

Para saber más:

Relación entre el Cáncer y el Estrés según el instituto nacional del Cáncer de EEUU

Factores psicológicos que intervienen en el desarrollo del cáncer y en la respuesta al tratamiento

Asociación Española Contra el Cáncer

Artículo sobre el estrés y el cáncer, Revista Muy Interesante

2 comentarios sobre “¿Puede el estrés ser el causante del cáncer?

  • el Mayo 17, 2015 a las 12:11 am
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    Me parece un artículo muy interesante. Hoy día cada vez más se centra la atención en el sistema inmune y su fortalecimiento para evitar el cáncer y otras enfermedades ( Inclusive muchos lo han catalogado como enfermedad auto-inmune).
    No hay dudas, de la incidencia del estilo de vida en el desarrollo de esta u otras enfermedades.
    Nuestro estilo de vida influye notoriamente en la fortaleza o no de nuestro Sistema inmune.
    Si aparece la enfermedad, nos avisa que algo tenemos que cambiar, sin dudas el cambio está en nuestros hábitos.
    Un abrazo

    Respuesta
  • el Mayo 17, 2015 a las 10:36 am
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    La ciencia avanza a pasos agigantados, pero se está topando con un muro bastante alto llamada cáncer. Todos los esfuerzos son pocos para combatirlo, si la meditación fortalece el sistema inmune como demuestra la ciencia, debemos cuanto menos valorarla. Gracias por comentar Ivonne.

    Respuesta

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