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Viaje interior

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Siempre que alguien quiere dar un cambio espiritual radical en su vida, decide hacer un viaje místico en su vida. La India, China o Japón suelen ser los destinos elegidos. Sin embargo, allí no van a encontrar nada que no tengan aquí. El verdadero viaje espiritual es el viaje interior. El tesoro de la búsqueda se encuentra dentro de nosotros, da igual donde vayamos, siempre permanecerá con nosotros.

Un viaje a nuestro yo interior

Para poder acceder al interior de nosotros mismos debemos de tener, en primer lugar, una clara motivación para profundizar en nuestro ser. Para ello debemos saber qué queremos, pues no se trata de un “hacer por hacer” ni mucho menos de una moda pasajera. Es el viaje más maravilloso que haremos en nuestra vida, pero ojo, no existe nada de fantasioso en él. No vamos a encontrar algo que no tengamos ya. Simplemente encontraremos nuestra esencia, no otra cosa. Pero dicha esencia, sí es pura, casi mágica, puro espíritu y algo cercano a lo que alguno llaman Dios. Pero para ello debemos ser consistentes y no cejar en nuestro empeño.

Puedes elegir diferentes “vehículos” para este viaje interior. La meditación, la oración, el ayuno, etc. Nosotros nos vamos a centrar en la meditación que es la técnica que más conocemos. Dentro de la meditación, vamos a centrarnos en un ejercicio llamado “atención a la respiración” con el cual prepararemos nuestro estado interior para dicho viaje. Pero antes, una pregunta:

¿Qué es el viaje interior?

No se trata de un solo viaje, puesto que cada día que hagamos meditación, recorreremos más camino en dicho viaje. Poniendo una metáfora, podríamos decir que dicho viaje es como hacer una gran camino, por ejemplo: el camino de Santiago. Cada vez que hacemos meditación es como ponernos en marcha a caminar. Cuando terminamos es un descanso en una posada. No se trata de recorrer muchos kilómetros en un solo día, eso solo hará que nos cansemos más, nos lesionemos y pasemos más tiempo en otra posada antes de poder continuar. O incluso nos podría hacer abandonar nuestro camino. Es mejor caminar un poco cada día, pero ser constantes y no fallar ninguno. Ocurre lo mismo con la meditación. Es mucho más positivo meditar, por ejemplo, solo media hora diaria, pero hacerlo todos los días. El viaje interior será más rico y estará más fortalecido.

“Hace un tiempo leí un libro de Mahatma Gandhi. En él había un fragmento que decía que la religión, es decir la búsqueda del viaje interior, no debería separarse de la búsqueda hecha en la travesía externa y social ya que no somos seres aislados”. – Satish Kumar

¿Qué nos encontramos al final de este viaje?

Por un lado, hay que decir que este viaje tiene algo que lo hace único. Aunque es hacia el interior, no tiene fin. Pero por otro lado, tiene muchos fines. Iremos encontrando cosas que son fines en si mismas. Obtendremos logros indescriptibles que para cada uno serán diferentes. No hablo de cosas fantásticas, sino reales. Hay gente que conozco que logra mejorar su concentración, gente que gana paz interior, otros que aumentan su compasión, su amor, su espiritualidad, etc. ¿No es acaso el mejor viaje que podemos hacer? Yo lo tengo claro. Estoy seguro que tú también.

Hay personas que piensan que en lo material pueden encontrar grandes gozos, pero siento decirles que no es cierto. ¡Todo lo contrario, los alejará de la verdadera espiritualidad! Y tengo varias razones para sostener mi afirmación. Por un lado está demostrado que el dinero, a partir de que se cubren las necesidades básicas, no da la felicidad. Por lo tanto, ser rico no te va a hacer más feliz. Quizás al contrario, te hará más vanidoso, engreído y materialista. Además por lo general, cuanto más se tiene más se quiere. Todo esto es lo contrario al camino que queremos realizar.

Por otro lado, los datos sobre suicidios de personas millonarias han aumentado, hasta que incluso hace unos diez años se hablaba de una plaga. Es decir, una persona con tanto dinero comienza a perder el sentido de la vida. Y esto es porque dicho sentido se encuentra en las cosas sencillas y es en la humildad donde están este tipo de cosas.

El camino espiritual

Con la atención a la respiración nos preparamos para ello, pero será nuestro propio yo interior quien nos vaya guiando una vez lleguemos a tener la atención adecuada hacia el momento presente. Hay veces que dicha “guía” interna nos lleva hacia nudos interiores que debemos desatar. Suelen ser emociones no procesadas y que nos impiden avanzar. Debo decir que hay personas que se quedan en este punto toda la vida.

Sin embargo dichos nudos se pueden abrir y descubrir que nos podemos fundir con dicho problema. Si lo hacemos de forma lúcida y atenta, con una mente abierta y sin necesidad de agarrar nada, siendo testigos simplemente de lo que sucede; podremos superar este paso sin problema. Este sería uno de los niveles en los que está dividida la práctica espiritual. Puesto que estos niveles son arbitrarios, tampoco es muy recomendable denominarlo así, aunque, a veces, es de cierta ayuda para algunas personas.

Puede ser que el camino de alguien sea ir desatando sus nudos interiores, lo que le permitirá llenar su vida de conocimiento interior y de gozo. Esto sería un verdadero desarrollo personal. Mejorar como persona y encontrar una felicidad verdadera es una maravilla. Por extraño que nos parezca ahora, volver a lo simple y no interesarse por las cosas que no conducen a nada, a lo que se ha llegado a denominar por el hinduismo como “maya” o ilusión, sería la fuente de verdadero gozo que persiguen todos los practicantes espirituales de todo el mundo.

Distintos tipos de viajes

Existen personas que se quejan que, cuando meditan, solo se encuentran con sus problemas. Como dice Pablo d’Ors “si una persona pasa el día preocupada por que el fontanero no ha arreglado la tubería, cuando haga meditación ¡se encontrará con el fontanero!” Por lo tanto, como decía anteriormente, debemos estar motivados a realizar un viaje verdadero, sincero, profundo y espiritual. Si no, estaremos hablando de un simple ejercicio de relajación o de una mera moda pasajera.

“El único viaje es el viaje interior”. – Rainer Maria Rilke

El viaje que nos interesa es uno en el que no nos preocupamos por el final. En el que siempre tendremos la mentalidad de principiante, aunque en el camino podamos intentar ayudar a algún compañero. Este viaje es, quizás, el motivo por el cual estamos en este mundo. Por lo que estaríamos hablando del viaje más importante de nuestra vida. Para ello, nada mejor que prepararnos bien por que, nadie sabe, si tendremos otra oportunidad de poder realizarlo. Así que, si no ahora ¿Cuándo?

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