La meditación de 5 minutos

Esta técnica es una variación de los múltiples ejercicios de atención a la respiración que se incluyen en los cursos sobre Mindfulness, pero la particularidad es que es tremendamente fácil de hacer.

Debemos repetirla 3 veces al día, siendo lo ideal hacerlo al despertarse, al medio día y antes de dormir, y al ser posible con el estómago vacío.

La técnica consiste en sentarnos en una silla con el respaldo recto, nuestra espalda igualmente permanecerá recta pero sin estar apoyada en dicho respaldo. Los pies apoyados  en el suelo y nuestros brazos reposando en nuestros muslos o recogidos en el regazo. Los ojos permanecerán semi abiertos cayendo la mirada en un ángulo de unos 45º hacia el frente. El mentón un poco retraído y la coronilla hacia arriba.

Durante los 5 minutos vamos a prestar atención a la respiración, intentando que sea de tipo abdominal. Atenderemos a la respiración como si no fuéramos nosotros quienes respirásemos, sabiendo cuando nuestra respiración es lenta, rápida, profunda, etc… pero sin intentar controlarla, tan solo dejándola fluir. Sin duda, aunque sea por poco tiempo, algunos pensamientos cruzarán nuestra mente, por lo que debemos ser conscientes de ellos, pero en ningún momento dejarnos llevar por la corriente mental, simplemente dejarlos pasar. Si en algún momento encadenamos pensamientos, tan pronto como volvamos a nuestra consciencia, no debemos reaccionar ni achacarnos el habernos distraído. Ese volver a nuestro presente es el verdadero ejercicio, y lo que nos hace mejorar en la técnica. Al igual que el ejercicio físico continuado ejercita nuestros músculos, el volver al presente ejercita nuestra presencia.

Son solo 5 minutos, pero al ser 3 veces al día, la técnica es más efectiva que una sola meditación de 15 minutos. Después de cada práctica seguiremos sintiéndonos más presentes y conforme avancemos en el tiempo, dicho sentimiento nos acompañará aún más. No hay que preocuparse por añadir más tiempo a la meditación, si en algún momento del día te vuelves a sentir presente, entonces lleva el mindfulness a tu día a día siguiendo estos ejercicios.

Esperamos que esta técnica os sea de verdadera utilidad y un buen ejercicio sería combinarla con el método de los 30 días de Steve Pavlina. Después de los 30 días podemos compararnos con nuestro estado anterior y, sí la experiencia es positiva, ya habremos asimilado el nuevo hábito y podremos continuarla indefinidamente.

Fuente: Elaboración propia.

 

 

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