¿Eres una persona altamente sensible?

Con bastante celeridad se están acuñando nuevos términos en psicología. Rápidamente pasan al vocabulario diario y, en muchos casos, nos quedamos un poco atrás. Para evitarlo, es este caso hablamos de las “Personas altamente sensibles” (abreviado PAS).

¿De qué se trata?

Es un término creado a mediados de la década de los 90 por Elaine Aron. Según este rasgo PAS afecta alrededor del 15-20% de la población, los PAS procesan los datos sensoriales más profundamente debido a la naturaleza biológica de su sistema nervioso. De acuerdo con el rasgo, esta profundidad de procesamiento es la responsable de en una mayor proclividad a la sobre-estimulación, la reactividad emocional, la empatía y la sensibilidad a los estímulos.

Sharon Martin, psicoterapeuta de San José (California) experta mundial en los P.A.S. lo resume sencillamente en diez puntos bastantes definidos:

1) Son personas muy emocionales.

Hay personas a las que se les nota, desde su más tierna infancia, que son más sensibles que la mayoría de la gente. Lo pasan mal viendo una película o se emocionan cada vez que van a una iglesia. Si reciben alguna crítica o se les culpa de algo les causa un dolor intenso. Además, seguramente la gente les tratará como personas especiales y ellos se tomaran las cosas de manera muy personal. Pero no tienen ninguna culpa, simplemente se sienten así.

Resulta que algunas personas están “cableados” de esta manera. Sus sistemas nerviosos son mucho más sensibles a las emociones, la energía, los sonidos, la luz, algunos estímulos físicos. Así son las personas altamente sensibles.

Experimentan emociones con mayor intensidad, tanto los aspectos positivos como los negativos. Lloran fácilmente. Reaccionan fuertemente. Lo peor es que no está bien visto en la sociedad, sobre todo en los niños u hombres. Muchos han sido objeto de burlas por otros y por ello han interiorizado la vergüenza por ser de esta manera.

2) Son personas excepcionalmente compasivas.

Les gusta cuidar a los demás. Son los primeros en responder cuando alguien está herido o en problemas. Pueden sentir su dolor y responder con empatía. Y se apartan del camino de los demás (cuando sea necesario) para evitar ofender o herir los sentimientos de los otros.

3) Son sensibles a la crítica.

Creen que la gente está juzgándolos cuándo es probable que no lo estén. Para ellos, una crítica será siempre personal y dolorosa. No pueden dejarlo pasar como otras personas. Intentan evitar situaciones en las que pueden fallar o ser criticado. Como resultado, se quedan en su zona de confort y no les  gusta probar cosas nuevas o de riesgo.

4) Se sienten solos, diferentes, o como si algo andara mal dentro de ellos.

Se dan cuenta que no son como los demás, y además no han sido capaces de hallar la razón. Y el resto de las personas también les notan dicha sensibilidad, y muchos se aprovechan. De pequeños, les han enseñado a que “deben ser duros y dejar de llorar”. También les han dicho que ser sensible es una debilidad y una carga. Pero, por el contrario, deben intentar adaptarse a ella. Se disfrazan con una armadura emocional y tratan de enterrar sus emociones, distraerse y adormecerse con el fin de hacer frente a cualquier suceso emocional que les supere. Y esto no es la solución.

5) Son más sensibles a la estimulación externa.

Están pendientes de todo lo que está sucediendo a su alrededor. Por ejemplo, del ruido que hacen las personas al comer. Se preocupan por los sonidos fuertes, las películas violentas e incluso de las luces más brillantes. Es incluso probable que sean muy sensibles a las telas ásperas o que no toleren las etiquetas de la ropa.

6) Piensan y se preocupas en exceso.

Piensan demasiado lo que debería ser una decisión simple, como dónde ir a cenar o comprar un regalo. Se fijan en todos los detalles y posibilidades, y es difícil de detectar todos los estímulos externos, por lo que es difícil tomar decisiones de esta manera. Siempre se quedan atrapados en las pequeñas decisiones, y después de ellas suelen cuestionarse… ¿Y si hubiera hecho lo contrario?

7) Tienen mucha intuición.

Pueden percibir los sentimientos de los demás. Se llenan rápidamente de la energía que hay en una habitación. Esto puede ser bueno cuando estás rodeado de personas positivas, pero, por desgracia, también se siente la energía negativa con la misma fuerza y acaba por intoxicarles.

8) Suelen ser perfeccionistas.

Su atención al detalle y el hecho de evitar las críticas son componentes del perfeccionismo. Siempre se ponen límites altos y son demasiado autocríticos cuando no están a la altura de estas expectativas poco realistas. El permanecer enfocado en las metas y el rendimiento, ayuda a esconder sus sentimientos en un esfuerzo para enmascarar su naturaleza sensible.

9) A menudo están desbordados.

Tratar con todas las emociones y toda la estimulación que reciben es agotador. Una persona altamente sensible, a menudo se siente cansada cuando pasan tiempo en lugares con mucha gente, no pueden atender a todos.

10) Probablemente sean personas introvertidas.

Aunque no todas las personas altamente sensible son introvertidos, la mayoría sí lo son. Debido a su mayor sensibilidad a todo y todos a tu alrededor, tiene sentido que necesiten tiempo a solas para reponer su energía.

Si te reconoces en la mayoría de los puntos anteriores, deberías saber que hay cosas que pueden ayudarte:

  • Hay que sacarle provecho a tu naturaleza sensible. Hay virtudes en ella.
  • Recuerda que no estás solo y no hay nada “malo” en ti.
  • Evita a las personas negativas.
  • Limitar la exposición a la sobre-estimulación
  • Ten cuidado de no tener muchos compromisos y asumir demasiadas actividades.
  • Establece límites con las personas que se aprovechan de tu compasión.
  • Escribe un diario para ayudar a despejar la cabeza y a tomar decisiones.
  • Expresar tus emociones a través de la música, actividades artísticas, o hablar con especialistas.
  • Relájate a través de la meditación, yoga, taichi, un baño caliente, masajes, relajación guiada o cualquier cosa que promueva un ambiente relajado para tu cuerpo, mente y espíritu.
  • Permítete todo el tiempo que necesites a solas o en espacios tranquilos y relajantes.
  • Date el mismo amor y la bondad que extiendes a otros.

 

Fuente: http://blogs.psychcentral.com/imperfect/author/smartin/

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