Convivir

Este artículo va dirigido a Rompesuelas, el cual despertó esta mañana pensando que sería un día apacible, para disfrutar de la naturaleza y ha sido asesinado para regocijo de unos seres que me resisto a llamarlos personas.

Aún con las imágenes de la matanza del Toro de la Vega recientes en nuestras retinas, nos preguntamos constantemente cómo hoy día el ser humano es capaz de causar tanto daño a otros seres vivos, tan solo por diversión. Y no nos valen ningunas de las palabras como tradición o sinónimos parecidos… Hace años la esclavitud también era tradición.

No creemos que a día de hoy exista una sola persona que se crea eso de que los animales no sufren, o de que han llevado una buena vida para acabar así y que, si no fuera por estos festejos, el toro bravo se habría extinguido. No hay necesidad de rebatir ninguno de estos “argumentos”…

Hay una famosa frase de Mahatma Gandhi, que puede colocar a cada uno en su sitio: “La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en que sus miembros tratan a sus animales.”

Así que vamos a exponer lo que opina el budismo acerca del trato a los animales. No acerca del vegetarianismo o no, podría ser motivo de otro post. Vamos a hablar simplemente del respeto a los animales.

Todas las religiones nos aconseja amar a nuestro prójimo. Algunas incluso nos enseñan a amarlos más si éstos pertenecen a nuestra misma religión. Pero el budismo tiene una enseñanza superior, nos enseña a mostrar el mismo cuidado y  compasión por todas y cada una de las criaturas del universo, porque la destrucción de cualquier criatura representa una perturbación del orden universal.

Buda fue muy claro en sus enseñanzas en contra de cualquier forma de crueldad hacia todo ser vivo.

Un día, Buda vio a un hombre que se preparaba para hacer un sacrificio animal. Al preguntársele por qué iba a matar a animales inocentes, el hombre contestó que era porque quería complacer a los dioses. Buda entonces se ofreció como sacrificio, diciendo que si la vida de un animal complacía a los dioses entonces la vida de un ser humano, considerada más valiosa, complacería a los dioses aún más.

Es necesario que comprendamos que el respeto a los animales es imperativo para poder evolucionar como personas, puesto que cada criatura aporta algo para el mantenimiento del planeta, éste sobrevive gracias al equilibrio que existe por todos los seres vivos.

Esto quiere decir que para el budismo, los animales sienten y padecen. La diferencia entre su existencia y la nuestra es finalmente producto del karma, por lo que tienen la misma esencia sagrada que tenemos los seres humanos y que nos lleva a respetarnos la vida los unos a los otros. La literatura budista da innumerables historias de seres humanos que en vidas previas fueron animales, relacionándonos así con ellos de una manera mucho más directa de lo que culturalmente conocemos en occidente.

En el budismo, los animales pueden recibir el refugio en el Buda y pueden tener funerales como tenemos los seres humanos.

– No hagas eso – Le dijo el padre a su hija antes de pisar un insecto.

– ¿Y qué hago entonces? – respondió la hija sobresaltada

Convivir

Fuentes: Karunananda Bhikkhu y elaboración propia.

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