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Meditación y Psicología

El niño interior

febrero 27, 2019
niño interior

El ser humano es egocéntrico por naturaleza y piensa que es el centro del mundo. Por eso es difícil de aceptar que no somos 100% autores de nuestra vida y que, por lo tanto, durante una gran parte de ella somos meros espectadores. No todo es consciente, también la inconsciencia forma parte de nuestras decisiones. Muchas de ellas se deben a que dentro de nosotros, metafóricamente hablando, sigue viviendo nuestro niño interior, el cual hay cosas que no comprende y necesita de tu ayuda. Este niño también toma decisiones, a lo mejor no del tipo que piensas, pero si te condiciona, te hace sentir de cierta forma que te predispone a hacer ciertas acciones.

Los primeros años de vida son cruciales para la salud mental de un adulto. Hasta la adolescencia tardía no deja de formarse el cerebro, de hecho, el cortex prefrontal (zona que toma decisiones razonadas) es algo que los adolescentes aún no tienen formado del todo, de ahí que surjan tantas situaciones problemáticas en dicha etapa. El cerebro humano no se considera del todo formado hasta que pasamos la barrera de los 20 años.

El por qué del niño interior

Pensamos que son etapas que ya hemos pasado y superado, pero muchos sentimientos y pensamientos siguen ahí dentro sin procesar. Por eso hay que tratarse con cariño a uno mismo cuando observamos en nosotros ciertos hábitos o pensamientos que rechazamos. Si nos frustramos y nos culpamos, estamos alimentando dicha etapa no procesada. Y ese no es el camino.

El camino es el amor y la comprensión. Aceptar a ese niño que sigue sin comprender muchas cosas. Un niño que lo que más quiere en el mundo es que lo quieran, sentirse arropado y seguro. Por lo tanto, cuando notemos que algo va mal en nuestro interior, debemos tratarnos (y tratarle, de nuevo insisto, metafóricamente hablando) con mucho cariño. No podemos enfadarnos con nosotros mismos porque veamos que tenemos manías, hábitos, cadenas de pensamientos o incluso acciones que no nos gustan. Una profunda indagación dará con el resultado de algo que no se ha procesado con totalidad cuando eramos niños.

Ejercicio para ayudar a nuestro niño interior

En primer lugar me gustaría recomendarte nuestro artículo acerca de La Carta Sanadora. Es un ejercicio que sirve para mejorar bastante los problemas asociados a los conflictos de nuestra infancia.

Otro ejercicio bastante beneficioso para ello es imaginarse a uno mismo cuando era pequeño. Observar la fragilidad e inseguridad de ese niño. Lo necesitado de amor que estaba. Si ahora mismo pudieras ¿no lo abrazarías? ¿no le dirías que todo saldrá bien?. Imagínate haciéndolo, abrazándolo, dándole cariño. Explicándole las dudas que tenía. Dile que siempre estarás ahí, a su lado, para lo que necesite… De esta forma, nuestras inquietudes interiores dejarán de existir paulatinamente. Arrojaremos luz donde no había más que oscuridad.

Observa al niño interior en los demás

El psicólogo Bernabé Tierno, en su libro Aprendiz de Sabio, utiliza esta misma técnica para poder aumentar nuestra compasión sobre los demás. Su recomendación es que, en vez de enfadarnos cuando vemos que alguna persona presenta hostilidad hacia nosotros, intentemos ver que dicha frustración proviene de su más tierna infancia. Imaginémoslo como un niño inseguro, falto de amor por sus padres y, probablemente, con una gran falta de educación. Dicho niño, solo quiere ser aceptado, ser querido y tener más atención. Dicha carencia lo ha conducido hacia su estado actual. Por eso, si vemos a través de él, con compasión y fijándonos en su niño interior, lo más seguro es que no puedan hacernos ningún daño, puesto que no reaccionaremos a las ofensas. Dicha reacción, huelga decir, es la que nos daña siempre.

Nuestro niño interior marca nuestras relaciones adultas

Existen múltiples teorías que han estudiado este tema. Todas se basan en la relación existente entre el apego recibido por nuestros padres (especialmente por nuestra madre) y la relación que tenemos en el futuro con nuestra pareja. Los estudios muestras que niños que no obtuvieron suficiente atención por parte de su madre tuvieron más posibilidades de desarrollar más inseguridad (celos) hacia sus parejas. Del mismo modo, niños que no obtuvieron amor de sus padres, se mostraban menos cariñosos hacia sus parejas cuando fueron adultos. Esto ha sido estudiado principalmente por John bowlby y Mary ainsworth por si quieres indagar más, además de las referencias que puedes encontrar en el link que te dejo más abajo.

 

Para saber más:

https://psisemadrid.org/apego-y-relaciones-adultas/

Manual de Psicopatología UNED