¿Es buena la soledad?

Antes de responder a esta pregunta, cabría preguntarse por su significado. La palabra soledad, proviene del latín solitas, y significa: carencia de compañía. Dicha carencia puede ser voluntaria o involuntaria. La soledad, por lo tanto, implica la falta de contacto con otras personas. Es un sentimiento o estado individual, ya que hay diferentes gamas y matices de soledad que pueden ser experimentados de muchas formas, dependiendo la persona.

En principio, la soledad absoluta no existe. Siempre hay alguna persona con quien se mantiene una cierta cercanía, ya sea física o emocional. Por otra parte, la soledad en determinados periodos es valorada por muchas personas e, incluso, hay quienes la consideran como imprescindible para descansar o concentrarse.

Por regla general, la soledad durante periodos extendidos suele ser considerada como algo que causa dolor e insatisfacción. Por eso la gente tiende a buscar el contacto social ya sea en reuniones, paseos o salidas.

Distintos tipos de soledad en la sociedad

Es interesante recalcar que en diversos ámbitos de la sociedad se utiliza la soledad como mecanismo de castigo. Así, por ejemplo, los presos que llevan a cabo algún tipo de acto inadecuado en la cárcel son llevados a celdas de aislamiento para que no vuelvan a repetir acciones de esa tipología.

De la misma forma, tampoco hay que olvidar que en el ámbito psiquiátrico, concretamente en los hospitales, se tiende a recluir en habitaciones aisladas a los pacientes más violentos.

Los monjes de ciertas congregaciones deciden vivir en soledad como una forma de conectarse con su mundo interior (espiritual). Incluso hay grupos de monjes que, pese a vivir en comunidad, no mantienen ni siquiera conversaciones entre sí, al hacer voto de silencio.

Este último ejemplo fue el que siguió Carlos de Foucauld, buscando un encuentro espiritual, cada vez más profundo. Lo abandonó todo. Ingresó en un monasterio, pero incluso allí tenía demasiadas perturbaciones. Por último se retiró al desierto, donde vivió en extrema pobreza y soledad. Su final ya es conocido, pero su legado aún pervive…

¿Es perjudicial la soledad?

Es bastante complicado cambiar la mentalidad generalizada de las personas de que la soledad es algo negativo. Los seres humanos somos sociales por naturaleza, nos gusta sentirnos acompañados y sentir que le importamos a alguien.

Desde tiempos prehistóricos, el ser humano se dio cuenta que todo era más sencillo siendo reconocidos en un grupo social, aportando y enfrentando a los retos todos juntos, ya que estando solos tuvimos varias alternativas de no sobrevivir.

Sentimos ese miedo a estar solos porque llevamos esta carga informativa a nuestras espaldas desde hace millones de años, aunque aquellos peligros reales ya no estén presentes. Además, la sociedad, la educación y la cultura han contribuido a reforzar ciertas creencias irracionales sobre la soledad.

¿Nunca has oído a alguien hablando solo? Es esencial que nos percatemos de que el problema central es lo que nos decimos a nosotros mismos acerca de los hechos. Es decir, el detalle no es estar solos, el detalle es lo que opinas de la soledad, cómo la incluyes en tu interior, cómo la defines y qué concepto le aplicas en tu vida diaria.

Las personas que temen tanto a la soledad, sienten además, que no son capaces de valerse por sí mismas en el mundo. Necesitan a alguien a su lado para poder vivir felices y esto también es algo falso, ya que la realidad nos demuestra que nadie necesita a nadie exclusivamente para conseguir algo.

En ausencia de seguridad y confianza en uno mismo lo que les produce profunda angustia. En multitud de ocasiones, algunas personas se quedan años y años al lado de otra que les hace más mal que bien, simplemente por ese miedo intenso a quedarse solos. Prefieren pasarlo mal a dar el paso a encontrarse con ellos mismos.

Pero esto es un grave error, pues aprender a estar solo es sumamente necesario para poder crecer y madurar psicológicamente.

Entender la solead en tu vida es aceptar que tu mejor compañero eres tú mismo y que es por ello, que conectas contigo mismo, confías en tus habilidades  y notas que eres capaz de andar por la vida solo.

La soledad es buena compañera, es un estado perfecto para afrontar los miedos, definir los más sinceros anhelos, buscar un objetivo trascendente, encontrar las fortalezas que hay en nosotros y que seguramente desconocemos, identificar nuestros gustos y disgustos, planear el camino y tomar las riendas para transformar aquello que no nos gusta tanto de la vida que hasta ahora hemos llevado.

Te invito entonces a disfrutar cada momento que la vida pone en tus manos, si siempre has vivido para alguien más, este es el instante preciso de vivir para ti y descubrir lo hermoso que puede llegar a ser, recuerda que eres tú la persona más especial e importante de tu vida y no confundas esto que te digo, podrás ofrecerle grandes cosas al mundo y contagiar una sensación muy hermosa al entorno que te rodea.

La soledad es buena, es la vía más directa para acercarnos a nosotros mismos, así que empieza a darle un giro de 180° a este concepto que es más allá de cualquier cosa, un estado de introspección personal.

En conclusión podemos decir que la soledad es un estado de conciencia que depende de cada uno de nosotros. Pero que si te lo propones, podrás hacer de ella un estado mental maravilloso en el cual sentirte cómodo.

Como decía Carl Jung:

“La soledad es peligrosa. Es adictiva. Una vez que te das cuenta de cuánta paz hay en ella, no quieres lidiar con la gente”.