¿Puede la meditación curar el cáncer? Una reflexión

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La meditación es una poderosa herramienta de medicina preventiva. Puede facilitar la autocuración e inspirar una profunda sensación de bienestar. En este artículo, aprenderás cuatro formas de utilizar la meditación para la salud y el bienestar. También leerás una historia profunda sobre cómo la atención plena y la meditación curaron el cáncer de una mujer.

Comencemos con esta historia de curación milagrosa de «Meditación: Una guía en profundidad» (Jeremy P. Tarcher / Penguin, 2011) de Ian Gawler y Paul Bedson.

Bernice cura su cáncer

En 1980, a Bernice Groeke le diagnosticaron melanoma en la pantorrilla, que le habían extirpado quirúrgicamente. Un año y medio después, los médicos encontraron melanoma en un ganglio linfático de la ingle y también lo extirparon quirúrgicamente. Un año y medio después de eso, el cáncer se había extendido a sus pulmones, momento en el que los médicos dijeron que era inoperable. Dijeron que no había nada médico que pudieran hacer por ella y que solo le quedaban meses de vida.

Bernice decidió unirse a un grupo de autoayuda para el cáncer de 12 semanas. Poco después de unirse al grupo, la conversación se centró en el efecto de la mentalidad sobre el manejo del dolor físico y el sufrimiento mental y emocional del cáncer. Bernice nunca había pensado mucho en su forma de pensar.

Sin embargo, mientras el grupo discutía el poder de la atención plena y el pensamiento positivo, Bernice rápidamente reconoció cuán negativa tendía a ser su mentalidad habitual. De hecho, había tomado como su deber estar en guardia y advertir a su familia y amigos de cualquier cosa que pudiera salir mal. Por otro lado, también se apresuró a advertirse a sí misma y a los demás de que no se entusiasmaran demasiado con las nuevas posibilidades porque probablemente terminarían en una decepción.

Bernice se dio cuenta de que su forma de pensar era la definición de un enfoque de la vida de «vaso medio vacío». Entonces, después de conocer los beneficios de pensar de manera más positiva, decidió cambiar su forma de pensar habitual. Para ello, decidió repetir la afirmación «Soy una persona positiva» cada vez que reconoció que se estaba volviendo negativa.

Aproximadamente seis semanas después de su nueva práctica de atención plena y afirmación, estaba sentada con su esposo después de la cena cuando experimentó uno de los melanomas presionando incómodamente contra su columna vertebral. Su esposo notó su agitación y le preguntó qué le pasaba.

Bernice respondió: «Quizás los médicos tengan razón. Quizás me estoy engañando a mí misma. Quizás debería aceptar el hecho de que voy a morir y renunciar a todas estas otras cosas». Su esposo simpatizaba con su dolor y también estaba al tanto de su nueva práctica de afirmación. Entonces, en lugar de simplemente simpatizar, respondió: «Oh, eso es interesante. ¿Qué eres tú?»

«¿Qué quieres decir con qué soy yo?» respondió.

«Oh, pensé que ahora eras una persona positiva», dijo.

Bernice reflexionó sobre esto y respondió: «Tienes razón, lo soy».

Bernice recordó que, al decir esto, sintió un cambio palpable dentro de su cuerpo, como si se hubiera encendido un interruptor. A partir de ese momento, pudo ver lo positivo en cada situación.

Poco después de este cambio interior, estaba meditando y orando en la iglesia y tuvo una profunda experiencia mística de la Presencia de Dios en la que entendió la frase bíblica «Estad quietos y sabed que yo soy Dios». A partir de ese momento, su fe se fortaleció. Descubrió que era más fácil seguir adelante con su dieta saludable y sus esfuerzos de curación con la meditación. También se entusiasmó por servir a los demás.

En seis meses, las exploraciones revelaron que sus pulmones estaban limpios de todos los tumores. Y, al cabo de un año, para su sorpresa, los médicos la diagnosticaron libre de cáncer.

Poco después, Bernice se ofreció como voluntaria para hablar en grupos de meditación en la Fundación Gawler contándoles su historia. Ella sonrió radiantemente mientras hablaba y su entusiasmo por la vida era contagioso. Bernice se convirtió en una fuerza espiritual inspiradora.

Varios años después, su esposo murió a finales de los ochenta. Sus amigos y familiares se preguntaban cómo se tomaría Bernice su muerte. Después de todo, habían estado juntos durante más de sesenta años.

Si bien se afligió adecuadamente y se entristeció profundamente, los sorprendió con su resistencia. Ella dijo: «Bueno, ya sabes, es realmente triste que Wain muriera y lo extrañaré terriblemente, pero será interesante … Nunca antes había vivido por mi cuenta. Me pregunto cómo será no tener que compartir todo con él «

Poco después, para ayudar con los gastos, Bernice acogió a un estudiante interno del extranjero. Rápidamente se convirtieron en los mejores amigos. Ella le enseñó la vida en Australia y él le brindó compañía y apoyo financiero. Fue un hermoso capítulo nuevo en su vida.

Luego, en 2009, a la edad de 93 años, y 26 años después de que su cáncer hubiera desaparecido, reapareció. Esta vez, se deterioró rápidamente.

Al principio, pensó que tenía la culpa. Fue a Gawler para expresar su decepción consigo misma. Gawler se apresuró a recordarle su notable recuperación. Durante más de 26 años, había vivido sin cáncer. Le recordó que todos morimos por algo y que no siempre sabemos por qué. También le recordó su fe.

Bernice admitió que había perdido un poco el contacto con su fe y ahora tenía algunas dudas y temores de morir.

Gawler la animó a decirle que las dudas y los miedos eran sentimientos humanos naturales, especialmente frente a la muerte. La animó a reconocer conscientemente sus dudas y temores y aceptarlos por lo que eran: sentimientos naturales hacia lo desconocido. También le sugirió a Bernice que morir era como «volver a casa».

Le recordó a Bernice su fe y la animó a imaginar cómo sería descansar en la Divina Presencia. Él le dijo que «morir era fácil, que había llevado una buena vida y que podía mirar hacia atrás con dulce satisfacción y sin remordimientos. Para morir solo tenía que exhalar y no volver a respirar. Sería fácil. «

Con el apoyo de las palabras de Gawler, Bernice decidió centrarse en la Presencia Divina e imaginarse fusionándose con ella cuando llegara el momento.

Bernice murió menos de una semana después, en paz. Y su funeral fue una celebración alegre de su vida. Familiares, amigos y multitudes de aquellos a quienes ella había tocado con su sonriente servicio vinieron a celebrar lo que ella había significado para ellos.

Una hermosa historia.

4 formas en que la meditación apoya la salud y la curación

Entonces, ¿qué podemos sacar de la historia de Bernice que pueda ayudarnos a sanar y ser más saludables?

1. Tu forma de pensar afecta tu capacidad de curarte

Como vimos con Bernice, su curación comenzó con el cambio de actitud, su forma de pensar habitual. Reconoció su hábito de ver la vida a través de una lente negativa y basada en el miedo. Siempre estaba cautelosa, en guardia y esperando lo peor. Antes de asistir al grupo de autoayuda sobre el cáncer, en realidad no se había dado cuenta de que se trataba de una mentalidad o de que era perjudicial; solo pensaba que estaba siendo concienzuda, responsable y cuidadosa.

Bernice aprendió a cambiar su forma de pensar afirmando: «Soy una persona positiva».

Ahora bien, tener una mentalidad positiva no se trata de inventar o mejorar las cosas de lo que realmente son. Se trata de darse cuenta de las oportunidades que se presentan en cada situación. Se trata de ver lo que se puede hacer en lugar de centrarse en lo que no se puede hacer. Se trata de estar presente con «lo que es» y darse cuenta de lo que puede hacer para hacer avanzar las cosas en una buena dirección.

Cuando haces esto, te abres a una gama más amplia de posibilidades y te inspiras más para emprender acciones positivas.

2. Las decisiones que tomas son importantes

A medida que se abre a un abanico más amplio de posibilidades, uno se da cuenta de que puede optar por emprender acciones que marquen una diferencia positiva para uno mismo y para los demás. Las cosas no son «simplemente como son», son el resultado de una serie de elecciones que se combinan para crear resultados específicos.

La meditación apoya un estado de visión claro en el que pueden reconocerse opciones y tomar buenas decisiones. A través de la meditación, te vuelves más capaz de elegir lo que funciona y dejar ir lo que no.

Cuando Bernice se abrió a la posibilidad de curarse, comenzó a tomar decisiones diferentes. Ella eligió decir sus afirmaciones positivas para restablecer su forma de pensar. Adoptó una dieta más saludable. Meditaba a diario. Ella incrementó sus esfuerzos para servir a los demás. Ella amplió su comunidad.

Con el tiempo, estos elementos se combinaron con otras fuerzas invisibles para crear curación.

3. La meditación en sí misma apoya la curación

Una de las cosas más importantes que se puede hacer para facilitar la curación, ya sea física o mental-emocional, es activar la respuesta de relajación natural de su cuerpo.

Cuando estás en modo de estrés, demasiado ocupado y abrumado, tu cuerpo restringe el flujo de energía a los procesos digestivos, inmunes y de pensamiento superior. El sistema nervioso simpático dirige toda la energía hacia afuera y tú pierdes la capacidad para absorber nutrientes, reparar células y tomar buenas decisiones.

Nuestros cuerpos están hechos para alternar entre períodos de actividad y descanso. La mayoría se inclina por el lado de demasiada actividad. Nos apresuramos de una cosa a otra y no nos damos tiempo para procesar conscientemente los eventos del día. Luego, pasamos nuestras horas de sueño procesando activamente la vida en nuestros sueños. Esto dificulta el descanso y la recuperación profunda.

Cuando te relajas conscientemente, usando una herramienta como la meditación, activas tu sistema nervioso parasimpático, tu modo natural de recuperación y reparación. Esto vuelve a poner en línea las capacidades digestivas, inmunes y de pensamiento superior. También comienzas a procesar e integrar los eventos del día, y de tu vida, para que puedas dejar ir el pasado y estar más presente en lo que es.

Por estas razones, es de vital importancia activar conscientemente la respuesta de relajación al menos una vez al día utilizando una herramienta como la meditación durante al menos 20-30 minutos.

4. Las imágenes significativas apoyan la curación

Bernice tenía una gran fe en Dios. Debido a esto, le resultó muy útil y sanador imaginarse inmersa en la Presencia Divina. Esto la calmó y la consoló. Su fe también la impulsó a emprender otras acciones de sanación, servir a los demás y construir una comunidad.

Cuando pensamos solo en nosotros mismos y en nuestro propio sufrimiento, es fácil empantanarnos en el sentimiento de «¡Ay de mí!». Ampliar tu visión para realizar una Unidad con el campo más amplio de la Vida inspira y sana. La salud y la curación ocurren naturalmente como resultado de la Fuerza de Vida Universal que fluye fuerte y suavemente a través de todo tu ser. La meditación es una forma poderosa de reconocer conscientemente los bloqueos de este flujo, liberarlos y centrarse en esta Presencia vivificante más profunda.

¡Disfruta tu práctica!

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