La falacia de las dietas alcalinas y ácidas

Las dietas es algo que nunca pasará de moda y es por ello que también lo estarán los libros de nutrición. Las estanterías de las bibliotecas están llenas de dietas <<paleo>>, Dukan, Atkins, etc. Algunas para adelgazar, otras para desintoxicarnos… y a veces nos encontramos otras sobre la sobre-acidificación del cuerpo.  ¿Qué es esto?

Según los nutricionistas a favor de esta <<corriente>>, la sobre-acidificación es la principal causa de todas las enfermedades. Esta teoría se asienta en la siguiente idea: supongamos que enfermamos debido a que un germen (que proviene del exterior) invade nuestro cuerpo, normalmente ocasionado por un nivel más acido de lo normal. Es por ello que cuando el cuerpo está saludablemente equilibrado en la alcalinidad, los gérmenes son incapaces de hacer mella. Pero aquí no paran los beneficios…

Nos cuentan que el equilibrio del Ph en nuestro organismo es clave para disfrutar de una salud, un peso, una claridad mental y un vigor general óptimos. Con esta innovadora dieta conseguiremos equilibrio y podremos despedirnos para siempre de la falta de energía, las malas digestiones, los problemas psicológicos, problemas de la piel, los kilos de más, las molestias y casi todas las enfermedades. Este fantástico tratamiento, que ha demostrado su eficacia durante décadas, revela innumerables secretos….

Pero basta ya de tantas promesas, todo esto es falso y te explicaremos por qué:

La dieta alcalina describe un grupo de dietas basadas en la creencia pseudocientífica que ciertos alimentos pueden afectar la acidez y el pH de los fluidos corporales, incluida la orina o la sangre, y por eso pueden ser usados para tratar y prevenir enfermedades. Debido a la ausencia de estudios humanos que apoye algún beneficio de esta dieta, generalmente no es recomendada por los nutricionistas ni ningún otro profesional de salud.

No hay evidencias científicas de que nada de esto sea cierto.

Además, eso de que los alimentos nos modifiquen el pH de la sangre es una falacia. Es muy grave que el valor del pH de la sangre se salga de su rango normal y puede ser fatal si no se trata. Solo en contadas ocasiones puede suceder, solo durante ciertas enfermedades y no tiene absolutamente nada que ver con los alimentos que comes a diario puesto que los alimentos afectan el pH de la orina pero no el pH de la sangre. Es fundamental para la salud que el pH de la sangre se mantenga constante. Si se llegara a salir de su rango normal, las células dejarían de funcionar y morirían muy rápidamente si no se tratara inmediatamente. Por esta razón, el cuerpo tiene muchos mecanismos para regular el equilibrio del pH corporal. A esto se le conoce como homeostasis ácidobase.

Los seguidores de la dieta alcalina utilizan tiras para medir el pH de la orina, interpretando que si la orina es ácida, su cuerpo está ácido y por tanto <<desequilibrado>>. Sin duda la alimentación influye en el PH de la orina, pero, como hemos dicho anteriormente, esto no nos dice nada sobre el PH de la sangre. El hecho de que tu orina sea algo más ácida simplemente indica que tus riñones están funcionando correctamente, eliminando los ácidos naturales que se producen en los procesos metabólicos del cuerpo.

Es MENTIRA que la acidez del cuerpo pueda ser cambiada de manera significativa por la dieta. Es una falsedad que han demostrado varios médicos, como por ejemplo, el Dr. Gabe Mirkin, un experto en salud, nutrición y medicina deportiva (Graduado en medicina por Harvard), a diferencia de otros “expertos” como Robert Young (el gurú de este tipo de dietas) quien obtuvo su titulo de nutricionista, que no medicina, a través de cursos a distancia y ha sido recientemente arrestado por prácticas pseudomédicas ilegales. En Enero de 2017 aún se enfrenta a 3 años de prisión por prácticas ilegales.

Seleccionar alimentos por su nivel de pH es un criterio arbitrario, sin base científica (al estilo de la dieta macrobiótica con los alimentos Yin y Yang), que simplemente contribuye a la enorme confusión que existe sobre la nutrición. La única verdad hasta la fecha demostrada por los médicos es la siguiente:

Hay tres nutrientes presentes en la naturaleza: las proteínas, los carbohidratos azúcares y las grasas. Una alimentación sana pasa por combinarlos todos de forma adecuada. La correcta proporción que daría lugar a una dieta equilibrada sería la siguiente.

-Entre un 15% y un 20% de los nutrientes deben ser proteínas. Cumplen una función de construcción y regeneración del tejido muscular y de transporte de otros nutrientes, entre ellos las grasas.

-Entre un 25% y un 30% deben ser grasas. Estos nutrientes son empleados por el organismo fundamentalmente para producir energía.

-Entre el 50% y el 60% deben ser hidratos de carbono. Al igual que las grasas, los carbohidratos son usados por el organismo principalmente para generar energía.

La alimentación sana ayuda enormemente a una salud psicológica óptima, así que olvida todas las dietas milagrosas y haz caso a las recomendaciones que proporciona la ciencia y, para cualquier duda, consulta a tu médico.

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