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Los Catorce Preceptos del Budismo Comprometido de Thich Nhat Hanh 1

Los Catorce Preceptos del Budismo Comprometido de Thich Nhat Hanh

Budismo

En los años más oscuros de la guerra de Vietnam, cuando el país estaba sumido en odio, violencia y división, surgió una propuesta ética y espiritual destinada a sanar tanto a individuos como a comunidades enteras. El monje vietnamita Thich Nhat Hanh, convencido de que las enseñanzas del Buda debían ser vividas y aplicadas a los conflictos reales de la sociedad, fundó la Orden del Interser (Tiep Hien) a mediados de la década de 1960.

Su intención era clara: ofrecer una guía práctica para vivir con atención plena y compromiso compasivo en medio de un mundo desgarrado.

En la luna llena de febrero de 1966, Thich Nhat Hanh ordenó a seis miembros —tres hombres y tres mujeres de entre veintidós y treinta y dos años— en una ceremonia que marcaría un hito en la historia del budismo contemporáneo. Todos formaban parte de la Escuela de Jóvenes para el Servicio Social, institución que él mismo había ayudado a fundar.

Durante esa ordenación, los seis aspirantes se comprometieron a estudiar, practicar y observar los Catorce Preceptos de la Orden del Interser: una síntesis extraordinaria entre la moralidad budista tradicional y las necesidades urgentes del mundo moderno.

Durante los diez años siguientes, no se permitió que nuevos miembros se unieran al núcleo de la Orden. Este periodo experimental se prolongó hasta 1981, cuando la microbióloga y maestra laica de meditación Nguyen Anh Huong se convirtió en la séptima miembro. Desde entonces, miles de practicantes en todo el mundo recitan regularmente los Catorce Preceptos del Budismo Comprometido, encontrando en ellos una brújula ética que sigue siendo sorprendentemente actual.

Estos preceptos no son dogmas, sino invitaciones a una forma de vivir en la que la lucidez, la compasión y la responsabilidad se entrelazan. Su propósito es contribuir a la transformación personal y social, ayudando a las personas a pasar de una existencia dominada por la codicia y el consumismo hacia una basada en la atención plena, el pensamiento crítico y la acción ética.

A continuación, se presentan los Catorce Preceptos del Budismo Comprometido tal como fueron formulados por Thich Nhat Hanh, sin modificación alguna.

Los Catorce Preceptos del Budismo Comprometido

1. No seas idólatra ni te aferres a ninguna doctrina, teoría o ideología, ni siquiera a las budistas. Los sistemas de pensamiento budistas son medios de guía; no son la verdad absoluta.

2. No pienses que el conocimiento que posees ahora es inmutable o verdad absoluta. Evita la estrechez mental y el apego a tus puntos de vista actuales. Aprende y practica el desapego de las opiniones para poder recibir perspectivas ajenas. La verdad se encuentra en la vida, no solo en el conocimiento conceptual.

Permanece abierto a aprender durante toda tu vida y a observar la realidad en ti y en el mundo.

3. No obligues a otros, incluidos los niños, a adoptar tus puntos de vista por ningún medio: autoridad, amenazas, dinero, propaganda o educación. Mediante el diálogo compasivo, ayuda a otros a abandonar el fanatismo y la estrechez.

4. No evites el contacto con el sufrimiento ni cierres los ojos ante él. No pierdas la conciencia de su existencia en el mundo. Encuentra maneras de estar junto a quienes sufren: visitas, contacto personal, imágenes, sonidos. Así podrás despertar en ti y en otros la comprensión profunda de esa realidad.

5. No acumules riqueza mientras millones pasan hambre. No conviertas en objetivo de tu vida la fama, el beneficio, la riqueza o el placer sensorial. Vive de manera sencilla y comparte tu tiempo, energía y recursos con quienes los necesitan.

6. No mantengas la ira o el odio. Aprende a penetrarlos y transformarlos cuando aún son semillas en tu conciencia. En cuanto surjan, vuelve a tu respiración consciente para ver con claridad la naturaleza del odio.

7. No te dejes arrastrar por la dispersión ni por las influencias externas. Utiliza la respiración consciente para regresar al momento presente. Mantente en contacto con lo maravilloso, lo refrescante y lo curativo dentro y fuera de ti. Siembra alegría, paz y comprensión en tu interior, facilitando así la transformación profunda de tu conciencia.

8. No pronuncies palabras que provoquen discordia o rompan la comunidad. Comprométete con la reconciliación y la resolución de conflictos, incluso los más pequeños.

9. No digas cosas falsas para tu propio beneficio o para impresionar a otros. No difundas información incierta ni critiques lo que no conoces a fondo. Habla siempre con sinceridad y de manera constructiva. Defiende la justicia incluso cuando ello pueda poner en riesgo tu seguridad.

10. No utilices la comunidad budista para tu ventaja personal ni la conviertas en un partido político. Aun así, una comunidad religiosa debe posicionarse claramente contra la opresión y la injusticia, contribuyendo a transformarlas sin caer en conflictos partidistas.

11. No vivas de una vocación que sea perjudicial para los seres humanos o la naturaleza. No inviertas en empresas que priven a otros de la posibilidad de vivir dignamente. Elige un trabajo que refleje tu ideal de compasión.

12. No mates ni permitas que otros maten. Busca por todos los medios proteger la vida y prevenir la guerra.

13. No poseas nada que deba pertenecer a otros. Respeta la propiedad ajena y evita que otros obtengan beneficios del sufrimiento humano o del sufrimiento de otras especies del planeta.

14. No maltrates tu cuerpo. Trátalo con respeto y no lo consideres un simple instrumento. Conserva tus energías vitales (sexual, respiratoria, espiritual) para la realización del Camino.


(Para quienes no son monjes o monjas:) la expresión sexual debe estar basada en el amor y el compromiso. En toda relación íntima, sé consciente del posible sufrimiento futuro. Respeta los derechos y compromisos de los demás y asume plenamente la responsabilidad de traer nuevas vidas al mundo.

Medita en la clase de mundo al que llegan esos nuevos seres.

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