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Meditación y Psicología

Propiocepción e interocepción

octubre 30, 2018
Propiocepción e interocepción

La ciencia reconoce también hoy en día que, además de los cinco sentidos, los seres humanos estamos dotados de capacidades sensoriales adicionales esenciales para la vida y el bienestar. Por eso hablamos de propiocepción e interocepción. ¿No te suenan estos términos? No te preocupes, en Meditación y Psicología estamos para ayudarte a esclarecer estos términos que está acuñando la nueva ciencia del Mindfulness. Sin más vamos a tratar cada unos de ellos por separado:

Propiocepción

Uno de esos sentidos se denomina propiocepción, un término compuesto de las palabras latinas proprius, que significa “uno mismo” y ceptio, que significa “sentir”. La propiocepción es el sentido que nos permite sentir y conocer la posición de nuestro cuerpo en el espacio, tanto estática como dinámicamente. En algunas ocasiones, la propiocepción puede verse afectada debido a una lesión neurológica.

En ausencia de este sentido, se pierde la sensación interior del cuerpo, que deja entonces de funcionar como antes lo hacía. El neurólogo Oliver Sachs describía las consecuencias de tal problema en una mujer que, debido a una alergia farmacológica, había perdido el sentido de la propiocepción. Aunque parecía normal, no tenía ninguna sensación de presencia de su cuerpo y solo podía mover el brazo para alimentarse si podía verlo. Sus movimientos habían perdido toda fluidez, una pérdida que resultaba sorprendente a muchos niveles. Basta con ver las consecuencias que conlleva perder lo que damos por sentado para advertir la poca atención que prestamos a este sentido esencial de nuestro cuerpo y del que, sin saberlo siquiera, depende nuestra vida.

Interocepción

Además de la propiocepción, hay otro sentido habitualmente muy poco conocido llamado interocepción que nos permite conocer el modo en que se siente nuestro cuerpo desde el interior. Y no estoy hablando ahora de pensar cómo es nuestro cuerpo, sino de experimentarlo directamente. Se trata de una sensación interna, de una sensación encarnada, de una sensación sentida. Es precisamente la interocepción la que te permite responder «Bien» cuando alguien te pregunta «¿Cómo estás?».

Las prácticas meditativas prestan mucha atención, tanto durante la meditación sedente como en movimiento, a la sensación del cuerpo como totalidad. Podemos aprender a “morar” en nuestro cuerpo con plena conciencia y mantener esta “presencia” encarnada a lo largo del tiempo.