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¿Existe el destino?

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Dentro de las grandes religiones y de las principales filosofías siempre tiene un lugar especial el destino. De una manera u otra, el destino está en el centro de todas las grandes corrientes de pensamiento. Una sucesión de acontecimientos ya escrito para el futuro de la humanidad.

Definición de destino

Diferentes diccionarios dan un resultado más o menos homogéneo: Fuerza desconocida que se cree obra sobre los hombres y los sucesos. Esta fuerza o causa desconocida y superior al género humano se supone que controla y dirige inexorablemente todo lo que va a ocurrir, e incluso, la existencia de las personas. O situación o estado a que una persona o una cosa llega o ha de llegar inevitablemente guiada por esa fuerza.

El Destino en las grandes Religiones

Para la filosofía budista, el destino no es más que el fruto de nuestras acciones pasadas. A esto le llaman KARMA y puede ser de dos tipos. Un karma realizado durante tu propia vida (según el comportamiento más o menos ético en la vida) o durante vidas pasadas (esta tradición heredada del hinduismo). Prácticamente toda la filosofía budista se basa en realizar buen karma, ya sea con la meditación o con nuestros actos.

En el yoga también se incluyen algunos ejercicios para mejorar nuestro destino, también llamado Karma. En el pranayama (técnicas respiratorias) expulsamos karma negativo e inhalamos karma positivo. Algunas técnicas yógicas más avanzadas, como el Kriya Yoga, están enfocadas únicamente a eliminar nuestro karma negativo.

En las tres religiones monoteístas (Judaismo, Cristianismo e Islam), el destino lo proporciona Dios. Pero no es un destino prefijado, sino que Dios según el momento adecuada actúa en función de su voluntad. También incluye, parcialmente la definición de Karma, pues según nuestras acciones recibiremos un futuro mejor. En el caso del Cristianismo y el Islam, dichos frutos serán recibidos en una vida espiritual posterior, mientras que en el Judaismo, dependiendo de la rama, se cree o no, en una resurrección posterior.

Gandhi solía decir: Tus creencias se convierten en tus pensamientos, tus pensamientos se convierten en tus palabras, tus palabras se convierten en tus acciones, tus acciones se convierten en tus hábitos, tus hábitos se convierten en tus valores, tus valores se convierten en tu destino.

Independientemente de las creencias particulares de cada uno, no es tan importante el qué sino el cómo. Es decir, el destino (llámalo como quieras) puede actuar sobre nosotros, a veces como casualidades que parecen no tener sentido, pero no sirve de nada pararnos a pensar en ello, lamentarnos. Lo importante es cómo abordamos el destino, la situación.

Se suele repetir mucho en la psicología cognitiva, que lo importante no es preocuparse (qué es el destino) sino ocuparse (cómo abordar el destino). Pues si algo sabemos hasta ahora es que lo único seguro en nuestro “destino” es la muerte. Por lo tanto es de máxima importancia el qué hacer con nuestra vida, cómo nos reponemos a los avatares del destino.

El Destino y la ciencia

El futuro puede saberse, y los hechos no ocurridos aún pueden influir en nuestro comportamiento. Al menos esto es lo que revela un estudio reciente realizado por un reconocido profesor de psicología de la Universidad de Cornell, en Nueva York, llamado Daryl Bem.

A pesar de que el fenómeno de la precognición es muy controvertido y roza el terreno de lo paranormal, la prestigiosa revista Journal of Personality and Social Psychology se hará eco de los resultados obtenidos por Bem publicando, antes de final de año, un artículo sobre sus descubrimientos.

El psicólogo ha dedicado ocho años al estudio de este tema. En ese periodo de tiempo, ha llevado a cabo una serie de nueve experimentos en los que han participado en total más de 1.000 estudiantes voluntarios.

Según los resultados definitivos (no hace falta entrar en detalles) los voluntarios acertaron cuál sería en un 53,1% de los casos.

Este resultado puede parecer poco importante, lo cierto es que presunciones verdaderamente aleatorias pueden alcanzar el 50% de aciertos, pero otros fenómenos bien establecidos, como la efectividad del consumo de bajas dosis de aspirina en la prevención de ataques cardiacos están basados en efectos de una envergadura similar.

Su artículo sobre sus propios descubrimientos en la percepción con tiempo invertido tiene importancia porque proporciona el primer marco comprobable de investigación de propiedades psicológicas anómalas.

Las pruebas de Bem están basadas en paradigmas experimentales bien conocidos, y minimizan el contacto entre el experimentador y el sujeto. La acumulación de datos de su investigación ha estado, por otra parte, automatizada y ha sido exacta, por lo que ha pasado la estricta revisión, llevada a cabo por cuatro expertos, necesaria para su publicación en el Journal of Personality and Social Psychology.

A pesar de eso, esta revista publicará un escéptico editorial comentando los resultados obtenidos por Bem, con la esperanza de que otros científicos intenten replicar las pruebas. Según el propio investigador, docenas de científicos han contactado ya con él para pedirle detalles de su trabajo, por lo que es de esperar que el tema dé pie a un intenso debate en los próximos tiempos.

Personalmente no creo que exista ningún vínculo científico entre el destino y la premonición. Considero que no se puede intentar medir aquello que son solo conceptos filosóficos, que pueden ser muy válidos, pero no extrapolables a otras disciplinas.

Historia sobre la muerte y el destino

Hay una pequeña historia graciosa acerca de la muerte y el destino.

Una vez la muerte vino en busca de un joven, al cual le dijo: “Ha llegado tu hora”. Éste le replicó, al menos permíteme invitarte a un café y luego me voy contigo. A lo cual, la muerte accedió sin problemas.

Sentados en una cafetería, uno enfrente del otro, pidieron un café. El chico, aprovechando un descuido de la muerte, echó varios somníferos en su taza, por lo que rápidamente, la muerte cayó en un profundo sueño. A continuación, el chico rebuscó en los bolsillos de la muerte hasta encontrar la lista de nombres que tenía. Efectivamente, vio su nombre en primer lugar. No había tiempo que perder, por lo que tachó su nombre de la lista y lo puso al final. “Así, pasará mucho tiempo hasta que llegue mi hora” . Se dijo.

A los pocos minutos la muerte se despertó. Bastante agradecida le dirigió una sonrisa al joven y le dijo “la verdad es que estaba bastante cansada, ahora me siento mejor y reconfortada por el café, como agradecimiento, le daré la vuelta a la lista y empezaré por el final”

Moraleja: No hay nada que podamos hacer por evadir nuestro destino. Solo debemos aceptarlo.

 

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