El mejor libro del mundo para nuestros hijos

el cerebro del niño

Como padres una de nuestras principales misiones es entender cuáles son los pensamientos y sentimientos de nuestros hijos para ayudarlos a ser personas responsables, seguras y emocionalmente sanas. Sin importar la edad, tenemos en nuestro poder la poderosa estrategia de aprender a conocer cómo funciona el cerebro de nuestros hijos enseñándonos a lidiar con aquellas situaciones difíciles que muchas veces nos desesperan.

En este sentido, el libro El cerebro del niño escrito por el neuropsiquiatra Daniel J. Siegel y la especialista en educación infantil Tina Payne Bryson, dirigidos a padres, maestros y cuidadores. Nos ofrece la oportunidad perfecta de conocer cómo funciona el cerebro del niño y nos indican las mejores estrategias para cultivar el desarrollo de la mente de nuestros hijos.

¿Quién en algún momento no ha pasado por la frustración de querer ser los mejores padres que sus hijos puedan tener, pero, parece que el desespero y la poca paciencia nos gana?

A veces nuestros hijos nos llevan al límite hasta al punto de algunas veces perder la paciencia. Las rabietas, no querer vestirse para ir al colegio, llorar desconsoladamente sin razón aparente, son situaciones que ponen al límite nuestra paciencia ¿Será que solo me sucede a mí?, o ¿es que acaso los niños vienen programados para desafiar a todos los padres?

Son las preguntas que muchos padres se hacen y lo admito yo también me la he hecho, parece que cada día el cansancio por los deberes cotidiano nos ha convertido en aquellos padres que no queríamos ser.

Sin embargo, en este libro encontrarás la explicación perfecta de “cómo sobrevivir al reto de ser padres y ayudar a la familia a progresar” Utilizado todas las oportunidades que se nos presentan a diario para enseñarles a nuestros hijos todos los valores que queramos.

De hecho, esta opción de “sobrevivir y progresar” permite que no tengas que buscar oportunidades para darles enseñanzas a tus hijos, sino, más bien que aproveches todos aquellos eventos cotidianos para que logres que tu hijo sea un niño responsable, amable y explote todo su potencial.

Índice

    Entonces ¿Cómo funciona el cerebro del niño?

    Antes de empezar, es importante resaltar lo que dicen los autores “el desarrollo, crecimiento o ausencia de los padres inciden en el cerebro del niño” Es decir para que tus hijos sean niños emocionalmente sanos nosotros como padres también debemos serlo.

    Debe existir una coherencia entre lo que queremos que nuestros hijos sean y lo que nosotros somos, recuerda que muchas de las conductas de los niños son comportamientos que copian de sus padres o cuidadores. Por lo tanto, cuidar y mejorar tus emociones es uno de los mejores regalos que le puedes ofrecer a tus hijos.

    Ahora bien, en el libro se explica que el cerebro está dividido en distintas partes que cumplen una importante función en nuestro comportamiento y en el de los niños. Dividiéndolo de la siguiente manera:

    • El hemisferio derecho: Holístico, intuitivo, no verbal y emocional.
    • El hemisferio izquierdo: Lógico, lineal y lingüístico.
    • Cerebro superior (Corteza cerebral): Imaginativo, pensante y planificado.
    • Cerebro Inferior (Tronco cerebral, sistema límbico y amígdala cerebral) encargados de:
      • funciones básicas como parpadear y respirar.
      • De funciones impulsivas de huida, lucha.
      • De emociones intensas como el miedo y la ira.

    Reconocer estas áreas cerebrales nos permite saber a través del comportamiento que parte del cerebro de nuestros hijos están activas en ese momento por lo tanto tendremos una idea más clara de cómo actuar.

    Por ejemplo: Si tu hijo se muestra triste o deprimido podrás deducir a través de su comportamiento que en ese momento está activo su cerebro derecho y lo mejor que puedes hacer para calmarlo antes de regañarlo es solo darle un abrazo y dedicarle tiempo.

    En definitiva, la visión del cerebro puede ser un descubrimiento emocionante para cualquier padre. Especialmente cuando se dan cuenta de que se puede controlar la vida con solo usar nuestra mente.

    Explican los autores del libro, que el cerebro es un órgano moldeable, es decir que cambia según nuestras experiencias y también según hacia donde enfoquemos nuestra atención. Por lo tanto, si comprendes cómo funciona el cerebro de los niños puedes actuar de forma más consciente y enseñar responsablemente basado en el amor y la felicidad.

    Las 12 estrategias del libro el cerebro del niño

     “Debemos ser padres con el cerebro en mente” Por más que amemos a nuestros hijos y conozcamos cada detalle de ellos físicamente, parece que se nos ha olvidado algo realmente importante que es conocer el cerebro de nuestros hijos.

    Actuamos sin saber que las experiencias que les ofrecemos a nuestros hijos son los que ayudan a moldear su cerebro. Por lo tanto, saber que el cerebro del niño es el resultado de nuestra paternidad, puede hacernos consciente y enseñarnos a criar niños mucho más fuertes emocionalmente.

    A continuación, encontrarás un resumen de las 12 estrategias que se encuentran descritas en el libro para que comiences a aplicar cada una de ellas.

    Conecta y redirige

    Como ya hablamos el cerebro tiene un lado derecho y uno izquierdo que tienen distintas funciones específicas. Nuestro deber como padres es ayudar a nuestros hijos a integrar esas dos partes.

    Cuando un niño está desintegrado es común observar que se dejen dominar por sus emociones: la agresividad o las pataletas son un ejemplo claro de ello.

    Entonces la estrategia se trata básicamente de observar la conducta de tu hijo e identificar que parte del cerebro predomina en ese momento. Por naturaleza en los niños suele predominar el cerebro derecho. Por lo tanto, sus acciones (tristeza o ansiedad) en su mayoría las realizan con esta área del cerebro.

    En este punto debemos conectar y redirigir; conectando nuestro cerebro derecho con el de nuestros hijos entrelazando nuestras emociones dejando la lógica a un lado (ya sea con un abrazo o prestando atención a lo que quiere comunicar) hasta que logremos que se calme. Para finalmente redirigir, con el hemisferio izquierdo para tratar de solucionar el problema.

    Construye la escalera de la mente

    Así como integramos el derecho con el izquierdo también se debe integrar el cerebro superior con el inferior. De hecho, cuando la parte de arriba funciona como debe ser el niño tiene la capacidad de controlar sus emociones y pensar antes de actuar ¡Sin duda que este sería el sueño de cualquier padre!

    Pero el libro nos enseña que esta parte del cerebro no se desarrolla completamente, sino hasta los 20 años, esa es la razón de porque los niños y adolescentes no piensan bien sus actos, no saben controlar sus emociones o no logran entenderse.

    Por el contrario, explican los autores que el cerebro inferior se encuentran completamente desarrollado al nacer. Sin embargo, a pesar de que esta parte del cerebro se encuentra madura no logra integrarse con la de arriba que aún le falta por crecer.

    La estrategia consiste en ayudar a tus hijos a conectar esas dos partes del cerebro, pero primero debes aprender a reconocer las conductas que activan cada una. Por ejemplo: En las rabietas puedes distinguir que parte del cerebro se encuentra activada:

    • Si es el superior: Más que rabieta es una manipulación, se da muchas veces cuando quieren lograr algo, pero, el detalle está en que tus hijos la pueden controlar, pues se calman inmediatamente luego de que le das lo que quieres. Por lo tanto, si no cedemos a sus peticiones no les quedará de otra que cambiar la estrategia.
    • Si es del inferior: En este caso, los niños se encuentran tan fuera de control que no son capaces de calmarse a pesar de tus intentos. Entonces usa la estrategia conecta y redirige explicada anteriormente.

    Activa, No enfurezcas

    A pesar de que existan momentos que te hagan perder la calma, es fundamental que no enfurezcas y te dejes llevar por los impulsos. Por lo tanto, pon en práctica las dos estrategias anteriores para que puedas sobrellevar la situación adecuadamente sin perder la paciencia.

    En el libro, se recomienda que antes de explotar, protege a tu hijo de tu furia, por lo que salir a caminar o incluso hasta ponerte a saltar antes de actuar impulsivamente logrará que se activen sustancias en tu cuerpo que te harán poner en práctica las estrategias de una mejor manera.

    Ejercita el cerebro

    Como el libro nos enseña que el cerebro superior de tus hijos aún no está desarrollado, entonces nuestro deber es ayudar a que lo puedan ejercitar siendo esencial para su inteligencia emocional.

    Por lo tanto, debemos dejar que nuestros hijos:

    • Tomen algunas decisiones: como por ejemplo cuáles zapatos quieren usar.
    • Aprendan a controlarse: Como respirar hondo antes de actuar.
    • Se entiendan a sí mismo: Haciéndole preguntas como ¿Por qué crees que te gusta eso? O a través de los dibujos y los diarios.
    • Sean empáticos: haciendo preguntas como ¿cómo crees que se siente tu amigo por tu comportamiento?
    • Sean éticos: Al distinguir lo bueno de lo malo haciendo preguntas como ¿crees que está bien golpear a tus amigos?

    Muévelo o piérdelo

    Se trata de “mover nuestro cuerpo para no perder la cabeza” En el momento en que nuestros hijos se encuentren desintegrados perdiendo el contacto con el cerebro superior. Lo mejor que puedes hacer es moverlo, salgan a caminar o andar en bici. Haciendo que al mover el cuerpo puedas cambiar su estado emocional.

    Usa el mando a distancia de la mente

    En esta estrategia los autores del libro explican que puedes enseñar a tus hijos a reproducir los recuerdos en su memoria. De esta manera, ellos pueden ver como si fuera en una televisión aquellas experiencias traumáticas y pausar en los momentos en los que quieran hacer énfasis.

    Para lograrlo pueden contar la historia de lo sucedido y decirles a tus hijos que tienen el poder de acelerar, pausar o retroceder en la parte que más les interese. Así podrá superar ese recuerdo perturbador de su vida.

    Acuérdate de recordar

    Los autores en el libro nos hablan de dos tipos de recuerdos implícitos (que es el que recordamos de forma inconsciente, como andar en bici) y los explícitos que son los que recordamos conscientemente.

    Ahora bien, estos dos tipos de recuerdos deben estar integrados para que exista un equilibrio en las emociones de nuestros hijos. Explican que: “Como padres no podemos esperar a que los niños olviden las experiencias traumáticas, sino, que más bien deben poder integrar los recuerdos implícitos y explícitos para convertirlos en una fuente de poder”.

    Enseña que los sentimientos vienen y van

    En esta estrategia se hace énfasis en que como padres debemos enseñarles a nuestros hijos a reconocer sus sentimientos y de igual forma, deben comprender que estos vienen y van. Que no estará triste por siempre, sino, que más bien es un estado de ánimo que pasará y que lo que sienta en ese momento no define lo que es.

    Por ejemplo, nos muestran lo siguiente: si tu hijo te dice soy tímido, es importante que le digas que en ese momento se siente tímido, pero que eso pasará.

    Presta atención a lo que pasa adentro

    Tanto los padres como los hijos deben ser consciente de lo que ocurre en sus mentes para que puedan controlar sus pensamientos y sus comportamientos. Un ejemplo muy interesante que nos presentan en el libro es ayudar a que los niños presten atención a lo que ocurre en su interior, puedes practicar lo siguiente para comenzar, siento una sensación en la barriga, quizás es hambre y luego pregunta a tus hijos lo que sienten.

    Ejercita la visión de la mente

    Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson nos explican que los ejercicios de la mente son una buena estrategia para enfrentar los miedos. En esta estrategia, nos dicen que podemos ayudar a nuestros hijos a darse cuenta de que pueden cambiar las emociones cuando ellos desean.

    Por ejemplo: si tu hijo se encuentra ansioso ante una presentación, puedes intentar que fije su atención hacia otra cosa, hacia la respiración, por ejemplo, diciendo que cierre los ojos y que sienta como entra y sale el aire de su cuerpo. Posteriormente explicarle que esta técnica es ideal para calmar la mente.

    Procura disfrutar de la compañía del otro

    Cuando vivimos momentos en familia disfrutando de la compañía de los seres queridos le estamos enseñando a nuestros hijos el significado de ser partícipe de una relación afectuosa con las otras personas.

    Nos hablan de que la forma en que nos relacionamos con nuestros hijos determina la forma en la que se relacionan con los demás. Por ejemplo: si los niños tienen una relación afectiva y cálida con sus padres, ese será su guía para las relaciones futuras con otras personas.

    Sin embargo, también nos dicen de lo importante que es, que les enseñes a tus hijos a conectarse con otras personas sin perder su individualidad.

    Conecta a través del conflicto

    Es importante aprovechar cualquier oportunidad para enseñarle a nuestros hijos, por eso, en el libro nos muestran que debemos enseñarles a nuestros hijos las siguientes aptitudes para ayudarlos en su progreso:

    • Que reconozcan otros puntos de vistas, para que puedan ponerse en los zapatos de los demás.
    • Que reconozcan la comunicación no verbal para que puedan tener empatía con los otros. Al estar atento de las señales tal como los hombros caídos o la cabeza agachas lo pueden ayudar a sintonizar con las otras personas.
    • Deben reparar las cosas: Pedir disculpa luego de una discusión a través de una carta o un dibujo, resulta una excelente estrategia.

    Además, afirman que el hecho, de tomar en cuenta los sentimientos y lo que sucede en la mente de otras personas ayuda a que los niños puedan activar su hemisferio derecho y el cerebro superior.

    Conclusiones

    En conclusión, uno de los principales objetivos de este libro el cerebro de niño es enseñarles a los niños a conectar su hemisferio derecho con el izquierdo, el cerebro superior con el inferior y los recuerdos implícitos y los explícitos. Para que de esta manera puedan lograr tener una estabilidad emocional.

    Sin duda alguna luego de leer el libro, me llevo conmigo un aprendizaje sobre cómo debemos actuar como padres para tener hijos emocionalmente estables. Además de que tenemos en nuestras manos el poder de ejercer un impacto en el futuro de la humanidad, al ser los padres responsables que nuestros hijos necesitan.

    Por último, está en nuestras manos criar niños que luego en un futuro se convertirán en adultos responsables, empáticos y con emociones estables. Transmitiendo nuestras enseñanzas de generación en generación logrando aportar un cambio positivo en el comportamiento de las personas en el mundo.

    Puedes comprar el libro aquí:

    el cerebro del niño

    Aquí tienes una reseña que publiqué hace años:

    Reseña cerebro del niño

     

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