Hipnagógicas

Imaginemos por un momento que nos encontramos durmiendo placenteramente y de repente despertamos exaltados al sentir como si nos cayéramos de un edificio. Nos encontramos asustados y hasta desconcertados sin saber por qué nos sucede esto. Es que, sin dudar, a todos en algún momento nos ha pasado esa sensación de sacudidas mientras dormimos. Pero, ¿por qué nos ocurre?

En realidad, no es nada malo, de hecho, se trata de un fenómeno muy común conocido como sacudidas hipnagógicas, espasmos mioclónicos o mioclonías del sueño. Que no son más que esos movimientos involuntarios y a veces bruscos que ocurren de forma normal durante el sueño.

¿Qué son las mioclonías o sacudidas hipnagógicas?

Primero, empecemos por explicar que las mioclonías son contracciones breves pero fuertes de un músculo o de todo un grupo muscular y no suelen ser dolorosas. Lo que quiere decir que las podemos presentar en una parte del cuerpo como, por ejemplo: un brazo, o por el contrario en todo el cuerpo.

Estas pueden ser de dos tipos: patológicas o no. Las primeras son consecuencia de algunos trastornos o un efecto secundario luego de tomar un determinado medicamento. Mientras que por otro lado las mioclonías fisiológicas son los sobresaltos que presentamos mientras dormimos. Otro ejemplo claro de este tipo de espasmos mioclónicos (no patológicos) nos ocurre cuando tenemos hipo; es involuntario e inicia de manera brusca sin que lo podamos controlar.

Cómo se producen las mioclonías del sueño

En general, estas sacudidas ocurren cuando estamos pasando de la etapa de vigilia a las primeras fases del sueño. Es en este punto cuando nuestro cerebro interpreta la relajación muscular como una sensación de estar cayendo. Se trata de algún tipo de “cortocircuito” o falsa interpretación del mensaje de nuestro cerebro.

En esencia, estas sacudidas son una señal de que por fin se está pasando de los sistemas de nuestro cerebro que promueven el estado de vigilia. Al de las áreas cerebrales encargadas de regular las fases del sueño.

Por otro lado, este fenómeno también parece relacionarse con algunos factores tales como: que tan cansados estemos, nuestro nivel de estrés y hasta la cantidad de cafeína que hemos tomado durante el día. Ya que, se ha asociado la aparición de estas sacudidas hipnagógicas en los días en los que estamos más agotados y estresados.

¿Qué ocasionan este tipo de mioclonías del sueño?

Como ya mencionamos esta sensación de caída mientras dormimos en gran parte tiene que ver con el nivel de agotamiento que presentemos. En un estudio publicado en el Journal of Sleep Medicine detallan que este tipo de sacudidas nocturnas se presentan en un 70% de la población, siendo más frecuente durante la infancia. Además de que las causas más comunes que ocasionan las sacudidas hipnagógicas son:

El estrés

Sí, el famoso estrés; al parecer mientras estemos ansiosos o estresados, a pesar de que intentemos quedarnos dormidos nuestro cerebro se mantiene en estado de alerta enviando señales a todo nuestro cuerpo para que se mantenga activo.

La cafeína o la nicotina

Este tipo de estimulantes pueden de algún modo interferir en nuestro sueño, provocando de hecho, que al igual que cuando estamos bajo estrés, el cerebro se mantenga alerta.

Ejercicio físico

Sabemos que el ejercicio es una actividad que aporta sin lugar a dudas grandes beneficios a nuestra salud. Pero, el hecho de que los realicemos cercanos a la hora de dormir puede ocasionar en algunos casos la aparición de sacudidas hipnagógicas.

No dormir

Privarnos del sueño sin importar la razón, además de ser un hábito nocivo para nuestra salud mental, es una de los factores que nos pueden ocasionar la aparición de las sacudidas nocturnas.

¿Cuál es la función de estas sacudidas?

Por lógica podemos pensar que es una forma de nuestro cerebro de avisarnos que antes de quedarnos dormidos revisemos que nuestro entorno realmente es seguro para dormir. De hecho, según se conoce, este es un evento común de supervivencia que vivían nuestros ancestros.

Pues, en estas situaciones el cerebro se mantenía activo en caso de que necesitaran dormir en, por ejemplo, un árbol para mantenerse seguros. Entonces podríamos decir que, es la manera de corroborar de cierto modo nuestro punto de apoyo, antes de entrar en el sueño profundo.

¿Debemos preocuparnos si presentamos estas sacudidas hipnagógicas?

La respuesta es no, como ya mencionamos las sacudidas hipnagógicas son normales, se trata de un evento fisiológico de nuestro cuerpo que se presentan esporádicamente sobre todo durante la infancia. El asunto es que cuando se presentan puede ser un evento angustiante que puede de cierto modo interrumpir el sueño o incluso evitar que volvamos a conciliar el sueño de inmediato.

Por lo tanto, para evitar que se presenten se considera necesario, modificar aquellos factores que la desencadenan, tales como: reducir el consumo de cafeína y de bebidas energizantes, tener una buena higiene de sueño, tratar de disminuir nuestros niveles de estrés y mantenernos lo más relajado posible antes de dormir.

Ahora bien, de igual forma no debemos olvidar que existen algunos trastornos que son responsables de ocasionar de forma patológica este tipo de sacudidas nocturnas tales como:

  • Enfermedad de Párkinson.
  • Enfermedad de Alzheimer.
  • Trastornos metabólicos: Hipocalcemia (bajos niveles de calcio), hipoglucemia (bajos niveles de azúcar en sangre).
  • Golpe de calor.
  • Toxicidad por fármacos: Antidepresivos tricíclicos, antihistamínicos, algunos antibióticos y opioides.

En caso de que estas mioclonías del sueño, sean un evento frecuente, que causen preocupación. Lo ideal es realizar una evaluación médica para determinar la causa real de aparición de estos episodios. De lo contrario, no debemos alertarnos pues se trata de una situación normal de nuestro cuerpo.

Referencias

https://www.msdmanuals.com/es-ve/professional/trastornos-neurol%C3%B3gicos/trastornos-del-movimiento-y-cerebelosos/mioclon%C3%ADas

https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-neurol%C3%B3gicos/trastornos-del-movimiento-y-cerebelosos/mioclon%C3%ADas#v48480646_es

https://elpais.com/elpais/2016/07/27/ciencia/1469632885_965986.html

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