¿Cómo perder peso?

Si te preguntas qué hace un artículo de este tipo en esta web, déjame que exponga mis motivos. No solo es necesario un trabajo psicológico para tener un estilo de vida saludable. El triángulo del bienestar que proponemos cuenta con 3 vértices: la meditación, el deporte y la nutrición. Puesto que este último punto a veces requiere de mucha fuerza de voluntad, nos gustaría darte algunos consejos sacados de expertos de motivación personal como Steve Pavlina. El problema es que la fuerza de voluntad, por lo general, se nos agota pronto, comenzamos con mucha fuerza pero al cabo de los días acabamos dejando de lado todas las buenas intenciones. Pero si la fuerza de voluntad sólo se puede utilizar en ráfagas cortas y poderosas, entonces, ¿cuál es la mejor manera de aplicarla? ¿Cómo evitar volver a caer en viejos patrones una vez que la explosión temporal de la fuerza de voluntad ha terminado?

La mejor manera de utilizar la fuerza de voluntad es establecer lo que en términos militares se conoce como una “cabeza de playa”, o una posición sólida en algún punto importante de avance, de manera que se puedan realizar nuevos progresos con mucho menos esfuerzo que el requerido para el impulso inicial. Recuerda el “Día D” – una vez que los aliados hubieron establecido una cabeza de playa, el camino hacia adelante fue mucho más fácil para ellos. Todavía fue un reto sin duda, sobre todo con la lucha cuerpo a cuerpo entre los setos en Francia, antes de que los tanques Rhino comenzaran a arar a través de ellos, pero era mucho más fácil que tratar de mantener la concentración, la energía, y la coordinación de una invasión a escala completa en la playa, todos los días durante un año más.

Así que el uso adecuado de la fuerza de voluntad es establecer esa cabeza de playa – para cambiar permanentemente el mismo territorio de tal manera que sea más fácil seguir adelante. Usa la fuerza de voluntad para reducir la continua necesidad de tan alto nivel de fuerza sostenida.

Un ejemplo

Juntemos todo lo anterior en un ejemplo concreto:

Supongamos que tu objetivo es perder 10 kilogramos. Intentas ponerte a dieta. Utilizas tu fuerza de voluntad y lo haces bien la primera semana. Pero dentro de un par de semanas has vuelto a caer en los viejos hábitos y ganaste todo el peso de nuevo. Intentas otra vez con diferentes dietas, pero el resultado sigue siendo el mismo. No puedes mantener el impulso durante el tiempo suficiente para llegar a tu peso ideal.

No obstante eso es de esperarse, porque la fuerza de voluntad es temporal. Es para “sprints”, no para maratones. La fuerza de voluntad requiere atención consciente, y el enfoque consciente es muy agotador – no se puede mantener por mucho tiempo. Eventualmente algo te distraerá.

Ahora explicaré como hacer frente a ese mismo objetivo con la correcta aplicación de la fuerza de voluntad. Aceptas que sólo puedes aplicar una ráfaga corta de fuerza de voluntad… tal vez un par de días como mucho. Después de esto, se ha ido. Así que es mejor usar esa fuerza de voluntad para cambiar el espacio a tu alrededor de tal manera que mantener el impulso no será tan difícil como construirlo en primer lugar. Necesitas utilizar tu fuerza de voluntad para establecer una cabeza de playa en las costas cercanas a tu meta.

Así que te sientas y haces un plan. Esto no requiere mucha energía y te ayudará a continuar con el trabajo a lo largo de muchos días.

Identificas los diversos objetivos que tendrás que afrontar si quieres tener alguna posibilidad de éxito. En primer lugar, toda la comida basura tiene que salir de tu cocina, incluyendo cualquier cosa por la que tengas inclinación a comer en exceso, y hay que sustituirla por alimentos que te ayuden a perder peso, como las frutas y verduras. En segundo lugar, tú sabes que vas a tener la tentación de comprar comida rápida si vuelves a casa con hambre y no tienes algo preparado, así que puedes decidir precocinar comida suficiente para una semana de forma anticipada, cada fin de semana. De esta manera siempre tendrás algo en el frigorífico. Estableces además un bloque de varias horas cada fin de semana para comprar y cocinar toda la comida para la semana. Además consigues un buen libro de cocina con recetas saludables. Puedes intenar combinarlo con algún paseo agradable, no es necesario que sea mucho tiempo y activará tu metabolismo.

Configura una gráfica de peso y colócala en la pared de tu baño. Consigue una báscula decente que pueda medir el peso y el porcentaje de grasa corporal. Haz una lista de comidas de muestra (5 desayunos, 5 almuerzos y 5 cenas) y colócala en tu frigorífico. Y así sucesivamente…. En este punto, todo esto va en el plan por escrito.

Ahora lo ejecutas – duro y rápido. Es probable que puedas poner en práctica el plan completo en un solo día. Si puedes, ya habrás salido a pasear y te sientes mejor. Eliminas la comida poco saludable de la cocina. Compras los nuevos alimentos, el nuevo libro de cocina, y la nueva báscula. Pegas la gráfica del peso y la lista de comidas de muestra. Seleccionas las recetas y cocinas un lote de alimentos para la semana. ¡Uff!

Al final del día, has utilizado tu fuerza de voluntad no directamente para la dieta sino para establecer las condiciones que harán que tu dieta sea fácil de seguir. Cuando te despiertas la mañana siguiente, encontrarás tu entorno cambiado drásticamente de acuerdo a tu plan. Tu frigorífico estará equipado con un montón de alimentos sanos pre-cocinados para que comas. No habrá ningún problema de alimentos basura en tu casa. Probablemente habrás salido a pasear varias veces y  te sentirá enganchado/a a ello. Tendrás un bloque regular de tiempo destinado para hacer las compras y preparar la comida. Aún será necesario un poco de disciplina para seguir tu dieta, pero ya has cambiado tanto las cosas que no va a ser tan difícil como lo habría sido sin estos cambios.

No utilices la fuerza de voluntad para atacar a tu mayor problema directamente. Usa la fuerza de voluntad para atacar los obstáculos ambientales y sociales que perpetúan el problema. Establece una cabeza de playa en primer lugar, y luego fortalece tu posición, es decir, convierte las nuevas acciones en hábitos, por ejemplo, haciendo un desafío de 30 días. Los hábitos ponen la acción en piloto automático, de manera que se requiere muy poca fuerza de voluntad para el avance continuo, permitiéndote prácticamente ir directo hacia tu meta.

 

 

Fuente: Stevepavlina.com

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