Efectos del Deprax

El Deprax es un medicamento antidepresivo de segunda generación. Su principio activo es la trazodona y se utiliza para tratar la depresión crónica, el insomnio y los estados de ansiedad. Así, y aunque la ventaja de este psicofármaco esté sin duda en su acción, más o menos rápida, no podemos dejar de lado esos efectos secundarios que, como siempre, deben tenerse en cuenta.

La trazodona (cuyo nombre comercial en España es Deprax) lleva casi 60 años entre nosotros. Fue descubierta y desarrollada comercialmente en Italia en 1961, cuando se intentaba buscar otra alternativa terapéutica, otro fármaco de los llamados de segunda generación que actuara como inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS). El resultado fue esta cápsula, generalmente de color rosado, tan recetada hasta no hace mucho.

Este es un fármaco del grupo de las fenilpiperazinas. Que protagoniza como antagonista e inhibidor de la serotonina, con efecto ansiolítico y sedante. El fabricante suele señalar en el prospecto su principal beneficio: su efectividad durante primera semana de administración. Asimismo, también se le añade otro hecho que buscaban en cierta época muchos pacientes, a saber, usar un fármaco antidepresivo que no favoreciera el aumento de peso.

Por otro lado, a estas supuestas virtudes cabía destacar una más, una que hizo del Deprax uno de los medicamentos más vendidos durante los años 70 y 80: era uno de los medicamentos más económicos.

Sin embargo, algo que se comprobó en esos primeros años fue uno de sus primarios efectos secundarios: la hipotensión baja tensión cuando la persona se pode de pie. Poco a poco, se descubrió que la trazadona era mucho más efectiva y segura en dosis más pequeñas. Ese cambio ha logrado que hasta la actualidad nos siga ayudando con éxito en el tratamiento de diversas condiciones.

Algo que nos dicen los neurólogos y psiquiatras es que el cerebro es mucho más complicado de lo que pensamos. A día de hoy seguimos sin saber cómo actúan realmente los antidepresivos, y no siempre se puede prever tampoco qué tipo de fármaco es el más adecuado al 100% para cada paciente. Así, el Deprax, a pesar de llevar en nuestro mercado casi seis décadas, continúa teniendo defensores y detractores. Hay quien advierte de sus efectos secundarios, a menudo imprevisibles. Sin embargo, no faltan estudios que nos revelan su gran eficacia en diferentes trastornos.

Condiciones clínicas en las que se suele recetar el Deprax:

• Depresión clínica con o sin ansiedad.
• Insomnio crónico.
• Preocupación excesiva.
• Fibromialgia acompañada de serios problemas para conciliar el sueño.
• Pesadillas y otros trastornos del sueño.
• Esquizofrenia.
• Alcoholismo.

Asimismo, cabe señalar que el Deprax ha evidenciado según varios estudios, una gran utilidad en pacientes con estrés postraumático. Todas aquellas personas que mostraban insomnio, pesadillas y una elevada ansiedad asociada a un trauma, muestran por término medio una buena mejoría con este fármaco.

Efectos del Deprax

  • Si se te hinchan las manos, pies, tobillos, cara, labios o garganta, lo que puede causar dificultad para tragar o respirar, picor de la piel y urticaria podría ser una reacción alérgica a Deprax.
  • Si padeces una erección dolorosa del pene, sin relación con la actividad sexual, que no desaparece.
  • Si aparece coloración amarillenta de la piel o los ojos. Podría ser un problema del hígado por ejemplo, ictericia.
  • Si sufres infecciones con más frecuencia. Esto podría ser debido a un trastorno de la sangre. Si te aparecen moratones con más facilidad de lo habitual también podría ser debido a un trastorno de la sangre.
  • Si tienes dolor e hinchazón del abdomen, vómitos y estreñimiento. Pueden ser signos de que el intestino no está funcionando correctamente. 
  • Sensación de confusión, inquietud, sudoración, temblores, escalofríos, alucinaciones, tirones de los músculos y latidos rápidos del corazón.
  • Dificultad para respirar, dificultad para caminar, temblores y espasmos musculares incontrolables, acompañados de fiebre por encima de 38º C.
  • Latidos cardíacos rápidos, lentos o irregulares: distintos que los habituales. Sudar más de lo habitual.
  • Mareos, dolor de cabeza, confusión, debilidad, temblores.
  • Visión borrosa.
  • Pérdida de apetito y pérdida de peso.
  • Sensación de mareo o desvanecimiento al ponerse de pie o sentarse rápidamente desmayo
  • Sensación de inquietud y problemas para dormir.
  • Retención de líquidos, que puede causar hinchazón de los brazos o las piernas.
  • Erupción de la piel, picor.
  • Dolor en el pecho.
  • Dolor en las extremidades, dolor de espalda, dolor en los músculos, dolor en las articulaciones.
  • Movimientos musculares involuntarios, sobre todo en los brazos y en las piernas.
  • Infecciones frecuentes con fiebre alta, escalofríos intensos, dolor de garganta o úlceras en la boca.
  • Sentirse ansioso o más nervioso que de costumbre, agitación.
  • Conducta o pensamientos hiperactivos creencia de cosas que no son verdad, trastornos de la memoria.
  • Pesadillas.
  • Disminución del deseo sexual.
  • Vértigo.
  • Aumento de la presión arterial.
  • Fiebre.
  • Síntomas de la gripe.
  • Dificultad para hablar.

Advertencias contra el suicidio:

En una estadística de estudios clínicos a corto plazo que involucraron un gran grupo de pacientes menores con depresión, desorden obsesivo compulsivo u otras alteraciones, placebo estables, quienes fueron tratados con antidepresivos inhibidores específicos de la recaptación de serotonina y antidepresivos de otra clase, se observó un incremento del doble en el riesgo de suicidio del grupo que recibió el antidepresivo versus el grupo que recibió placebo (4% versus un 2%). Este hecho se replica en casi todos los antidepresivos del mercado sobre todo para población joven.

Deprax y el insomnio

Si buscas este medicamento para combatir el insomnio y no te resulta efectivo, muchos médicos recomiendan tomar un medicamento de venta libre que contenga un antihistamínico de bajo precio pero por un máximo de unas pocas noches. Sin embargo, es importante saber que en algunos estudios se encontró que los medicamentos como la difenhidramina pueden causar dependencia cuando se toman por más tiempo de lo indicado (generalmente dos semanas). Además, tienen otros riesgos, como estreñimiento, confusión, mareos y somnolencia al día siguiente.

Si se descartan, o si tu insomnio persiste a pesar del tratamiento de los problemas subyacentes, los tratamientos no farmacológicos para el sueño, como la terapia conductual cognitiva (CBT), parecen producir resultados mejores y más duraderos que cualquier medicamento para dormir. Si es posible, prueba la CBT antes de recurrir a los medicamentos, que pueden debilitar tu motivación para hacer cambios de comportamiento.

 

Para saber más, visitar la web de la Biblioteca Nacional de Medicina de los EE. UU.

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