Aprender a estar cómodo con la incomodidad

De todas las habilidades que he aprendido en los últimos 7 años de cambiar mi vida, una habilidad sobresale:

Aprender a estar cómodo con la incomodidad.

Si tú aprendes esta habilidad, puedes dominar prácticamente lo que sea.

Puedes derrotar la procrastinación, empezar a ejercitarte, hacer que tu alimentación sea más saludable, aprender un idioma nuevo, atravesar desafíos y eventos físicamente extenuantes, explorar cosas nuevas, hacer una charla con un público grande, dejar ir todo lo que sabes, y volverte minimalista.

Y eso es solo el inicio.

Desafortunadamente, la mayoría de la gente evita la incomodidad.

O sea, de verdad la evitan – a la primera señal de incomodidad, ellos corren tan rápido como sea posible en la dirección opuesta.

Este es tal vez el factor más limitante en la mayoría de las personas, y es la razón de porqué tú no puedes cambiar tus hábitos.

Piénsalo:

Muchas personas no comen vegetales porque no les gusta el sabor.

No estamos hablando de un dolor que estruja el alma, no es tortura Guantanamo, sino un sabor al cual simplemente no estás acostumbrado.

Y así, ellos comen lo que ya les gusta, lo cual es dulces y cosas fritas y carnes y quesos y cosas saladas y mucha harina procesada.

El simple acto de aprender a acostumbrarte a algo que sabe diferente – algo no tan difícil en el plano general de la vida – hace que la gente se vuelva poco saludable, y con frecuencia llegan a tener sobrepeso.

Yo lo sé, porque ese fui yo por muchos años.

Me volví gordo y sedentario y un fumador y hundido en las deudas, con mucho desorden y procrastinación, porque no me gustaban las cosas que eran incomodas.

Y así creé una vida que era altamente incómoda como resultado.

Lo hermoso es: Aprendí que un poco de incomodidad no es algo malo.

De hecho, puede ser algo que disfrutes con un poco de entrenamiento.

Cuando aprendí esto, pude cambiarlo todo, y aún soy bueno en cambiarlo gracias a esta habilidad en particular.

Domina tu miedo a la incomodidad, y puedes dominar el universo.

Consejo sobre la incomodidad

Cuando la gente está estresada, generalmente buscarán cigarrillos, comida, salir de compras, alcohol, drogas…

Lo que sea para deshacerse de la incomodidad de la cosa que los está estresando.

Y aún así, si miras el estrés con más profundidad, en realidad es un miedo sin fundamento el que lo está causando (usualmente el miedo de que no somos lo suficientemente buenos), y si lo examinamos rigurosamente, empezaría a desvanecerse.

Cuando la gente empieza a ejercitarse después de ser sedentaria, sienten incomodidad.

¡Es difícil!

Puede hacerte sentir resentido en los músculos.

No es tan fácil como no-ejercitarte.

No es algo que estés acostumbrado a hacer, y tienes miedo de hacerlo mal y parecer estúpido.

Y así, te detienes por un momento, porque es incómodo, cuando en realidad no es horrible estar incómodo por un momento.

No estamos hablando de un dolor increíble – solo incomodidad.

Cuando la gente intenta alimentarse de forma más sana, usualmente no les gusta – comer vegetales y nueces crudas y linaza y frutas y tofu o tempeh o frijoles negros no es tan emocionante como comer comidas fritas, grasosas, saladas o dulces.

Es una forma de incomodidad el cambiar nuestras papilas gustativas, pero la verdad es que puede ocurrir fácilmente si tan solo atravesaras un poco de incomodidad.

La incomodidad no es mala – es simplemente algo a lo que no estás acostumbrado/a.

Así que la evitamos, pero al costo de no poder cambiar las cosas, de no estar saludable, de no estar abierto a la aventura y al caos de la cruda realidad.

Dominando la incomodidad

La forma de dominar la incomodidad es hacerla cómodamente.

Eso puede sonar contradictorio, pero no lo es.

Si tienes miedo de la incomodidad, e intentas derrotar la incomodidad con una actividad verdaderamente extenuante, probablemente te rendirás y fallarás, y volverás a la comodidad.

Así que hazlo en dosis pequeñas:

1. Elige algo que no sea difícil.

Toma la meditación como un ejemplo.

La verdad no es tan difícil – tú simplemente te sientas, y pones atención a tu cuerpo y respiración en el momento presente.

No tienes que vaciar tu mente (solo notar tus pensamientos), no tienes que murmurar nada raro, solo te sientas y prestas atención.

Si no te gusta la meditación, intenta una nueva comida saludable, como el repollo rizado o las almendras crudas o el quinoa.

O un ejercicio fácil si eres sedentario, como caminar o trotar.

2. Solo hazlo un poco.

No tienes que empezar haciendo 30 minutos de algo a lo que no estás acostumbrado.

Solo haz unos pocos minutos.

Solo empieza.

3. Empuja un poco más allá de tu zona de comodidad.

Mi amiga y sacerdote Zen, Susan O’Connell, tiene una instrucción de meditación favorita que tú puedes usar para cualquier actividad:

Cuando estés meditando y sientas el deseo de levantarte, no lo hagas.

Luego, cuando sientas las ansias de levantarte por segunda vez, no lo hagas.

Y luego, cuando sientas las ansias de levantarte por tercera vez, levántate.

Así, te mantienes sentado en medio de las ansias, la incomodidad, dos veces antes de finalmente ceder a la tercera vez.

Este es un buen balance, de tal forma que estás empujando tu zona de comodidad un poco.

Tú puedes hacer esto al ejercitarte, o en muchas otras actividades.

¡Empuja un poco!

4. Observa la incomodidad.

Mírate a ti mismo/a a medida que vas sintiendo un poco de incomodidad.

¿Estás empezando a quejarte (internamente)?

¿Estás buscando formas de evitar la incomodidad?

¿Qué estás buscando para evitarla?

¿Qué pasa si te mantienes con la incomodidad, y no haces nada?

5. Sonríe.

Este no es un consejo trivial.

Si puedes sonreír mientras estás incomodo/a, puedes aprender a estar feliz con la incomodidad, con suficiente práctica.

Cuando yo hice el Reto Goruck en el 2011, fueron 13 horas de incomodidad:

Rodillas al rojo vivo y ensangrentadas, arena en mis zapatos a medida que caminé y corrí con 30+ kilos en mi mochila, cargando compañeros de equipo y troncos, haciendo lagartijas y haciendo caminatas de cuatro patas acostado hacia arriba y haciendo otros ejercicios, teniendo ganas de ir al baño, y estando cansado y hambriento y frío…

Y aún así, practiqué algo simple:

Intenté mantener una sonrisa durante toda esta incomodidad.

Es una práctica importante.

Repite esta práctica diariamente.

Será extraño, tal vez difícil al principio, pero pronto tu zona de comodidad se expandirá.

Si lo practicas lo suficiente, con diferentes actividades, tu zona de comodidad se expandirá para incluir lo que te incomoda.

Y luego podrás dominar el universo.

Lo que puedes dominar ahora

Si dominas la incomodidad, ¿qué podrás dominar como resultado?

Casi todo:

1. Procrastinación. Nosotros procrastinamos para evitar algo que no es cómodo, pero puedes aprender a seguir con la tarea, inclusive si no es cómoda.

La incomodidad no es mala.

2. Ejercicio. Evitamos el ejercicio porque no es cómodo, pero si expandimos la zona de comodidad un poco cada vez, podemos hacer que el ejercicio se vuelva algo con lo que nos sentimos cómodos después de un poco de repetición.

3. Escribir. Si quieres escribir pero siempre pareces postergarlo, eso es porque escribir usualmente es difícil, o menos cómodo que mirar tu email o redes sociales, por ejemplo.

Mantente en la incomodidad, y escribirás más que nunca.

4. Comer sano. Es increíble como nuestras papilas gustativas pueden cambiar con el tiempo si las acostumbramos gradualmente a comer comidas más saludables.

Esto significa pasar por pequeños periodos de incomodidad, pero no es tan malo en pequeñas dosis.

5. Meditación. Evitamos la incomodidad de sentarnos y no hacer nada, de enfocarnos en el presente.

Pero no es tan difícil – es solo un poco incómodo.

6. Despertar temprano. Despertar temprano significa estar un poco más cansado por un tiempo, pero no es algo horrible.

7. Aprender un idioma / instrumento.

¿Quieres aprender algo nuevo?

Eso significa, por definición, hacer algo a lo que no estás acostumbrado, y así, con frecuencia nos rendimos antes de dominar esta nueva habilidad simplemente porque (sip… adivinaste) nos hace sentir incómodos.

Mantente dentro de la incomodidad, y antes de que lo sepas disfrutarás aprender esta nueva habilidad.

8. Desorden. El desorden es solo otra forma de procrastinación.

Tú no pones las cosas en su lugar, o dejas que se forme una pila de cosas que no necesitas, porque no es cómodo lidiar con eso en este momento (comparado a navegar por Internet o ver televisión, por ejemplo).

Pero lidiar con algo ahora mismo no es tan difícil una vez sobrepasamos la incomodidad.

9. Leer libros. Nosotros tendemos a evitar el simplemente sentarnos con un libro porque sentimos atracción hacia algo más cómodo (nuevamente, navegar por Internet como un ejemplo).

Si podemos simplemente sentarnos con el libro y un poco de incomodidad, podemos leer más.

10. Vaciar tu bandeja de entrada de email. Otra forma de procrastinación – tú recibes algunos emails, tal vez los miras, pero pospones el lidiar con ellos en este momento porque es más fácil hacer eso.

11. Deudas. Esta es una serie de cosas con las que tenemos que lidiar que son incómodas – hacer una lista de nuestras deudas y cuentas, hacer un presupuesto sencillo, hacer cosas que son gratis en vez de salir de compras, etc.

Pero yo salí de mis deudas enfrentando financieramente todas estas cosas, y fue maravilloso.

12. Nuevas aventuras. Muchas personas permanecen en lugares en los que se sienten cómodas, lo que significa perderse de nuevas experiencias que pueden ser un poco incómodas.

Inclusive cuando ellos viajan, mucha gente se pega de los sitios y comida turística a los que están acostumbrados, en vez de encontrar experiencias extrañas pero más auténticas en un territorio nuevo.

Evitamos conocer gente nueva, hablar en público, dejar ir lo que ya sabemos, estar abiertos a cosas nuevas… para evitar la incomodidad.

Y eso es solo el comienzo.

Dentro de cada una de estas áreas hay muchas cosas en las que puedes trabajar durante los años que vienen ahora que no le tienes miedo a la incomodidad, y hay muchas otras áreas de exploración que ahora están abiertas para ti.

La incomodidad puede ser la llave dichosa que abra todo lo demás para ti.

‘La incomodidad es una parte muy grande de mi plan maestro.’

– Jonathan Lethem

Traducción: http://traducciones.inglesk.com

Artículo original: Zen Habits

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