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Meditación y Psicología

¿Qué significa serendipia?

octubre 26, 2019
serendipia

En algún momento de tu vida seguro que te pasó algo que jamás esperarías. Incluso puede que conocieras a una persona que, sin saber cómo ni cuándo, fue capaz de dar un giro a tu vida de forma inesperada. La cuestión es que llegó sin avisar pero te resultó tan fascinante que ni crees que te pueda haber pasado. A este hecho se le denomina Serendipia.

De hecho, muchos de los grandes hallazgos que se han descubierto a lo largo de la historia han sido fruto de este fenómeno tan llamativo y peculiar, sobre todo en el campo de las ciencias. Pero, más allá de todo esto siempre hay una explicación lógica… o casi siempre.

La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes
-John Lennon-

¿En qué consiste una serendipia?

Las serendipias son descubrimientos o hallazgos normalmente valiosos, afortunados e inesperados. También conocidos por este nombre los accidentes, las casualidades y las coincidencias. Sin duda, maneras muy románticas de hallar algo. Este caso ocurre principalmente en la ciencia, como mencionamos antes, incluso Einstein mencionó haber sido víctima de este fenómeno en algunos de sus grandes descubrimientos. También se suele nombrar en otros tipos de artes, como la literatura o la poesía. Además, comprobamos que cosas tan dispares como las patatas fritas, los rayos X, la penicilina, el principio de Arquímedes, el microondas o la viagra han sido fruto de estos hallazgos accidentales.

Lo inesperado es lo que cambia la vida. Anónimo

Pero no solo los científicos o escritores son testigos de las serendipias, nosotros también podemos presenciarlas en nuestra vida cotidiana, ¿no habéis llegado alguna vez por casualidad a algo que buscabais en Internet? ¿Nunca en una librería has encontrado un libro que era justo lo que necesitabas? Parece que algunas veces «la vida» te lee la mente.

¿De dónde proviene el término Serendipia?

Partimos de que es una palabra inglesa «Serendipity» de habla mundial en todas las lenguas occidentales. Todas las disciplinas de las ciencias y las humanidades, así como de las artes establecidas, la usan universalmente. Alrededor de 1950, como fue el caso del hallazgo de la penicilina a manos de Fleming, las serendipias comenzaron a perder fuerza en la ciencia. A partir de esa época y con el devenir de la tecnología, con el concomitante advenimiento del Internet y con la utilización de matemáticas multidimensionales y el respectivo modelaje computacional, la serendipia ha perdido, en gran medida, su cualidad aleatoria. Es decir, cada vez se atribuyen los hallazgos menos a la casualidad y más a la causalidad.

Esto último ha logrado que los nuevos productos de la experimentación económica y de la I+D+I tengan resultados reales, más rentables, más productivos y con un costo de implantación de los experimentos y las investigaciones infinitamente menor.

Tipos de Serendipia en la ciencia

El primer tipo, es aquella situación en la que no se espera, en forma alguna, hacer un descubrimiento. Este caso es el menos científico y el más común en nuestro día a día. Por ejemplo, descubrir que un objeto flota, sin tener ninguna intención de probarlo.

El segundo tipo de serendipia es cuando sí se espera hacer un descubrimiento, aunque se tenga infinidades de fallos, pero, desconociendo su razón o sus propiedades científicas, utilidad, aplicaciones, etc., resulta ser todo un éxito. Esta segunda clase se denomina «la nuevo serendipia» la cual está muy en boga desde la revolución de internet. En la mayoría de los casos, hay algunos científicos o personas claves relacionadas con la ciencia que gravemente comenten el error crucial de confundir a “la segunda” con “la primera”. A la nueva serendipia se le aplica, en algunas instancias, modelos matemáticos multidimensionales, a la hora de “computar” en el ordenador, con base, de modernos algoritmos.

La Serendipia en el aspecto amoroso.

Si recordamos algunas películas de amor observamos que la serendipia ocurre muy amenudo. Pero en la vida real, es esa persona que aparece, que te encanta, y que no estabas para nada buscando. Nos deberíamos preguntar cual será la razón de que sea tan común en la vida. ¿Es que acaso hemos de creer en las comedias románticas de nuevo? No, mucho más alejado de esa concepción que hemos estado aceptando, tiene que ver con algo químico, que se origina en nuestro cerebro.

Por lo general, si tienes el deseo impulsivo de encontrar a alguien simplemente porque te sientes solo/a, por tu contexto o porque una presión (que está en tu mente) te genera esa necesidad, lo normal es que tengas todos tus sentidos orientados a encontrar a esa otra persona. De ahí que cuando la encuentres pienses que ha sido casualidad, pero, sin embargo, era lo más normal que ocurriera. Cuando buscas algo con firmeza lo lógico es encontrarlo y no lo contrario. Es cierto que a veces la vida parece que se nos atravesara y por más ahínco que le pongamos no logramos lo que deseamos, pero lo cierto es que solo hay un camino y es perseverar. Una vez conseguido podremos llamarlo serendipia, yo prefiero llamarlo «resultados».

Ejemplos para no dormir (ahora que se acerca Halloween)

Un ejemplo en la literatura lo tenemos con Stevenson, el creador del personaje del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, quien tuvo un sueño que fue el que le sugirió varias ideas para la creación de este personaje. Otro caso famoso es el ocurrido con Edgar Allan Poe, cuando los hechos acaecidos en su novela «La narración de Arthur Gordon Pym» donde sucede un naufragio de 4 personas, los superviviente deciden matar a uno de ellos para que los otros tres sobrevivan. Casi 100 años después, esta misma situación sucedió con el barco inglés Mignonette donde sobrevivieron también 4 personas, las cuales para poder sobrevivir, mataron a uno para que los otros tres se pudieran salvar.