El niño interno que nos evita mejorar

Me tomó mucho tiempo entender por qué yo, y muchos otros, tenemos dificultades cambiando nuestros hábitos, y haciendo cambios duraderos en nuestras vidas.

Todo se reduce a un pequeño niño, y ese niño vive dentro de todos nosotros.

Tuve mucha dificultad dejando de fumar en 2005, porque yo de verdad no quería experimentar la extrema incomodidad de aguantar las poderosas ganas de fumar.

Fue difícil, y yo seguía intentando racionalizar el rendirme.

Yo quería seguir sucumbiendo a los deseos, y hacer que la vida fuera fácil nuevamente.

En mis momentos de mayor debilidad, quería rendirme.

Y me rendí, las siete veces anteriores que intenté dejar de fumar y fallé.

Sucumbí a las ganas, a las racionalizaciones, a la voz dentro de mí que decía, “Hazlo. Fuma. ¿Por qué te haces la vida tan miserable? La vida es muy corta.”

Esta es la voz que nos detiene de hacer cambios duraderos.

Esta es la voz que dice que está BIEN comer esos pasteles, esas papas fritas, ese pollo frito.

“¡La vida debería ser placentera!”

Esta es la misma voz que dice que está BIEN no ejercitarte, ya que el ejercicio es incómodo y no es divertido, y que tú preferirías estar en Facebook, o jugando videojuegos, o viendo TV.

“¡La vida es demasiado corta para ser miserable!”

Esta es la misma voz que te hace procrastinar cuando te enfrentas a una tarea difícil.

Es la voz que te causa el no meditar, o no aprender un idioma, o no escribir un libro, porque preferirías hacer algo más fácil.

Esta es la voz que evita que inicies tu propio negocio, o que busques el trabajo que siempre has querido, porque tienes miedo a fracasar.

Es la voz que se rinde cuando las cosas se ponen difíciles, y que te convence de que también te rindas.

Es la voz que evita que conozcas al amor de tu vida, porque no quieres experimentar la incomodidad de conocer a gente nueva.

Es la voz que evita que mantengas al amor de tu vida, porque ser honesto/a con esa persona da miedo.

Es la voz que evita que aprendas a estar solo, porque es solitario y da miedo.

Esa voz no eres tú. Es un niño pequeño dentro de ti. Es una versión más joven de ti, tal vez de cuando tenías 5 o 6 años.

A este pequeño niño, a este tú más joven, no le gustan las cosas que son incómodas, o difíciles, o que den miedo.

¿A qué niño de 5 años le gustan esas cosas?

A este niño pequeño le gustan las cosas que son cómodas, y seguras, y placenteras.

Este es el niño que tú eras cuando aprendiste todos tus hábitos de pensamiento, cuando intentaste hacer cosas, y te rendiste porque eran difíciles.

¿Quién puede culpar a un niño de 5 años por ser así?

Pero tú ya no tienes 5 años. Y aun así, tu vida es manejada por este niño de 5 años.

Mi vida fue manejada por ese niño durante muchos años, y a veces todavía la maneja cuando no soy consciente de lo que ocurre.

El truco está en notar que este niño de 5 años te está diciendo qué hacer.

Pero no lo escuches. No lo obedezcas. No creas en sus racionalizaciones.

Tú puedes soportar las dificultades.

Tú puedes aprender a estar bien en medio de la incomodidad.

Tú puedes enfrentar el miedo.

 

Traducción: Inglesk.com

Artículo original: Zenhabits.net

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