La historia del equipo Hoyt

Nada es imposible.

Una de las leyendas vivas de las historias de superación personal es la del conocido como equipo Hoyt. O lo que es lo mismo, la pareja formada por Dick Hoyt (padre) y Rick Hoyt (hijo). Una historia enternecedora, que nos cuenta cómo podemos superar todas las barreras que tenemos delante.

Dick es un Teniente Coronel retirado de la Fuerza Armada de los Estados Unidos en la Guardia Nacional Aérea. Rick nació con una discapacidad adquirida, debida a que durante su nacimiento, el cordón umbilical se enrolló alrededor de su cuello, por lo que no le llegó suficiente oxígeno al cerebro, y esto le produjo una parálisis cerebral. Desde pequeño Rick comenzó a usar un ordenador especial para comunicarse, donde escribió por primera vez “¡Vamos Bruins!”, en referencia al equipo deportivo de la Universidad de California.

“Ha sido una historia de esfuerzo desde que nació”, cuenta Dick. “Cuando tenía 8 meses, los doctores nos dijeron que deberíamos sacrificarlo, que estaría en estado vegetal toda su vida, ese tipo de cosas. Bueno, esos doctores ya no están vivos ahora, me gustaría que pudieran ver a Rick ahora”.

En la primavera de 1977, Rick le dijo a su padre que quería participar en una carrera benéfica de 5 millas a favor de un deportista que había quedado paralizado por un accidente. Puesto que no era una distancia muy larga, Dick accedió a empujar a Rick mediante una silla de ruedas. El día de la carrera consiguieron completar las 5 millas y esa misma noche, Rick le contó a su padre: “Papá, mientras estamos corriendo, siento que no estoy discapacitado”

Su afición por los deportes creció a medida que su padre comenzó a llevarle a competiciones. Durante los últimos 35 años, Dick, de 72 años, ha empujado y tirado de su hijo por todo el país, pasando por cientos de líneas de meta. Cuando Dick corre, Rick está en una silla de ruedas que Dick va empujando. Cuando Dick va en bicicleta, Rick están en un asiento especial sujeto al frente de la misma. Cuando Dick nada, Rick está en una pequeña pero pesada balsa, estabilizada firmemente, que es empujada por Dick. Han llegado a participar en un millar de eventos, entre los que se incluían triatlones, duatlones, o incluso maratones.

Actualmente recorren los Estados Unidos dando charlas motivacionales y aún siguen corriendo de vez en cuando. En palabras del padre “Corremos por las personas que piensan que no pueden correr”

Rick, quiso darle recientemente una sorpresa a su padre para su cumpleaños. Le organizó una cena con sus más allegados, sin embargo, aún tiene una pequeña espina clavada:

“La cosa que más quiero en el mundo es que mi padre se siente en mi silla y que yo lo empuje aunque sea una vez…” 

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