¿Qué es procrastinar y cómo superarlo?

De vez en cuando, todo el mundo deja una tarea en su lista de cosas por hacer durante unas horas, o días, o semanas, demasiado tiempo. Procrastinar es un fenómeno normal, casi universal, lo que hace que sea más importante entender por qué se produce y qué hacer al respecto.

Procrastinar es dejar las tareas que debes hacer siempre para más tarde. Lo que suele crear un sentimiento de ansiedad. Postergar no es sólo evitar o retrasar una tarea, también tiene que incluir un aspecto que es contraproducente, irracional o innecesario.

Esos desencadenantes típicamente caen en uno de cuatro campos: expectativa, valor, tiempo o impulsividad. En otras palabras: La gente aplaza las cosas por falta de valor [asociado a la tarea]; porque esperan que no van a lograr el valor que están tratando de lograr; porque el valor está demasiado lejos de ti en términos de tiempo; o porque eres muy impulsivo como persona.

Estrategias para no procrastinar

Las estrategias para superar la procrastinación variarán dependiendo de por qué sucede en primer lugar. El primer paso es dar un paso atrás y averiguar lo que está pasando. Identifica tus propios hábitos. ¿Hay algún tipo de cosa que siempre pospongas para el final? ¿Qué es lo que tiendes a posponer, y cuáles son tus patrones de pensamiento en torno a eso?

Una vez que tengas una imagen más clara de tus propios hábitos de trabajo o estudio, tienes más posibilidades de arreglarlos. Aquí, algunas razones comunes por las que puedes estar postergando, así como estrategias para combatirlos.

A veces procrastinar es por falta de tiempo

Muchas personas son intrínsecamente más productivas en ciertos momentos del día. Es mejor trabajar en torno a estas subidas y bajadas de productividad natural cuando se programan los días. Si sabes que trabajas mejor por las mañanas en ciertos tipos de tareas, prográmalo para entonces. No intentes hacerlo en un momento en el que estés cansado y te resulte más difícil hacerlo.

Procrastinar por agobio

Muchas personas lo postergan porque están ansiosas por el resultado de un proyecto, no creen que puedan completarlo bien o temen el fracaso. Si ese es el caso, puede ayudar a dividirlo en subtareas más pequeñas.

Si no crees en ti mismo lo suficiente como para llevar a cabo una tarea en particular, puedes intentar hacerlo en partes más pequeñas y manejables para aumentar tu autoeficacia.

Procrastinar porque la gratificación no es inmediata

A algunas personas les cuesta pensar que un proyecto es importante o gratificante a menos que lo aprieten justo antes de una fecha límite. En este caso, también, dividir una tarea a largo plazo en varias más pequeñas puede ayudar. Encuentra formas de recompensarte a lo largo del camino. Incluso puedes programar tus distracciones más frecuentes -piensa en revisar las redes sociales o en completar tareas y mandados no urgentes- para que los huecos entre estos trozos más pequeños den un golpe rápido a una actividad agradable. Si haces esas actividades, tienes un descanso y puedes cambiar tu forma de pensar por unos minutos.

También puede ayudar hacer una pausa lo suficiente para pensar realmente por qué estás haciendo una determinada tarea.Aclara por qué esta tarea o compromiso es importante para ti. Pregúntate, ¿Por qué estoy haciendo esto?

Si procrastinas porque te distraes:

Primero, optimizar su entorno. Guarda tu móvil, apaga las notificaciones en tu ordenador y no tengas 10 pestañas abiertas al mismo tiempo.

También es obligatorio minimizar la mayor de las distracciones: la multitarea. Muchos caemos en la trampa de hacer malabares con dos o tres tareas al mismo tiempo, de modo que terminas una, pero sigues en medio de la otra. Ese “flujo interminable de tareas” puede hacerte sentir como si nunca estuvieras completando nada, lo que te priva de la satisfacción de estar hecho. Tómate el tiempo de terminar una cosa, guárdala, respira, camina por un minuto y estírate antes de pasar a la siguiente cosa para poder seguir adelante habiéndote reiniciado (con energías nuevas y pensamientos positivos).

Procrastinar, depresión y ansiedad

A veces, lo que parece una procrastinación puede ser en realidad un síntoma de algo más grave, como la depresión, la ansiedad o los problemas de atención. Si tu comportamiento te causa angustia o afecta significativamente tu desempeño en el trabajo, la escuela o el hogar, no tengas miedo de consultar a un profesional. Consigue apoyo y ayuda adicional de un profesional que puede ayudarte a controlarlos para que no se interponga en tu desempeño o funcionamiento laboral.

Si simplemente te estás golpeando contra un muro

Incluso los trabajadores más eficientes tienen días en los que es más difícil terminar las tareas. Con un poco de suerte, estas fases se darán cuando no se acerque una fecha límite y puedas permitirte tener pocas pérdidas y tomarte un descanso. En ese caso aprovecha para concentrarte en tener un sueño reparador, el ejercicio, la nutrición adecuada y actividades agradables no relacionadas con el trabajo.

Puedes emular esa misma estrategia, aunque en menor medida, incluso si te enfrentas a una tarea que absolutamente tiene que suceder hoy. Tal vez tome cinco minutos para salir al aire libre, dar un paseo, tomar la luz del sol. Lo que no solemos sentir en ese momento es que esos descansos en realidad aumentarán tu productividad y compensarán el tiempo perdido. Si haces pequeños descansos como ese, en realidad harás las cosas más eficientemente después.

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