Cómo reducir los síntomas de la ansiedad

La ansiedad consiste en un estado emocional, en el que una persona se siente inquieta, angustiada y temerosa. Las personas que sufren de ansiedad, suelen tener temor ante situaciones que no pueden controlar, o que parecen amenazantes. Se trata de un estado de desesperación constante, que no permite vivir ni disfrutar el momento del presente. La ansiedad puede ser habitual en determinadas situaciones, o patológica, que caracteriza a distintos trastornos psíquicos. Cuando dura más de seis meses, la ansiedad se califica como trastorno. A continuación, vamos a hablar sobre algunos consejos que pueden ayudar a reducir los síntomas de la ansiedad:

Consejos para reducir los síntomas de la ansiedad

  • Vive de manera mindfulness. Practica yoga, escucha música, medita, recibe un masaje o aprende técnicas de relajación. Alejarse del problema ayuda a despejar la cabeza.
  • Come sano. No te saltes ninguna comida. Ten a mano comidas saludables y que aumenten la energía. Lo que comemos y la manera de comerlo influye de forma directa en el estado de ánimo. Por eso, hacer una dieta equilibrada y variada mejorará tu salud física y tu bienestar emocional. Hay que tener en cuenta, que muchas personas detectan su grado de angustia por las sensaciones que les produce en el estómago, por ejemplo. Hay que recordar que somos lo que comemos.
  • Tratar de no escapar de la ansiedad: cosas como acudir al tabaco, al alcohol o a tomar otro tipo de sustancias tranquilizadoras, lo único que harán será aliviarte de forma momentánea. Estas sustancias pueden agravar la ansiedad y desencadenar ataques de pánico. No implican un beneficio para la ansiedad, sino todo lo contrario.
  • Duerme lo suficiente. Cuando estás estresado, tu cuerpo necesita dormir y descansar más. Dedicar el tiempo suficiente para descansar y contar con las suficientes horas de sueño. Hay que pensar, que el cuerpo necesita reponer las energías después de cada día.
  • Haz ejercicio diariamente para ayudarte a sentir bien y mantener tu salud. Consulta los consejos que te propones al final del artículo para más información. El ejercicio elimina el exceso de la activación de la ansiedad y ayuda con la relajación muscular. También ayuda hacer cosas que te hagan moverte, como caminar, jugar con niños, planear determinadas actividades, etc. Lo mejor es tratar de practicar un deporte lúdico que te guste o que ya hayas practicado en el pasado, ya que de paso te proporcionará mayor satisfacción que si te decantas por una gimnasia fría y pesada.
  • Respire profundamente. Inhala y exhala lentamente. Se trata de utilizar la respiración abdominal, para poder relajarte físicamente y mentalmente, para ir tomando el control de la situación. Es el paso previo a la meditación. Al respirar de forma calmada, podrás equilibrar tu organismo y recuperar la energía que necesitas para enfrentarte al día a día. Cuenta hasta 10 lentamente. Repite y cuenta hasta 20 si es necesario.
  • Haz las cosas lo mejor que puedas. En lugar de aspirar a la perfección, lo cual no es posible, enorgullécete de lo cerca que estés. Mucha parte de la ansiedad viene debido a las preocupaciones, pero hay que tener en cuenta, que siempre habrá cosas que no vayan bien y situaciones de agobio en la vida. Por eso, una de las mejores cosas para controlar la ansiedad, es centrarse en el presente, sin preocuparse demasiado por lo que va a pasar en el futuro, y sin pensar demasiado en lo que ha pasado en el pasado.
  • Acepta que no puedes controlarlo todo. Pon el estrés en perspectiva: ¿Es realmente tan malo como crees? No hay que huir. Si esperas suficiente tiempo, el miedo termina desapareciendo. Así, aprenderás a poner en práctica el control sobre la ansiedad. Si huyes de la situación, pensarás siempre que la ansiedad es más fuerte que tú y esto se convierte en un círculo que se retroalimenta del que es muy difícil salir.
  • Bienvenido el humor. Una buena carcajada llega muy lejos. Películas, monólogos, podcasts de humor… todo te puede ayudar.
  • Mantén una actitud positiva. Haz un esfuerzo por reemplazar los pensamientos negativos por otros positivos. Hay que tratar de eliminar los pensamientos negativos y tratar de tener una actitud positiva. No hay que ser catastrofista viendo el lado negativo de la vida, ni lamentarse demasiado. Lo mejor es buscar la parte positiva de cada situación, querer seguir adelante y saber cómo tus pensamientos tendrán una influencia sobre la manera de sentirte. Por eso, si piensas bien, te sentirás bien.
  • Haz actividades agradables. Hazte voluntario o encuentra otra manera de ser activo en tu comunidad, lo que crea una red de apoyo y te da un descanso del estrés diario. Hacer actividades que te resulten agradables es una necesidad, ya que todos necesitamos dedicar nuestro tiempo a algunas actividades que nos hagan sentir bien. Estas cosas mejoran nuestro estado de animo y ayudan a reducir la ansiedad y el estrés.
  • Vive sin prisa. si te dedicas a vivir deprisa, cargarás con más cosas. Hay que evitar estar demasiado estresado, recuerda el artículo del estrés y la ingeniería. Hay que organizarse y priorizar aquello que sea verdaderamente importante. También es bueno delegar las cosas en otras personas de nuestro entorno y así evitar el cúmulo de tareas y no responsabilizarte de lo que le corresponde a los demás.
  • Aprende qué es lo que desencadena tu ansiedad. ¿Es el trabajo, la familia, la escuela o algo más que puedas identificar? Escribe en un diario cuando te sientas estresado o ansioso, y busca un patrón. Hay que tener en cuenta, que la ansiedad llega ante situaciones que el cerebro entiende como peligrosas. Es necesario pensar de manera lógica y racional sobre la ansiedad para luego aprender a superarla.
  • Habla con alguien. Dile a tus amigos y familiares que te sientes abrumado y hazles saber cómo pueden ayudarte. Habla con un médico o terapeuta para obtener ayuda profesional. Es necesario exteriorizar las sensaciones y los miedos. Es necesario buscar momentos para compartir con los amigos, sin aislarte, aunque te sientas mal. Reír y relacionarte son cosas que te ayudarán a sentirte mejor. Por eso, debes expresar cómo te sientes a menudo, sin esperar a estallar. Son muchos los que se esfuerzan por tener un control y tratan de que las emociones no aparezcan. Esto resulta fútil y lo que hará será aumentar todavía más el estrés y de alguna manera ese malestar terminará explotando, de manera brusca y sin ningún control, con un ataque de ansiedad o sin poder dejar de llorar, por ejemplo.
  • Acudir a un profesional: la ansiedad puede ser pasajera o quedarse permanentemente. Además puede ser la punta del iceberg de otros problemas que pueden estar ahí. Si ves que los consejos anteriores te resultan insuficientes, prueba a acudir a un profesional. Nadie en el mundo está mejor preparado para ello.

Consejos para estar en forma y reducir síntomas de la ansiedad

  • Para obtener los mayores beneficios del ejercicio, trata de incluir por lo menos 2 horas y media de actividad física de intensidad moderada (por ejemplo, una caminata rápida) cada semana, 1 hora y cuarto de una actividad de intensidad vigorosa (como correr o hacer unos largos en la piscina), o una combinación de ambas.
  • 5 X 30: Corre, camina, sal en bicicleta o baila de tres a cinco veces por semana durante 30 minutos.
  • Establece pequeñas metas diarias y anota tus rutinas cada día en vez de buscar la perfección en los entrenamientos. Así aumentamos la persistencia y creamos un hábito. Es mejor caminar todos los días durante 15-20 minutos que esperar hasta el fin de semana para un maratón de fitness de tres horas. Muchos datos científicos sugieren que la frecuencia es lo más importante.
  • Encuentra formas de ejercicio que sean divertidas o agradables. A los extrovertidos les gustan las clases y las actividades de grupo. La gente más introvertida suele preferir las actividades en solitario. Todo es positivo mientras se haga deporte.
  • Ponte tu iPod u otro reproductor portátil para descargar audiolibros, podcasts o música. Muchas personas encuentran más divertido hacer ejercicio mientras escuchan algo que disfrutan.
  • Recluta un “compañero de ejercicio”. A menudo es más fácil mantener la rutina de ejercicios cuando tienes que comprometerte con un amigo, compañero o colega del trabajo.
  • Ten paciencia cuando empieces un nuevo programa de ejercicios. La mayoría de las personas sedentarias requieren de cuatro a ocho semanas para sentirse bien y suficientemente en forma para que el ejercicio sea más fácil.

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