Cómo preservar y cuidar tu salud mental

Preservar y cuidar la salud mental se ha revelado en los últimos años como una de las mayores prioridades a nivel mundial. Aunque parece que la pandemia ya ha quedado muy atrás, dejó importantes secuelas económicas, de salud y sobre todo psicológicas. Muchas personas perdieron a sus seres queridos o se vieron obligadas a guardar un confinamiento estricto en la más absoluta soledad, otras tuvieron que afrontar sus propios miedos y dependencias.

Fue una prueba muy dura que sacó a relucir el estado actual de la salud mental en el mundo. Y dicho estado es realmente preocupante, por no decir alarmante. Casi 500 millones de personas en todo el mundo están afectadas por problemas de salud mental graves. Pero, lo peor no es eso, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), una de cada cuatro personas sufrirá algún tipo de dolencia mental a lo largo de su vida.

Los expertos en psicología y psiquiatría advierten de que alrededor de 3 millones de personas están diagnosticadas con depresión en España. Eso sin contar con los trastornos de ansiedad y otro tipo de dolencias psicológicas y psiquiátricas que empeoran año tras año. De hecho, nuestro país es ya el primer consumidor mundial de analgésicos opioides, situándose por encima de los EEUU, algo realmente aterrador si no se toman medidas a tiempo.

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Qué es y cómo detectar problemas de salud mental

Si entendemos la salud mental como el bienestar general, que nos capacita para regular nuestros sentimientos, pensamientos y acciones, un cambio drástico o inexplicable en estos es señal de alarma para un problema mental. La psiquiatría y la sexología proporcionan criterios claros para diferenciar todo tipo de trastornos y enfermedades en su campo, no obstante, no siempre es fácil identificarlas cuando los síntomas no son tan evidentes.

Normalmente, para identificar o clasificar una dolencia como problema de salud mental se sigue un diagnóstico que incluye los antecedentes clínicos completos de la persona y su familia cercana, un examen físico, un cuestionario que analiza sentimientos y comportamientos, así como estilo de vida, etc. También se indaga en el posible consumo de alcohol o drogas, la historia de la persona, si ha habido traumas, abusos, pérdidas importantes, etc.

Con todos esos datos, los profesionales de la salud mental elaboran un perfil que cotejan con síntomas y signos específicos de dolencias mentales y así encuentran si la persona está padeciendo algún trastorno mental, ya sea pasajero, o de por vida, si es genético. Y en tal caso, se le guía para que reciba la ayuda terapéutica necesaria y la medicación para aliviar su estado si fuera preciso.

Ahora bien, ¿cuándo debemos acudir a estos profesionales o ante qué signos debemos estar alerta? Malas épocas las tenemos todos y momentos tristes también, pero, por ejemplo, tener una ansiedad excesiva, o una tristeza o apatía prolongada son señales claras de alerta. Los cambios extremos de humor, la ira excesiva, el abuso de sustancias, los pensamientos de suicidio, la sensación de desconexión de la realidad, son sin duda señal de que hay que actuar.

Tanto si te detectas sufriendo alguno o varios de estos síntomas, como si los detectas en algún familiar o persona cercana, lo más recomendable es acudir a pedir ayudar profesional. Ahora bien, por desgracia, como la salud mental ha sido la gran olvidada durante tanto tiempo, los sistemas públicos de salud no están preparados para atender la avalancha de problemas psicológicos y psiquiátricos que se les ha venido encima.

Es necesario que los estados se replanteen la necesidad indiscutible de la sanidad pública para la población si quiere realmente que esta siga estando saludable física y mentalmente, y, por lo tanto, siga siendo productiva. Y en el área de salud mental, aún queda mucho camino por recorrer. Se necesitan más psicólogos y psiquiatras en los centros de atención primaria, que es donde primero acuden las personas.

Porque, si bien, existen centros privados que ofrecen una atención de gran calidad en salud mental, quienes no pueden permitírselo económicamente quedan excluidos de poder cuidarla. Esto supone que un elevado porcentaje de la población se quedará sin poder ser atendidos y asistidos por falta de recursos, tanto propios como públicos. Una situación que sin duda no va a traer nada bueno a la sociedad en general.

No obstante, existen unos consejos básicos o pautas que ayudan a preservar y mantener la salud mental de forma cotidiana. Lo primero es escucharnos y aprender a identificar nuestras emociones. Mantener un estilo de vida saludable con ejercicio físico y una alimentación equilibrada también es fundamental. Encontrar tiempo para dedicar a un hobby o simplemente para relajarnos. Saber pedir ayuda cuando se necesita es otra clave importante.

Por último, tenemos que aprender a ser más amables con nosotros mismos. Ser más flexibles cuando cometemos errores y permitirnos aprender de ellos. Y, al contrario, reconocer si somos personas egocéntricas que justificamos siempre nuestro comportamiento para no dar el brazo a torcer. Conocernos mejor y más honestamente es el primer paso para cuidar nuestra salud mental y poder vivir con tranquilidad.

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