Problemas psicológicos derivados del gluten

El gluten es una glicoproteína y se encuentra presente en muchos tipos de cereales distintos. Entre otras funciones, actúa como elemento aglutinante, es el cemento que une los diversos ingredientes en panadería y pastelería, responsable de la consistencia elástica de las masas. El gluten es un agente gelificante y emulgente, que liga las moléculas de agua y por tanto funciona eficazmente como elemento estructurador. Precisamente estas propiedades son las que lo hacen tan apreciado entre panaderos, reposteros y fabricantes de este tipo de productos.

Sin embargo en 2005 entró en vigor la obligación de señalar la presencia de ingredientes que son causa de alergias e intolerancias alimentarias frecuentes. Entre ellos se encuentra el gluten.

En el artículo de hoy, vamos a hablar de los efectos que produce el gluten en el apartado mental, pues son varios los estudios que señalan una posible correlación entre este compuesto y trastornos con problemas neurológicos. Incluso Neurólogos como David Perlmutter quienes están convencidos que tanto la ansiedad, como la depresión y el TDAH pueden tener un origen, en muchos casos, derivados del gluten.

El profesor inglés Marios Hadjivassiliou es uno de los investigadores más respetados en el área de intolerancia al gluten y actividad cerebral del hospital Royal Hallamshire, en Sheffield. En el año 1996 publicó, en un artículo de la revista Lancet, que “nuestros datos sugieren que la intolerancia al gluten es común en pacientes con enfermedad neurológica de origen desconocido y puede tener relevancia etiológica” (1)

Esta afirmación del doctor Hadjivassiliou da qué pensar si sabemos que se estima que 99% de las personas cuyos sistemas inmunológicos reaccionan de manera negativa al gluten ni siquiera lo saben. El doctor Hadjivassiliou asegura que «la intolerancia al gluten puede ser primordialmente (o, a veces, exclusivamente) una enfermedad neurológica». Dicho de otro modo, la gente intolerante al gluten puede tener problemas en la función cerebral y no presentar problemas gastrointestinales de ningún tipo. Por este motivo, Hadjivassiliou les practica análisis de sensibilidad al gluten a todos sus pacientes con trastornos neurológicos sin explicación aparente. Es fascinante cómo lo esclarecieron sus colegas y él en 2002, en la  editorial del Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry, cuyo título se traduciría al español como «La intolerancia al gluten como enfermedad neurológica»:

Le ha tomado a la humanidad casi 2000 años darse cuenta de que una proteína alimenticia común que se incluyó en la dieta humana de forma tardía en términos evolutivos (hace alrededor de 10.000 años) puede producir enfermedad no sólo en el intestino sino también en la piel y en el sistema nervioso. Las múltiples manifestaciones neurológicas de la intolerancia al gluten pueden no involucrar al intestino, por lo que los neurólogos deben familiarizarse con sus presentaciones neurológicas más comunes, así como con los medios para diagnosticarla. (2)

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El neurobiólogo Aristo Vojdani, un colega con muchas publicaciones sobre la intolerancia al gluten, ha afirmado que su incidencia en las poblaciones occidentales llega a ser hasta de 30%. (4)

El doctor Rodney Ford, de la Clínica de Alergología y Gastroenterología Infantil de Nueva Zelanda, en un artículo publicado en 2009, titulado «El síndrome del gluten: enfermedad neurológica», propuso que el problema fundamental con el gluten es su «interferencia con las redes neuronales del cuerpo […] El gluten se vincula con el daño neurológico tanto en pacientes con celiaquía como en pacientes que no muestran señales de padecer la enfermedad». Agrega que «la evidencia señala que el sitio primordial dañado por el gluten es el sistema nervioso», y concluye que «la implicación de que el gluten cause daño a la red neuronal es inmenso.

El neurólogo y nutricionista David Perlmutter va más allá y afirma que el núcleo de casi cualquier trastorno y enfermedad (incluyendo las psicológicas) es la inflamación. Cuando introducimos algo al cuerpo que detona una respuesta inflamatoria nos ponemos en mayor riesgo de enfrentar una mezcla de problemas de salud, desde padecimientos cotidianos crónicos como una cefalea o una «niebla cerebral», hasta afecciones más graves como depresión y Alzheimer. Incluso podría existir un vínculo entre la intolerancia al gluten y algunos de los trastornos cerebrales más misteriosos que han eludido a los médicos durante milenos, como la esquizofrenia, la epilepsia, la depresión, el trastorno bipolar y, en fechas más recientes, el TDAH. (5)

En espera de futuras investigaciones, con todos estos datos, como mínimo, podemos comprobar la gran correlación existente entre una correcta nutrición y una salud mental estable.

NOTAS:

(1) Marios Hadjivassiliou et al., «Does Cryptic Gluten Sensitivity Play a Part in Neurological Illness?», Lancet 347, 8998 (10 de febrero de 1996), pp. 369-371

(2) Marios Hadjivassiliou et al., «Gluten Sensitivity as a Neurological Illness», Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry 72, 5 (mayo de 2002), pp. 560-563.

(3) http://www.yourmedicaldetective.com/public/148.cfm

(4) Rodney P. Ford, «The Gluten Syndrome: A Neurological Disease», Medical Hypotheses 73, 3 (septiembre de 2009), pp. 438-440.

(5) Cerebro de Pan de David Perlmutter Cap.2

 

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