Ejercicios de relajación

Muchas veces no nos damos cuenta pero vivimos acelerados. Nos preguntamos por las decisiones que habríamos tomado si no nos hubieramos dejado llevar por nuestras emociones. Y seguramente habrían sido distintas. Es por ello que si hacemos varios ejercicios de relajación durante la semana, en pocos días empezaremos a sentirnos mejor, a tener más calma y a tomar decisiones con la razón y no con los sentimientos que tengamos en ese preciso instante.

Imaginemos por un instante una situación no muy alejada de la realidad: Nos encontramos en el trabajo, estamos hasta arriba de papeles y de cosas qué hacer. Empezamos a tener pensamientos del tipo, este trabajo no me gusta, debería cambiar, mis compañeros no me ayudan… etc. En ese preciso instante, viene un compañero a pedirnos que hagamos un último informe. Nuestra razón se nubla, el pulso se acelera y alzamos la voz contestando con algún improperio. Evidentemente, nuestro compañero se siente atacado y contesta de la misma forma. Esas rencillas se pueden mantener simplemente por nuestro ego y empezamos a tener malas relaciones. Se crean pequeños grupos de afinidad y se empieza a hacer el vacío a ciertos compañeros. O incluso puede ser peor, nos traemos el “mal rollo” a casa y lo pagamos con nuestra familia. ¿Se podría haber evitado todo esto? Seguro que sí.

Estar relajados es tan importante que si hubieramos decidido tomarnos nuestro tiempo para respirar profundo, para recuperar la calma y para fraccionar el trabajo de forma relajada nada de eso habría ocurrido. Y hay que tener claro que no por ello vamos a ser más lentos en nuestro trabajo sino al revés, seremos más eficaces. Atender con una sonrisa a las peticiones de nuestros compañeros será mucho más fácil si tenemos el estado de ánimo adecuado.

La relajación no es solo efectiva contra la ansiedad y el estrés, sino también es importante para superar la depresión. De hecho, la Organización Mundial de la Salud, dice:

La enseñanza de la relajación se puede usar en el tratamiento de los adultos que sufren un episodio depresivo o depresión. En la depresión moderada y grave, esta intervención debe aplicarse como complemento de los antidepresores o la psicoterapia estructurada breve.

Ejercicios de relajación

Los ejercicios que hoy te proponemos no van a disminuir tus responsabilidades, pero conseguirán que no pierdas la calma en los momentos en los que la tensión aumenta. ¿Servirá para algo? Sí. Perder los nervios no ayuda, solo empeora las situaciones. Analizar con tranquilidad los problemas y buscar soluciones es buen comienzo. Las técnicas de relajación que te proponemos te ayudarán a manejar el estrés y mantener el equilibrio psicológico.

Hay muchas técnicas, pero, en general, todas buscan dirigir la atención a aquello que te calme y aumentar la conciencia sobre tu cuerpo. Hoy abordaremos la respiración, la relajación progresiva y las técnicas de visualización.  No importa la técnica que selecciones, lo importante es practicar estos ejercicios regularmente.

-Empezaremos por la respiración. Controlando la manera de respirar conseguiremos hacer frente a las situaciones de estrés porque lograremos que llegue suficiente oxígeno a nuestro cerebro.  El ritmo actual dificulta la completa respiración e impide que nuestros pulmones puedan inspirar la máxima cantidad de aire de la que son capaces. El objetivo de las técnicas de relajación mediante la respiración es automatizar este proceso y poder aplicarlo en situaciones de estrés. Inhalando y exhalando mediante una respiración profunda y llevando la atención a zonas en las que sintamos tensión corporal con la finalidad de intentar relajarlas.

-La relajación muscular progresiva. Se trata de suprimir poco a poco todas las tensiones musculares con el fin de tranquilizar nuestra mente. Este método consiste en tensar lentamente y luego relajar cada grupo muscular. Hay que tensar los músculos durante al menos cinco segundos y relajarlos durante 30 segundos y repetir la operación. De esta manera, una persona puede eliminar completamente las contracciones musculares y experimentar una sensación de relajación profunda. La relajación muscular progresiva reduce la frecuencia del pulso y la presión de la sangre. Si se hace bien, puede llegar a tener la misma eficacia que un medicamento reduciendo la ansiedad.

-Técnicas de visualización. Mediante estos ejercicios se pueden obtener un estado de relajación intenso. Se trata de reproducir imágenes mentales para trasladar a tu mente a otro lugar o situación en la que te sientas en calma. Durante la visualización, hay que usar tantos sentidos como sea posible. Si nos imaginamos, por ejemplo, que estamos en el mar, tenemos que pensar en el olor del agua salada, el sonido de las olas, el calor del sol sobre nuestro cuerpo.  Quizá sea más fácil reproducir esta sensación si cerramos los ojos en un lugar tranquilo y estando cómodos.

Controlar las técnicas de relajación es una habilidad que se consigue con la práctica. Hay que tener paciencia para poder controlarlas. Con el tiempo, se puede reconocer la tensión muscular que produce en nosotros las situaciones de estrés y, en el momento de empezar a sentirlo, combatirlo mediante técnicas de relajación. Y, sobre todo, no hay que impacientarse. Intenta no juzgar lo que sucede a tu alrededor durante la relajación, simplemente acéptalo. Si una técnica no funciona, prueba con otra. Haz que practicar técnicas de relajación se convierta en una herramienta útil y beneficiosa.

Fuentes:

Organización Mundial de la Salud. http://www.who.int/mental_health/mhgap/evidence/depression/q5/es/

Técnicas de relajación por David Mesonero Casado (Psicólogo de Sanitas Residencial Miramón)

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