Hong-So, el mantra más poderoso

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Hong So

Hong-So es una técnica sencilla pero muy eficaz que ayuda a desarrollar los poderes latentes de concentración. A través de la práctica de esta técnica uno aprende a retirar el pensamiento y la energía de las distracciones externas para que puedan ser enfocados en cualquier objeto de meditación. O uno puede dirigir esa atención concentrada hacia una percepción más profunda de la conciencia. El valor de la técnica Hong-So fue impartido por Paramahansa Yogananda a través de sus cursos de Kriya Yoga.

Os animo a todos a practicarla con regularidad; yo nunca me la pierdo. Siempre que tengo unos momentos libres en mi habitación, o cuando espero a la gente, practico esta técnica. Al hacerlo, se llega a un maravilloso estado de paz interior. Puedes convertirte en un experto en el control de la mente porque tu verdadera naturaleza es la conciencia interior, que está fuera del alcance del cuerpo y la mente, los cuales se encuentran permanentemente en un estado de agitación. La manera de aprender ese control mental, y de contactar con esa paz, es mediante la práctica paciente de la Técnica Hong-So.

Cada vez que la mente divague, tráela de vuelta, una y otra vez si es necesario. Continúa con determinación hasta que la mente esté clavada en la práctica de la técnica. Piensa en ello como un reto y decídete: «Voy a demostrar que soy el conquistador, no el esclavo, de mi mente y de mi cuerpo». A través del Hong-So, tu mente y tu respiración se sincronizan perfectamente; es como si se forjaran en una espada afilada que de repente rompe los grilletes interiores que te ataban.

MetaconcienciaMetaconciencia y algunos conceptos más

¿Qué significa Hong-So?

Hong-So o también transcrito como Hong-Sau, significa  «Yo soy Él».  «Hong» y «So» son palabras sagradas en sánscrito que tienen una conexión vibratoria con la respiración entrante y saliente y tienen un efecto calmante en la respiración. Como sabemos, la respiración y la mente están muy interrelacionadas. Hong-So significa «Yo soy Él» – «Yo soy el Espíritu» La respiración calmada produce automáticamente una mente calmada. Una respiración agitada crea una mente inquieta. La simple observación de la respiración la tranquiliza.

Hong-So es un mantra. Es muy simple – ¡lo básico es simple! ¿Qué hacer cuando vienen los pensamientos? Santa Teresa de Ávila dio un buen consejo: Cuando vengan pensamientos no deseados, no les prestes más atención que a las palabras de un idiota. Si la mente divaga, no te reprendas, úsalo como un recordatorio para devolverla a la práctica de la técnica. Si durante los primeros momentos de la meditación consigues controlar la mente, habrá muchos menos problemas. Cuando se practica correctamente, la respiración puede ralentizarse  y éste es un estado muy deseable. Se trata de un profundo estado de quietud. Disfruta de esa profunda sensación de paz cuando la respiración fluye lentamente. No te preocupes, el cuerpo respirará cuando lo necesite, lo hará a su ritmo. Y tampoco te emociones pensando «¡lo he conseguido!». Relájate y disfruta. Pero no intentes forzarlo.

No intentes controlar la respiración, eso no es practicar el Hong-So. Daya Mata (discipula de Yogananda) dice de Hong-So: «No perdí mi tiempo; lo practiqué en los momentos libres del día. Estamos tratando de ser el alma – el testigo silencioso y consciente. Recuerda que las técnicas son sólo un medio para conseguir un fin. No pierdas el tiempo. Siempre que tengas unos momentos practica el Hong-So y luego siente la paz.»

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Cómo pracitcar Hong-So

En nuestra postura habitual de meditación, inspiramos aire mientras decimos mentalmente «Hong». La H suena como en inglés, por lo que hay un efecto de fricción en el aire. Similar a la jota en Andalucía o en Latinoamérica. La inspiración es lenta y está centrada en la respiración, sobre todo en la zona de la nariz o garganta donde el aire roza suavemente al entrar. Sonaría como «Hhhhhhooooooooooooong»

So. Foneticamente sería algo así como Sooooo. Expulsamos el aire igualemente con lentitud, siendo concientes tanto de la respiración como del mantra.

Efectos de Hong-So

El Maestro Yogananda llamó a Hong-So «el pequeño Kriya». Hong-So se ocupa de la respiración y la fuerza vital y tiene un notable efecto calmante. «Hong» y «So» tienen una conexión vibratoria con la respiración entrante y saliente. Yogananda decía que una hora de Hong-So equivale a 24 horas de oración y meditación.

Cuando el ser humano trasciende la necesidad consciente de respirar asciende a estados más profundos de conciencia. Cuando Yogananda dio las técnicas, enfatizó que se necesita perseverancia y regularidad, y recordar que no están más allá de nuestro alcance, o no las habría enseñado. Puedes practicar el Hong-So antes o después de comer, y en cualquier momento en que la mente no esté ocupada externamente, por ejemplo, cuando vas de pasajero en un coche o esperas en la consulta del médico. Pero no practiques el Hong-So al caminar, porque es un conflicto, necesitamos energía en los músculos para caminar, no para llevar la energía hacia adentro.

Paramahansa Yogananda dijo:

«Todos los hombres y mujeres deberían recordar que su vida mundana puede liberarse de un sinfín de males físicos y mentales si añaden la meditación profunda a su rutina diaria de vida».

Nótese que no dijo sólo meditación, sino meditación profunda. Profundizar en la meditación requiere enfoque; requiere concentración. Por eso la primera técnica que enseñaba Yogananda era la técnica Hong-So de concentración. Su práctica intensifica nuestra concentración y, por tanto, nuestra capacidad de practicar todas las técnicas de meditación con eficacia. En la quietud y la calma resultantes, nos adentramos cada vez más en nuestro interior. Como sabemos todos los que hemos hecho ese esfuerzo, cuando tenemos una meditación profunda la vida parece maravillosa. Pero si tenemos una meditación displicente, nos levantamos después y nos preguntamos: «Bueno, ¿qué estaba haciendo? Parece que no ha servido de nada».

Al principio de nuestra búsqueda espiritual, solemos estar llenos de entusiasmo. Nos esforzamos mucho en nuestras meditaciones, y a menudo obtenemos muy buenos resultados por ello. Pero a medida que pasan los años, se tiende a aflojar un poco y a limitarse a cumplir con los procedimientos. Te sientas a meditar y la mente dice: «¡Oh, ha sido un día duro!». Y diez minutos después sigues pensando en lo duro que ha sido el día; ni siquiera has empezado a meditar.

Pidele ayuda a la conciencia y verás que la mente obedece, y profundizas rápidamente. No te detengas. Ese es todo el secreto del éxito espiritual: Nunca te rindas. Eres un alma divina; y las presiones y tensiones que sientas nunca podrán atenuar esa chispa radiante de divinidad que hay en ti. Son simplemente desafíos que hay que afrontar y superar, ¡con alegría! Ya tienes dentro de ti todo lo que necesitas para hacerlo; todo lo que tienes que hacer es descubrirlo. Así que sigue descubriendo; sigue simplificando; sigue profundizando, volviéndote más y más alegre.