Mindful Running

Mindful Running

A todos nos engancha la sensación cuando nuestro cuerpo se llena de endorfinas. Como sabemos, la meditación y el deporte contribuyen especialmente a ello. Pero... ¿Y si unimos correr con meditación? No es nada descabellado, de hecho hay quien lo llama Mindful Running y parece que se está poniendo de moda.

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    ¿Qué es el Mindful Running?

    Cuando le preguntaron a un monje: ¿Qué es el Zen?, éste respondió: Zen es hacer lo que estás haciendo cuando lo estás haciendo. Cuando comes, comes, cuando respiras, respiras...

    Realmente dan igual las etiquetas, meditación es meditación, es tener la conciencia enfocada en aquello que estés haciendo, ya sea comer, hablar o correr, no importa. No puede existir un nombre "mindful" para todo, mindful eating (que existe) mindful speaking, etc... como si fuera una disciplina nueva. Pero a nosotros nos dan igual las etiquetas. Lo importante es añadir creatividad a nuestras vidas y probar cosas que no hayamos hecho, como podría ser correr y meditar al mismo tiempo.

    Ahora bien, si no te gusta la meditación, o si no te gusta correr, puede que te desanime un poco el concepto de hacer estas dos actividades juntas, y es comprensible. Pero el mindful running es más alcanzable de lo que puede parecer a los escépticos. Correr con atención plena es la capacidad de correr con una intención clara, totalmente conectado con el cuerpo y la mente, sin distracciones y con el mismo equilibrio de concentración y relajación. Las investigaciones han demostrado que una práctica constante de la meditación de atención plena puede ayudar a reducir la ansiedad, la depresión, el estrés y el dolor. Aunque muchos corredores afirman que el simple hecho de correr puede ser meditativo, si se puede aprovechar el aspecto de la atención plena, los beneficios pueden ser aún más pronunciados.

    Muchas personas se distraen mientras corren, ya sea por las sensaciones físicas, los pensamientos o el entorno. Como consecuencia, nuestra forma se resiente, somos más propensos a quedarnos atrapados en las listas de tareas pendientes, más propensos a sentirnos abrumados por el esfuerzo físico y, quizá lo más importante de todo, no llegamos a disfrutar y apreciar la carrera. Pero si eres capaz de estar más atento durante la carrera, también puedes pensar en la forma, empaparte de tu entorno y no dejarte abrumar por tus pensamientos. También es mucho más probable que experimentemos el ilusorio 'estado de flujo', en el que aplicamos el esfuerzo, pero sin esfuerzo.

    ¿Por qué lo hago? ¿Quieres desconectar de un día ajetreado? ¿Estás entrenando para una carrera larga? ¿Simplemente te apetece correr? Tener un plan más estructurado y pensado antes de hacerlo involucra a la mente de una manera único. Si no tienes que pensar a dónde vas, durante cuánto tiempo o a qué velocidad, eres libre para meditar más sobre tu carrera.

    Entonces, sé consciente de cómo estás corriendo. Algunas personas descubren que controlar su cuerpo y su forma puede ayudar a su cuerpo a encontrar una cadencia natural, en lugar de sentirse forzado. Por ejemplo, durante cinco minutos puedes pensar en cómo tu pie golpea el suelo. Luego, durante cinco minutos, piensa en tus hombros y en cómo mantienes la tensión.

    "Lo interesante es que, en cuanto llevamos nuestra atención a esa zona, libre de juicios, la tensión se libera de forma natural"

    Yo soy una persona a la que le gusta utilizar la carrera como una forma de pensar en todas las cosas que tengo que hacer durante el día, pero con la carrera consciente, dejo que estos pensamientos vayan y vengan. Puede que no sea tan productivo en el momento, pero me siento mejor al final de la carrera sabiendo que me he tomado un tiempo para mí. En el momento en que nos damos cuenta de que nos estamos distrayendo, de que estamos atrapados en esos pensamientos, elegimos dejarlos ir, apartarnos de ese pensamiento. Básicamente, la clave es decidir ocuparse de los pensamientos y las preocupaciones cuando se termina de correr. Lo importante es que no nos consuman, abrumen o distraigan esos muchos pensamientos.

    ¿Por qué meditar mientras corremos?

    Más razones para meditar corriendo o correr meditando, como prefieras verlo. La primera sin duda es el ahorro de tiempo. No tienes que hacer hueco para dos actividades extra porque las conviertes en una. La práctica del running quema calorías y te ayuda a vivir más y mejor. La meditación mindfulness, como sabemos, reduce el estrés y mejora la salud cardiovascular. Además nos favorecen mental y emocionalmente porque los dos tipos de ejercicio mejoran la confianza y el bienestar. Vistas como terapias conductuales, tanto el ejercicio aeróbico como la meditación han demostrado beneficios para las personas que sufren de depresión. Por último no se acompañan de profundos efectos secundarios y se pueden practicar a lo largo de la vida.

    Paso 1: Comienza la noche anterior. Antes de dormir, asienta tu intención de practicar al día siguiente. Una sugerencia es poner la alarma unos 30 minutos antes de lo normal para ti y, mientras lo haces te dices: “Mañana me voy a levantar a meditar corriendo porque lo quiero hacer y será placentero y de gran ayuda.” Es un ejemplo. Elabora tu propia frase y repítela cada día sin darle más vueltas después. Este ejercicio te ayuda a mentalizarte para poder empezar una nueva rutina. Es una ayuda para inculcarte autodisciplina.

    Paso 2: Actívate Cuando te levantes para ir a correr, ten la intención de dedicarte esos minutos. Luego atenderás tus tareas. Una cosa detrás de la otra. Entonces pones toda tu atención en el momento presente desde que te levantas de la cama, te lavas la cara, te vistes…Siente y atiende todo lo que conlleva prepararte para salir a correr.

    Paso 3: Ante todo mucha calma Antes de salir, toma una respiración profunda. Chequea tu estado: cómo está tu cuerpo, tu mente, tu estado de ánimo. No juzgues. Juzgar es cuando piensas que deberías estar de otra manera y la mente inicia un debate interno al respecto. Se trata de diagnosticar cómo estás. Con sinceridad contigo. Entonces, sintiéndote de forma verdadera, y tras algunas respiraciones profundas que te inducirán a un estado de mayor calma, y un par de estiramientos... empiezas la carrera.

    Si hablas con corredores más experimentados, seguro que alguno te puede hablar de esa experiencia de flujo en que se convierte el correr meditando. Porque, aún sin pretenderlo, muchas veces se puede entrar en un estado de flujo meditativo, un estado de pura experiencia. Meta: Conviértelo en un reto Si deseas convertirlo en un hábito, te puedes formular un reto. ¿Qué tal si te propones hacerlo durante dos semanas? Márcate el reto de incluir la meditación a tu running, practica tus carreras con un enfoque físico y mental. ¿Qué estás esperando? Átate las zapatillas, sal a la calle y empieza a meditar.

    ¿Quieres saber mi experiencia?

    La escribí hace varios años y la tienes aquí:

    https://meditacionypsicologia.com/mindfulness/la-meditacion-arte-correr/

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