Meditación Cristiana

La meditación cristiana es una tradición que se remonta a los primeros cristianos que vivieron en el desierto. Muchos vivieron en comunidades aisladas de las ciudades y, cuando aún no se había establecido la iglesia católica como tal, vivían como ascetas.

La meditación cristiana, además, está basada en la Biblia. De hecho, la Biblia exhorta a meditar. En Josué 1:8, Dios dice que meditemos en Su palabra de día y de noche para que la obedezcamos. El salmista dice “en la ley de Jehová está su delicia, y en Su ley medita de día y de noche” (Salmo 1:2). En realidad, la Biblia menciona 20 veces la palabra meditar o la meditación.

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Ignacio de Loyola

Ignacio de Loyola

Ignacio de Loyola es una de esas personas que, sin tener una vida demasiado impresionante, realmente te cambia la vida. Para ello debes conocerlo bien y dejar de lado las religiones, si no eres religioso, y ver la persona que fue y el desarrollo espiritual que sufrió.

Ignacio nació dentro de una familia acomodada, a finales del siglo XVI, pero no era heredero de la herencia familiar, puesto que era el menor de 13 hermanos. Su futuro debería de fraguarse de otra forma. Gracias a sus contactos, pudo acercarse a la corte española y empezar a saborear las mieles de dicha vida. Pero un inesperado giro, hizo que la persona que lo promocionaba perdiera, a su vez, el apoyo. Además era libertino, se metía en problemas y tuvo incluso antecedentes que quedaron grabados para la posteridad.

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Franz Jalics – Una historia increible

Franz Jalics

Debo de dar infinitas gracias al sacerdote español Pablo d’Ors por editar y hablar públicamente sobre las obras de Franz Jalics (Francisco Jalics), de otra forma creo que jamás habría llegado a conocer su historia. Después de haber leído dos libros de este jesuita y de haber consultado varias fuentes, creo que estamos ante uno de los mayores maestros espirituales con vida de toda la historia.

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Carta de Charles de Foucauld (Carlos de Foucauld)

Charles de Foucauld

Charles de Foucauld o Carlos de Foucald fue un religioso francés cuya vida es digna de ser estudiada para todo amante del camino espiritual. Vamos a esbozar una breve biografía y posteriormente, me gustaría mostraros una carta original que hará que lo conozcáis mucho mejor.

Biografía de Carlos de Foucald (Charles de Foucald)

CHARLES DE FOUCAULD (Hermano Carlos de Jesús) nació en Estrasburgo, Francia, el 15 de septiembre de 1858. Huérfano a la edad de seis años, él y su hermana Marie fueron criados por su abuelo, de cuyos pasos siguió la carrera militar.

Perdió la fe en su adolescencia, su gusto por la vida fácil era bien conocido por todos y sin embargo demostró que podía tener una gran voluntad y ser constante en situaciones difíciles. Emprendió una arriesgada exploración de Marruecos (1883-1884). Viendo la forma en que los musulmanes expresaban su fe le cuestionó y empezó a repetir: “Dios mío, si existes, déjame llegar a conocerte”.

A su regreso a Francia, la cálida y respetuosa acogida que recibió de su familia profundamente cristiana le hizo continuar su búsqueda. Bajo la guía del P. Huvelin redescubrió a Dios en octubre de 1886. Tenía entonces 28 años. “Tan pronto como creí en Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir sólo para él.”

Una peregrinación a Tierra Santa le reveló su vocación: seguir a Jesús en su vida en Nazaret. Pasó 7 años como trapense, primero en Francia y luego en Akbès en Siria. Más tarde comenzó a llevar una vida de oración y adoración, solo, cerca de un convento de Clarisas en Nazaret.

Ordenado sacerdote a los 43 años (1901) partió hacia el Sahara, viviendo primero en Beni Abbès y más tarde en Tamanrasset entre los tuaregs del Hoggar. Quería estar entre los que estaban “más alejados, más abandonados”. Quería que todos los que se acercaban a él encontraran en él un hermano, “un hermano universal”. En un gran respeto por la cultura y la fe de aquellos entre los que vivía, su deseo era “gritar el Evangelio con su vida”. “Quisiera ser lo suficientemente bueno para que la gente dijera: Si tal es el siervo, ¿cómo debe ser el Maestro?”

En la noche del 1 de diciembre de 1916, fue asesinado por una banda de Tuaregs que habían rodeado su casa.

Siempre había soñado con compartir su vocación con otros: después de haber escrito varias reglas para la vida religiosa, llegó a la conclusión de que esta “vida de Nazaret” podía ser llevada por todos. Hoy en día, la “familia espiritual de Carlos de Foucauld” comprende varias asociaciones de fieles, comunidades religiosas e institutos seculares tanto para laicos como para sacerdotes.

El fracaso de Charles de Foucauld

Realmente jamás consiguió convertir a ningún musulmán. A sus misas diarias no iba nadie. Su vida desde el punto de vista empírico fue un fracaso, sin embargo, hoy día sus oraciones y sus enseñanzas son seguidas por miles de personas alrededor del mundo, entre ellos, nuestro admirado Pablo d’Ors. ¿Fue su vida un fracaso? Rotundamente no. Gracias a él muchos cristianos (y no cristianos) han encontrado el regreso al desierto y la meditación cristiana, como muchos primeros seguidores de Jesús de Nazaret, que llevaron una vida asceta en el desierto tanto terrenal como espiritual.

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