Soy ¿libre?

La sociedad actual nos dice constantemente que lo más sagrado del ser humano es su libertad. No sólo libertad física, como el libre tránsito por los países o la detención personal. Sino también libertad de expresión, de culto, de religión o de expresión. Muchas veces incluso deteriorando las libertades de los demás. Parece ser que el ser humano debe ser libre para hacer lo que quiera, para poder elegir y actuar como quiera y donde quiera. Y la realidad es que la sociedad, como decía anteriormente, nos obliga a ello.

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El momento presente

El momento presente es el único instante que existe. El pasado ya se fue, el futuro aún no ha llegado y todo, absolutamente todo pertenece al momento presente. Tanto en el pasado como en el futuro estás en el presente, no existe nada más, solo presente. Debemos dejar de preocuparnos por el pasado o por lo que va a llegar. Ahora estamos bien, tenemos salud, no necesitamos nada más.

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Serenidad, fortaleza y sabiduría

Muchas frases nos causan un gran impacto y solemos recurrir a ellas en tiempo de necesidad. Suelen tener varias cualidades que nos hacen considerarlas interesantes. Suelen condensar la sabiduría, nos hacen reflexionar, contienen las palabras exactas y no poseen ningún añadido superfluo. En mi caso, siempre me ha llamado poderosamente la atención la que os propongo a continuación.

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El método zen de las duchas frías

Hace dos años se me metió en la cabeza –donde tienden a juntarse todo tipo de fantasmales atisbos de sabiduría— la idea de que ducharse con agua fría me traería algún beneficio. Solo unos cuantos minutos al día de incomodidad húmeda eran, según leí, buenos para la piel o las emociones o el metabolismo o algo así. Así que valientemente giré por completo la llave hacia el lado poco conocido del agua fría, di un gran respiro y me metí. ¡Ay, Dios! Todo mi cuerpo se frunció. Di un grito ahogado. Le di la vuelta a la llave hacia el otro lado y di mi investigación por termina

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La meditación y el arte de correr

Cuando salgo a correr, cada mañana, antes de que la ciudad despierte mi mente aún no está funcionando. Es por ello que, cada vez, me siento más cómodo. Antes necesitaba de distintos complementos para mi carrera: música, haber desayunado bien, que hubiera suficiente luz… excusas. Ahora no necesito nada de eso, simplemente me basta con la naturaleza. Me encanta sentir el aire fresco y la naturaleza en todo su esplendor. El rocío aún se puede ver, también se puede sentir cuando rozas alguna rama y se puede oler en el ambiente. Creo que no se puede mejorar la escena, es de por sí perfecta.

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