Se descubren nuevos efectos físicos de la depresión

Esta vez han sidos los científicos de la Universidad de Granada de España los que han llegado a la conclusión que la depresión afecta al estrés oxidativo, debiendo ser considerada una enfermedad sistémica puesto que afecta a todo el organismo.

Los resultados de este trabajo, publicados en el Journal of Clinical Psychiatry, podrían explicar la significativa asociación que existe entre la depresión y las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, además de por qué las personas con depresión sufren una mortalidad más temprana.

Recordando algunos datos sobre la depresión

  • La depresión es un trastorno mental frecuente. Se calcula que afecta a 350 millones de personas en el mundo.
  • La depresión es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga mundial general de morbilidad.
  • La depresión afecta más a la mujer que al hombre.
  • En el peor de los casos, la depresión puede llevar al suicidio.
  • Hay tratamientos eficaces para la depresión.

La depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo, y se calcula que afecta a unos 350  millones de personas. La depresión es distinta de las variaciones habituales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana. Puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede llevar al suicidio. Cada año se suicidan más de 800 000 personas, y el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años.

La investigación de la Universidad de Granada puede ayudar a buscar nuevas dianas terapéuticas para prevenir y tratar la depresión.

La investigación supone un metaanálisis de 29 estudios que incluyen a 3.961 personas, y representa el primer trabajo detallado de estas características que se publica en el mundo sobre lo que ocurre en el organismo de quienes sufren depresión.

Los expertos estudiaron el desequilibrio entre la elevación individual de diferentes parámetros de estrés oxidativo (en especial, el malondialdehido) y la disminución de sustancias que actúan como antioxidantes (como el ácido úrico, el zinc y la enzima superóxido-dismutasa).

Los científicos han podido comprobar que, tras el tratamiento farmacológico convencional de una depresión, los niveles de malondialdehido (un marcador de la degradación oxidativa de la membrana celular) se reducen significativamente en los pacientes, hasta no distinguirse de los individuos sanos. Paralelamente, los niveles de zinc y de ácido úrico se elevan hasta normalizarse (algo que no ocurre con la superóxido-dismutasa).

Esto es una gran noticia para este nuevo año 2016, ya que regular estos niveles, mediante la ayuda de fármacos o terapias psicológicas podrán dar nuevas respuestas a los pacientes que no consiguen mejorar su estado de ánimo mediante terapias convencionales.

(Fuente: UGRdivulga y datos de la Organización Mundial de la Salud)

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