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Frases zen (comentadas)

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Para desarrollar nuestra disciplina personal, mejorar nuestro desarrollo y anclarnos en el presente, nada mejor que las lecciones que nos proporciona el budismo Zen, con sus características frases simples pero cargadas de sabiduría. Con el post de hoy buscamos descifrar el significado de varias de estas frases zen. Empecemos:

El origen de las frases zen

Existen muchas historias de “koans” que son frases o pequeñas historias que, según la filosofía zen, el maestro elige para su alumno de modo que este tenga un momento de iluminación “satori”.  En otro artículo me gustaría escribir sobre las más interesantes que he leído pero, en ese caso, existe un problema. Que no se puede comentar, puesto que están hechas para que tu mente cese en la creación constante e impulsiva de pensamientos.  Además deben ser escogidas para cada persona y yo no puedo conocer las particularidades de los lectores.

Frases Zen

  • Ten una razón poderosa. Cuando las cosas se ponen difíciles, “porque suena bien” o “se ve bien” no será suficiente.

Cuando un árbol tiene buenas raíces aguanta un vendaval, la razón que te impulsa hacia tu objetivo es proporcional a la fuerza de las raíces de un árbol. Tus motivos tienen que ser fuertes, estar fundamentados y sobre todo, tendrás que haberlos asimilado totalmente. Así y solo así conseguirás tus objetivos. Simplemente porque algo te apetezca en un momento dado o porque te parezca “cool” no es suficiente, al contrario, los pasos que andes los tendrás que desandar.

  • Empieza pequeño, con una promesa simple pero irrompible a ti mismo, de hacer una cosa pequeña todos los días.

Decía un alto grado de las fuerzas armadas que hacer la cama todas las mañanas era el mejor ejercicio de disciplina que se pueda realizar. Es ese primer paso para saber que has empezado con buen pie. Elige tú el tuyo, una pequeña sesión de meditación, unos estiramientos, el saludo al sol de yoga, unas oraciones… cada cual según su forma de ser. Este impulso te pondrá en movimiento y coger velocidad será ahora menos difícil.

  • Vigila tus deseos, y aprende a no sucumbir a esos deseos infantiles.

Todos hemos oído la frase: escucha a tu corazón. Es positiva en cierta forma pero hay que saber discernir cuales son positivos y cuales son pueriles. Comerte un helado todos los días, por ejemplo, es un mal hábito. No debes dejarte arrastrar por los deseos que encarnen nuestros instintos más primitivos cuando no son necesarios. Evidentemente no somos ascetas, pero en el término medio está la virtud.

  • Escucha tus auto-racionalizaciones, y no creas en sus mentiras.

En este punto me gustaría recomendarte el artículo sobre la teoría de la disonancia cognitiva y como nuestro cerebro consciente o inconscientemente nos engaña. Un ejemplo claro sería “fumo porque me quita la ansiedad, si no, no pararía de comer y la obesidad sería aún peor, además no podría vivir con ansiedad”. O las personas que toman alcohol y después conducen y dicen “tranquilo, si yo controlo”. En este caso siempre se escoge el camino fácil (no hacer el esfuerzo de dejar de fumar o no pagar un taxi y volver al día siguiente a por el coche), por ello hay que captar cuando nuestros razonamientos son solo una excusa para hacernos sentir mejor.

  • Disfruta del hábito, o no te mantendrás constante ni una semana de amaneceres.

Nuestra meta es nuestro camino. Si disfrutas del momento presente nadie podrá pararte. Es como leer un libro que te gusta, no quieres que se acabe. Ves que quedan pocas páginas y ya te da pena… mientras que otros libros estás deseando terminarlos e incluso te saltas páginas que crees que no son importantes. La diferencia es que en el primer caso estás disfrutando del hábito de leer, en el segundo ni siquiera estás leyendo. Podemos trasladar este ejemplo a otro como el deporte. Hay quien literalmente sufre haciendo ejercicio y hay quien disfruta haciéndolo. ¿Cuál de los dos se mantendrá constante en su rutina? Está claro. El segundo ha elegido un camino que es, como mínimo, igual de importante que la meta. Se siente bien y disfruta haciendo deporte. Además el deporte le hará sentirse más sano por lo que se forma un circuito de retro-alimentación muy positivo.

La mejor frase Zen del mundo comentada

Más que frase Zen es una mini-historia. Pertenece a los llamados koans de la tradición budista zen. Es la siguiente:

Existía un maestro zen que vivía retirado de la sociedad en un bosque. Puesto que había hecho voto de silencio, sus discípulos iban solo a observarlo meditar, pero una vez, los discipulos, tras muchos años de espera, le pidieron que les dijera algo aunque solo fuera una palabra.

-¡Fuego! – Gritó el maestro

Al instante el bosque comenzó a arder.

Explicación:

La palabra proviene del silencio. Por eso el maestro zen llevaba tantos años sin hablar. Cuando una palabra surge del verdadero silencio, tiene poder. Si una palabra crea silencio, tiene poder. Esa palabra realiza lo que contiene. De ahí que al nombrar la palabra fuego ardiera el bosque. ¿Qué se quiere transmitir con esta historia? Las palabras tienen más valor cuanto más escasas sean.

Un maestro tibetano español dijo hace unos años:

Imagínate que tenemos un poder limitado para las palabras. Si no paras de hablar, tus palabras no tienen poder ninguno, están vacías. Pero sin embargo, si escuchas a los demás y solo hablas cuando tienes que hacerlo, dichas palabras tendrán poder.

Frases Zen
Flor de Loto, símbolo del budismo Zen

Proverbios Zen (Koan)

Un koan, como decía al principio, no se puede comentar. Al menos no está hecho para que la mente discurra verbalmente sobre él, más bien al contrario. Debe pararla. Sin embargo, me gustaría dar unas pequeñas pinceladas. No pretendo resolver nada. Estas frases llevan siglos recorriendo el mundo y nadie ha encontrado ninguna respuesta para ellas. Simplemente me gustaría compartir contigo algunas que he ido encontrando durante mis lecturas y asistiendo a algunas conferencias.

  • Deberías de sentarte 20 minutos al día para meditar, al menos que estés muy ocupado, entonces deberías meditar una hora. 

Si una persona vive una vida tan desordenada y ajetreada para no ser capaz de encontrar 20 minutos para meditar, entonces debe dedicar más tiempo a dicha meditación. Es decir, debe dedicar tiempo a ordenar su vida porque SEGURO que todos poseemos más de 20 minutos al día para meditar.

  • El silencio es una valla alrededor de la sabiduría.

El silencio hace que la palabra de una persona gane poder. Los charlatanes han perdido totalmente la atención de los demás, pues gastan todas sus energías en palabrería sin fin. La persona que calla y habla cuando tiene que hablar, habla con poder y sabe lo que dice. Así se distingue a los sabios. Están rodeados de una valla de silencio

  • Si quieres escalar una montaña, comienza en lo alto

Aquí el maestro busca bloquear la mente del aprendiz. ¿Cómo es posible escalar una montaña desde lo alto?  No es posible ¿Verdad? Pues tampoco es posible entender las cosas espirituales simplemente con el intelecto.

  • Cuando llegues a la cima de la montaña, sigue subiendo.

Muchas veces pensamos que nuestra meta en la vida es tener un trabajo, una casa y un automóvil. Podemos creer que hemos llegado a la cima de la montaña. Pero ¿acaso no tenemos más motivaciones internas? Siempre hay una vocecilla, a veces apenas perceptible, que nos pide que sigamos escalando. Pero… ¡si se ha acabado la montaña! Podemos decir. Sin embargo, hay está este adagio zen. Sigue subiendo aunque no haya montaña. A ver que sucede. Seguramente aparecerá otra realidad, antes imperceptible, que puedas recorrer.

  • Un árbol que cae en medio de un bosque, sin que nadie lo presencie, ¿hace ruido?

Hay personas que intentan equiparar el conocimiento zen con la física cuántica. Esta física nos dice que la realidad se modifica cuando la observamos y que permanece de otra forma cuando no lo hacemos. Sin llegar a estas equiparaciones, si la mente se pregunta si un suceso del que nadie es consciente … existe. La frase dice si “hace ruido”, pero es como decir, si está sujeto a las leyes de la física. Por supuesto que hace ruido, podemos decir. Pero… ¿Estás seguro? ¿Puedes comprobarlo?

  • ¿Qué ruido hace una palmada con una sola mano?

Esta frase es parecida a la anterior. Siempre tendemos a diseccionar las cosas y pensar que todos es cualitativo en vez de cuantitativo. Si una palmada con las dos manos hace, por ejemplo, un ruido de 30 decibelios. ¿Una palmada de una sola mano hace un ruido de 15? Evidentemente no. No se produce ni siquiera la palmada. ¿Que quiere decir este koan? Pues que no todo se rige por las leyes que pensamos. Este es, para mi entender, un koan bastante profundo.

 

¿Te has quedado con ganas de más? Vamos a añadir más frases Zen

No pensar sobre nada es Zen. Una vez sabes esto, caminar, sentarse o tumbarse, todo lo que haces es Zen.

Poder estar en el momento presente con la mente despejada es hacer meditación Zen. Una vez que estas en ese estado de calma y atención, todo lo que hagas estará sucediendo en el aquí y en el ahora. Eso es Zen.

He vivido con muchos maestros Zen, muchos de ellos gatos.

Eckhart Tolle escribe esta frase en su libro “El poder del ahora” dando a entender que la naturaleza vive el momento presente y que los animales no viven preocupados por el mañana, se limitan a vivir el momento presente.

Si tu casa está en llamas aprovecha el fuego para calentarte.

No sirve de nada el lamento, lo más provechoso es ocuparse de un problema y no pre-ocuparse de él. Si no puedes hacer nada para solucionar algo, intenta hacer lo mejor posible con las posibilidades que te quedan.

Si intentas hacer demasiado. Harás poco.

Si tienes la mente atareada en varias cosas a la vez, lo más seguro es que no culmines la mayoría de las cosas que tienes planeadas. Si, por el contrario, te centras en una sola, la harás bien y cuando la termines, podrás intentar hacer la siguiente.

Camina como si tus pies abrazaran la tierra en cada paso.

El monje vietnamita Thich Nhat Hanh pone especial énfasis en llevar la meditación a cada momento de tu vida. Especialmente cuando caminamos, debemos sentir como nuestros pies se apoyan en el suelo, distinguiendo como tocamos el suelo, como echamos el peso, como volvemos a levantar el pie y de nuevo con el siguiente pie. La belleza de su frase radica en la metáfora de besar el suelo, haciéndonos sentir nuestras pisadas como si de un beso se tratara. Bellísimo.

La violencia es siempre contra la naturaleza.

El budismo condena toda clase de violencia. Todo ser humano que actúe o responda con violencia tendrá de vuelta lo mismo, por lo que el estado natural del ser humano, debe ser la paz. Si vivimos conforme a nuestra naturaleza espiritual, jamás tendrá cabida la violencia.

Caminar es Zen, sentarse es Zen; hablando o callado, en movimiento o quieto, la esencia está en calma.

Una extensión de la primera frase. El momento presente en todo aquello que hagamos nos hará permanecer en calma, en estado Zen.

Cuando el pasto del vecino se ve más verde, es porque lo cuidan mejor, no busques más.

Si intentamos excusar siempre nuestros fallos, en vez de aprender de ellos, jamás lograremos superarnos. El origen de esta frase no tiene como objetivo superar “al vecino”. Sino que nuestro “yo” de hoy, mejore a nuestro “yo” de ayer.

Cuanto más tiempo pasa, más me doy cuenta de la importancia de las cosas sencillas, en ellas está la riqueza.

Como sabemos, las verdades más importantes son las más simples. Los actos más grandes no son complejos. Al contrario, la importancia que contiene un simple abrazo, no puede ser explicado ni con mil libros.

Da gracias a la vida, nunca sabrás cuando la echarás de menos.

El budismo otorga una importancia capital al momento presente. Si vivimos pensando en el futuro, quejándonos de nuestro estado actual, puede ser que, cuando menos lo esperemos, no estemos en este mundo. La vida es fugaz, somos un simple parpadeo en términos astronómicos ¿Por qué nos creemos tan importantes? Mejor dar gracias por cada cosa que tenemos, por poco que sea, pues no sabemos hasta cuando podremos disfrutarla.

Frases Zen sobre el silencio

Acalla la mente y tu espíritu hablará

Desde el silencio surge la sabiduría, a veces hablamos de más. Callar nos ayuda a obtener el conocimiento.

 

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