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Dokkodo: los 21 preceptos de Miyamoto Musashi

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Miyamoto Musashi es el samurái más famoso de todos los tiempos. Sobre él se han inspirado múltiples publicaciones y películas. Además fue un maestro de filosofía en sus últimos años. De hecho, en su vejez, publicó un pequeño escrito titulado Dokkodo, el cual se puede traducir como el camino de la soledad. Tiene la particularidad que fue escrito tan solo una semana antes de su muerte lo que, a su vez, le otorga una mayor importancia, puesto que fue el culmen de su pensamiento. En aquellos momentos se dedicaba a llevar una vida asceta, estoica si me permitís las comparación. Regalaba todos sus bienes materiales y lo poco que se quedaba se lo dejaba a su único discípulo.

Contraviene esta forma de vida con la que llevó durante su juventud. Fue bendecido con una fuerza mayor de lo normal y mató a un hombre cuando aún era apenas un niño. Después se dedicó a viajar por todo el país retando a maestros y venciéndolos a todos. Como curiosidad, dicen las crónicas que solo perdió una vez, en un combate sin armas y, en vez de entristecerse, pidió ser admitido como alumno para aprender también esa vía. Otros cronistas no recogen este hecho.

Situándonos de nuevo en el momento del escrito, este samurái se dedicaba a cultivar diferentes artes como la pintura (hoy día valen millones de dólares), la poesía, etc. Su pensamiento era que todas las artes estaban relacionadas entre sí. El perfeccionamiento de una ayudaba a la excelencia de las demás. Por eso había escrito su obra maestra “El libro de los cinco anillos”, un gran libro sobre la estrategia militar y el arte de la espada.

El camino

Me ha parecido oportuno subrayar en negrita las veces que hace alusión a la vía o al camino, traducido por “do” en japonés. El do es el camino que lleva el guerrero o incluso el budista zen. Una vida dedicada a la superación, en la cual el máximo adversario eres tú mismo. Este concepto tiene una importancia vital, de ahí que el viejo Miyamoto Musashi quisiera ponerlo en relevancia.

Hoy día vemos como muchas artes marciales tienen el sufijo DO en sus nombres, como es el caso del Karate Do, Judo, Aikido, Iaido,.. o incluso este pequeño escrito, el dokkodo. Normalmente se contrapone con el sufijo “jutsu” (que significa técnica) como en las artes marciales, Aikido o Aikijutsu, Judo o Jujutsu. Las primeras buscan el perfeccionamiento del espíritu antes que el de la técnica.

Los 21 preceptos del Dokkodo

  1. Acepta todo exactamente de la manera que es. Nunca actúes contrariamente a la moral tradicional. No vayas en contra de la Vía inmutable a través de los tiempos.
  2. No busques el placer hedonista. Evita buscar los placeres del cuerpo. Nunca intentes aprovechar ningún momento de facilidad.
  3. Bajo ninguna circunstancia, dependas de un sentimiento parcial. No tengas parcialidad por nadie ni por nada. Se imparcial en todo. No te dejes arrastrar por la avidez en toda la vida.
  4. Piensa ligeramente en ti y profundamente en el mundo. Piensa poco en ti mismo, pero mucho en la colectividad. No te preocupes por asuntos egoístas.
  5. Mantente separado del deseo a lo largo de toda tu vida. Permanece libre de codicia a través de la vida. No estés celoso jamás de los demás, ni en bien ni en mal.
  6. No te arrepientas de lo que has hecho. Nunca lamentes lo que has hecho. No tengas rencor o animosidad hacia ti o hacia los demás.
  7. Nunca seas celoso. De ningún modo envidies a otros por su buena suerte, o te quejes de la tuya si es mala.
  8. Nunca te entristezcas por una separación. Nunca te aflijas por la separación de alguien o de algo, en ningún momento. No estés triste por ningún tipo de separación.
  9. El resentimiento y las quejas no son adecuadas ni hacia ti mismo ni hacia otros. Nunca te reproches nada o a otros, nunca te quejes sobre ti o sobre los demás.
  10. Nunca permitas que te guíe la lujuria o el amor. Nunca sueñes en sucumbir bajo el enamoramiento (o apasionamiento) por una mujer. No te conviertas jamás en un cobarde por culpa del cuerpo.
  11. No tengas preferencias por ninguna cosa. No tengas gustos ni aversiones. No busques jamás el bienestar personal.
  12. Se indiferente respecto a donde vives. Sea como fuere el lugar donde vives, jamás tengas ninguna objeción en su contra.
  13. No persigas el probar buena comida. Nunca desees comida refinada para ti. No busques los platos más refinados para contentar el cuerpo.
  14. No te aferres a posesiones que ya no necesites. Nunca tengas objetos antiguos ni curiosos bajo tu posesión. No te rodees de ninguna cosa de gran valor material en toda la vida.
  15. No actúes siguiendo costumbres o creencias. Jamás realices purificaciones o abstinencias supersticiosas para protegerte contra las malas influencias.
  16. No colecciones armas o practiques con ellas más allá de lo útil. No tengas gusto por utensilios de ninguna clase, exceptuando espadas y otras armas. No seas tentado por ningún objeto a pesar de las armas.
  17. No temas a la muerte. Jamás te arrepientas de tu vida encausada hacia la rectitud. Conságrate enteramente a la Vía sin temor, hasta la muerte. Aunque el cuerpo sea viejo, no tengas deseos de la muerte.
  18. No busques poseer bienes o propiedades en tu vejez. En absoluto desees tener ninguna posesión que te otorgue comodidad en tu vejez.
  19. Respeta a Buda y a los dioses sin contar con su ayuda. Venera a Dioses y Santos, pero nunca pienses depender de ellos.
  20. Puedes abandonar tu cuerpo pero debes perseverar en el honor. Más bien debes preferir dar tu vida que deshonrar tu buen nombre. La espada no se desenvaina a la ligera.
  21. Nunca te apartes del Camino. No abandones nunca la Vía de la táctica. Nunca, ni por un momento, ni en cuerpo ni alma, me apartaré de la Vía del Sable.

El Dokkodo es atemporal

Aunque fueran escritos en el año 1645, llama la atención lo útiles que pueden seguir siendo en los tiempos actuales. Queda a disposición del lector el poder adaptarlos a sus circunstancias actuales. Para finalizar recomendamos que también lea el Hagakure, obra importante de la filosofía samurái del japón medieval.

Fuente: El Dokkōdō (独行道) «El camino de la marcha solitaria».
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