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¿Cómo ser un estoico?

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Cuando leí por primera vez, Cómo ser un estoico (Ed. Ariel), del doctor en Filosofía, Genética y Biología Evolutiva Massimo Pigliucci, me sorprendí enormemente del parecido del estoicismo con el Mindfulness. Llama la atención que tanto en oriente como en occidente se llegaran a conclusiones similares acerca del devenir de la vida, cuando eran sociedades totalmente diferentes. La filosofía se adapta al momento presente.

Dos mil años después el Dr. Pigliucci rescata las enseñanzas del estoicismo cuyo principal exponente fue Epícteto, sobre el cual ya hemos hablado en este blog. En el libro se enseña a utilizar la corriente de pensamiento que nació en el 300 a.C. en la vida moderna. “No existe una sola manera, ni hay un conjunto fijo de doctrinas que se parezcan en nada a un catecismo religioso que se pueda seguir, lo que me parece un aspecto positivo incondicional”, matiza de entrada el autor. “Pero hay personas -como yo mismo y los autores de varios libros recientes sobre el estoicismo- que han desarrollado una práctica basada en una combinación de lo que se puede encontrar en textos antiguos, técnicas modernas derivadas de la terapia cognitiva conductual y otras similares, y lo que nos funciona o no desde el punto de vista individual”.

Pigliucci propone varios “ejercicios espirituales” para aplicar los preceptos de Zenón de Citio al día a día del siglo XXI.

  1. Templanza. Reflexionar sobre la fugacidad de las cosas. “En el caso de las cosas particulares que te gustan, o te benefician, o a las que has cogido cariño, recuerda lo que son. Empieza con cosas de poco valor. Si te gusta la porcelana, por ejemplo, di: ‘Me gusta una pieza de porcelana’. Cuando se rompa, no te sentirás desconcertado. Cuando le des un beso a tu esposa o hijo, repite: ‘Estoy besando a un mortal’. Así no te sentirás tan desconsolado cuando te los arrebaten”.
  2. Anticipación. Imponerse una cláusula de reserva (“Siempre que planifiques una acción, practica mentalmente lo que el plan implica”).
  3. Autocontrol. “Recuerda, no es suficiente con que te golpeen o insulten para que te hieran, debes creer que van a herirte. Si alguien tiene éxito en provocarte, date cuenta de que tu mente es cómplice de la provocación. Ésa es la razón por la que resulta esencial que no respondamos impulsivamente a las impresiones; tómate un momento antes de reaccionar y descubrirás que es más fácil mantener el control”.
  4. Solidaridad. “Sentir por el infortunio de todo el mundo el mismo nivel de dolor y empatía que sentimos por el propio”. Pigliucci lo define como alterizar.
  5. Observación. “Deja que el silencio sea tu objetivo en la mayoría de las ocasiones; di sólo lo que sea necesario y sé breve […] Sobre todo, no cotillees sobre otras personas, alabándolas, culpándolas o comparándolas”.
  6. Sabiduría. Elegir bien la compañía, tanto en el mundo real como en el digital.
  7. Humildad. “En tu conversación, no te detengas demasiado en tus logros o aventuras. Sólo porque te guste contar tus gestas no significa que los demás obtengan el mismo placer de escucharlas”.
  8. Humor. “Si te enteras de que alguien está hablando mal de ti, no intentes defenderte de los rumores; en su lugar, responde: ‘Sí, y él no sabe ni la mitad, porque podría haber dicho más'”.
  9. Prudencia. “Algunos se bañan con prisa; no digas que se bañan mal, sino con prisa. Alguien bebe mucho vino; no digas que bebe mal, sino mucho. Mientras no conozcas sus razones, ¿cómo puedes saber que sus acciones son malas? Esto evitará que percibas una cosa con claridad, pero después expreses algo diferente”.
  10. Reflexión. “No admitas el sueño en tus tiernos párpados hasta que hayas evaluado cada uno de los hechos del día: ¿cómo he errado, qué he hecho o dejado de hacer? Empieza así y revisa tus actos y entonces por los actos infames amonéstate, por los buenos alégrate”.

 

Fuentes:

Elmundo.es

Cómo ser un estoico: Utilizar la filosofía antigua para vivir una vida moderna (Ariel)

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