¿Cómo ganar una discusión?

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No tiene mucho sentido tener ideas brillantes si no podemos conseguir expresarnos correctamente y que la gente nos entienda. Pero es que, a veces, ni siquiera esto es suficiente, puesto que hay habilidades para conseguir ganar una discusión fácilmente con un argumento muy pobre . ¿Cómo puede ser posible?

¿Cómo ganar una discusión? A continuación, te ofrecemos una serie de consejos generales que te ayudarán a ganar discusiones, así como algunas tácticas engañosas que debes tener en cuenta, aunque sea para defenderte de ella.

Índice

    Consejos para ganar en una discusión

    Mantener la calma. Incluso si te apasionas por tu punto de vista, debes mantener la calma y controlar tus emociones. Si pierdes los nervios, pierdes.

    Utiliza los hechos como prueba de tu posición. Los hechos son difíciles de refutar, así que reúne algunos datos pertinentes antes de empezar la discusión. Las encuestas, las estadísticas, las citas de personas relevantes y los resultados son argumentos útiles para apoyar tu caso.

    Haz preguntas. Si sabe hacer las preguntas adecuadas, podrás mantener el control de la discusión y hacer que tu oponente se pelee por las respuestas. Puedes hacer preguntas que cuestionen su punto de vista: "¿Qué pruebas tienes para esa afirmación?" Puedes hacer preguntas hipotéticas que extrapolen una tendencia y pongan a tu oponente en dificultades: "¿Qué pasaría si todas las naciones hicieran eso?" Otro tipo de pregunta útil es la que provoca con calma a tu adversario: "¿Qué es lo que te hace enfadar tanto?"

    Utiliza la lógica. Muestra cómo una idea sigue a otra. Construye tu caso y utiliza la lógica para debilitar a tu oponente.

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    Apela a valores superiores. Además de la lógica, puedes utilizar un poco de emoción apelando a motivos valiosos con los que es difícil no estar de acuerdo: "¿No deberíamos trabajar todos para hacer un mundo mejor y más seguro para nuestros hijos?"

    Escucha con atención. Muchas personas están tan concentradas en lo que van a decir que ignoran a su oponente y asumen sus argumentos. Es mejor escuchar con atención. Observarás los puntos débiles y los fallos de su posición y, a veces, escucharás algo nuevo e informativo.

    Prepárate para conceder un buen punto. No discutas cada punto porque sí. Si tu adversario expone un punto válido, concéntrate en él, pero compénsalo con un argumento diferente. Así parecerás razonable. "Estoy de acuerdo contigo en que la cárcel no reforma a los presos. Eso es generalmente cierto, pero la prisión sigue actuando eficazmente como elemento disuasorio y como castigo".

    Estudia a tu oponente. Conoce sus puntos fuertes, sus debilidades, sus creencias y sus valores. Puedes apelar a sus valores más elevados. Puedes explotar sus puntos débiles volviendo sus argumentos en su contra.

    Busca una solución que beneficie a todos. Sé receptivo a una posición de compromiso que dé cabida a tus puntos principales y a algunos de los de tu oponente. Los dos no pueden ganar en un combate de boxeo, pero sí en una negociación.

    No te metas en lo personal. Hay que evitar los ataques directos al estilo de vida, la integridad o la honestidad de tu oponente. Ataca el tema, no la persona. Si la otra parte te ataca, puedes tomar la iniciativa, por ejemplo: "Me sorprende que hagas ataques personales de ese tipo. Creo que sería mejor que nos ciñéramos al tema principal en lugar de difamar a las personas".

    Distraerse. Tu oponente puede intentar despistarte introduciendo temas nuevos y extraños. Debes ser firme. "Ese es un tema totalmente diferente que me complace discutir más tarde. Por el momento, tratemos el tema principal que nos ocupa".

    Diluye tus argumentos fuertes con otros débiles. Si tienes tres puntos fuertes y dos más débiles, probablemente sea mejor centrarse en los fuertes. Expón tus argumentos de forma convincente y pide que te den la razón. Si continúas y utilizas los argumentos más débiles, tu oponente podrá rebatirlos y hacer que su caso general parezca más débil.

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    Algunos trucos para ganar en una discusión

    Vamos a ver a continuación algunos recursos sacado de un manual de Paul Sloane para vencer en discusiones. Hay que adelantar que en este caso utilizan el debate como si de una guerra se tratara. Hay puntos que mejor no utilizar nunca pero, cuanto menos, es mejor conocerlos para estar preparados si los utilizan contra nosotros.

    Utiliza frases impactantes. A veces puedes despistar a tu oponente intercalando un cliché confiado y conciso. He aquí algunos buenos:

    Eso plantea la pregunta.
    Eso no viene al caso.
    Estás a la defensiva.
    No compares manzanas y naranjas.
    ¿Cuáles son tus parámetros?

    Ridiculizar y humillar a tu oponente. Esto puede ser muy eficaz ante un público, pero nunca ganará al propio adversario.

    Provoca deliberadamente a tu adversario. Encuentra algo que le haga enfadar y siga insistiendo en este punto hasta que pierda los nervios y así la discusión.

    Distrae a tu oponente. Distrae a la otra persona de su punto principal.

    Exagera la posición de tu oponente. Llévala más allá de su nivel previsto y luego demuestra lo ridícula y poco razonable que es la posición exagerada.

    Contradecir con seguridad. Denuncia enérgicamente cada uno de los argumentos de tu oponente como falaces, pero selecciona sólo uno o dos que puedas derrotar para probar el punto. A continuación, asume que has ganado.

    Lo esencial para vencer en un debate

    Recuerda que una discusión entre dos personas es muy diferente a un debate ante un público. En el primero, tratas de ganarte a la otra persona, así que busca formas de crear consenso y no seas beligerante al exponer tus argumentos. Ante un público, puedes utilizar todo tipo de recursos teatrales y retóricos para reforzar tus argumentos y menospreciar a tu adversario. En estas circunstancias, el humor es una herramienta muy eficaz, así que prepara algunas frases ingeniosas de antemano.

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