Carta sanadora

Una gran terapia de autoperdón y de cura para sentimientos que tenemos verdaderamente escondidos es hacer una carta a tu niño interior. Aunque no lo creas todavía está ahí, lleno de los mismo miedos y deseos que tenías en tu niñez. Ahora que comprendes muchas cosas es importante que le digas cosas que jamás podías entender. Los sentimientos más profundos están arraigados desde esa época y son difíciles de sanar si no es con terapias de este tipo, puesto que los recuerdos más internos están fusionados con los sentimientos más fuertes. El especialista Brian Cuban  pone un ejemplo de una carta sanadora dirigida a su niño interior de 13 años:

Puedo verte. Es 1974. Tienes trece años y estás en tu dormitorio. Estás sentado en una mesa jugando con tus cromos de béisbol y pones sellos en el libro que te regaló tu hermano Marcos. Estás tan solo. Queriendo ser amado. Querías ser aceptado en las conversaciones divertidas del comedor Mt Lebanon del instituto. Las fiestas de después de la escuela. Excursiones al parque de Mickey. El baile de graduación. Tus amigos van a ver el grupo “Super Tramp” en concierto. Estás sentado en la mesa con ellos, pero no entras en la conversación. Eres inexistente. Queriendo existir sólo para ese momento. Están hablando sobre el nuevo álbum y el concierto que se celebrará en el área Cívica. Por favor, ¡pídanme que vaya con vosotros! ¡Por favor incluyanme! No volveré jamás a preguntar. Yo sé la respuesta: No incluimos niños tímidos ni niños gordos en nuestro grupo. Nunca vas a ser uno de nosotros. Nunca vas a salir con ninguno nosotros. Jamás vas a ir a nuestra fiesta de graduación. Estás destinado a estar solo para siempre.

Siento ese día. No es muy diferente de otros días en tu mente. A solas en tu dormitorio. Recuerdo esa mesa…

Sueño contigo. Quiero que sepas las lecciones que he aprendido que te llegarán en su momento. No estás solo. Siempre estaré contigo. Siempre voy a hablar contigo. Quiero quitarte tu dolor y te absuelvo de la vergüenza de tu cuerpo y del sentimiento de culpa. Quiero que sepas que no es tu culpa. Eres sólo un niño. Tienes toda la vida por delante.  Quiero que sepas que tu mamá te quiere. Eres demasiado joven para entender esto ahora  Tu mamá está sufriendo también. Ella pasó por las mismas cosas que tú. Estaba sola. Ella quería ser amada por tu abuela. Tu abuela que te llevaba a Kennywood Park. Tu abuela que se sentaba sola al sol durante horas mientras dabas tus paseos. Ella esperaba pacientemente cada fin de semana a que cogieras el autobús para verla. Algunos fines de semana no lo cogías pero ella seguía esperando. Su relación con su hija no es tu culpa. Para ti es suficiente con querer a tu abuela de la forma en que ella te ama, incondicionalmente. No vas a entender esto hasta que seas mayor. Sin embargo, tendrás un sentimiento de culpabilidad inimaginable por abandonar a tu abuela porque tu madre la abandonó. Trata de deshacerte de tu dolor. Déjame liberarte de esa culpa. Eres un niño que merece amarla. Para amarte a ti mismo. Tienes que saber que no está mal ser un niño tímido. Nadie te enseñó a enfrentarse a los abusones que se burlaban de tu cuerpo. Los abusones que te asaltaron. Perdónate por eso. Eres un hermoso niño. Ámate a ti mismo. Ama a tu abuela. Acepta que tu madre te ama. Te amo. Eres suficiente. Siempre serás suficiente.

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Un buen ejercicio para ayudarte a superar tus propios problemas es hacer tu propia carta, dirigida a tu yo infantil que de vez en cuando también te habla. Hablarle a ese pequeño que sin duda sufrió en más de una ocasión, el cual se atribuyó la culpa sin tener ni idea de que en absoluto fue culpable, sino victima. Pero además es importante no echar las culpas siempre a los demás, ellos también a su vez han sido víctimas, y si lo vemos así, podemos perdonar, lo cual es mucho más sano y reconfortante que el rencor.

3 comentarios sobre “Carta sanadora

  • el septiembre 5, 2017 a las 10:02 am
    Permalink

    Buenos dias esta carta se debe guardar quemar…?
    Gracias

    Respuesta
    • el septiembre 5, 2017 a las 3:09 pm
      Permalink

      En absoluto, guárdala con cariño y vuelvela a leer cuando lo necesites. Un saludo Isis.

      Respuesta

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