Las emociones y los sentimientos

Las emociones y los sentimientos controlan nuestra vida. Evitarlos o escondernos detrás de una cadena de emojis no es nada positivo a largo plazo. Comprender las emociones que sentimos, cómo hablar de ellas y cómo navegar por sus complejidades puede ayudarnos a descifrar este código emocional. Las emociones son una parte esencial de quien eres, pero a veces pueden ser desordenadas, complicadas y totalmente confusas.

Saber cómo nombrarlas y hablar de ellas, tanto con uno mismo como con los demás, es una parte clave del desarrollo de la higiene mental. Por ello, las emociones y los sentimientos, saber diferenciarlos y comprenderlos va a ser el objetivo del artículo de hoy.

Las emociones

Paul Ekman, psicólogo e investigador líder en emociones, encuestó a más de 100 científicos y usó sus aportes para desarrollar lo que se conoce como el Atlas de las Emociones.

En este artículo nos centramos en todas las emociones incluidas en seis categorías principales:

  1. alegría
  2. ira
  3. miedo
  4. asco
  5. sorpresa
  6. tristeza

Debemos tener claro que esto es sólo una forma de categorizar las emociones. Por ejemplo, un estudio reciente sugiere que hay 27 categorías de emociones. Pero el concepto de Ekman de seis tipos principales de emociones ofrece un buen marco para descomponer la complejidad de todos los sentimientos.

Aquí hay un vistazo a lo que implica cada una de estas seis categorías.

1. Alegría

A la gente generalmente le gusta sentirse feliz, tranquila y bien. Puedes expresar estos sentimientos sonriendo, riendo o complaciéndote a ti mismo.

Podrías sentir placer cuando:

  • te sientes cercano y conectado a la gente que te importa
  • te sientes seguro y protegido
  • estás haciendo algo que desencadena el placer sensorial
  • estás absorto en una actividad
  • te sientes relajado y en paz

Cómo hablar de ello:

Algunas palabras que puede utilizar para describir los diferentes tipos de disfrute incluyen:

  • felicidad
  • amor
  • alivio
  • contento
  • diversión
  • alegría
  • orgullo
  • emoción
  • paz
  • satisfacción
  • compasión

Si el disfrute y los sentimientos relacionados son difíciles de alcanzar, intenta echar un vistazo a otras emociones o sentimientos que se interponen en el camino, como por ejemplo:

  • problemas para centrarse en lo que está pasando en el presente
  • preocuparse
  • estrés
  • un estado de ánimo bajo o ansioso
Las emociones y los sentimientos
Alegría

2. Ira

La ira suele ocurrir cuando se experimenta algún tipo de injusticia. Esta experiencia puede hacerte sentirte amenazado, atrapado e incapaz de defenderte. Mucha gente piensa que la ira es algo negativo, pero es una emoción normal que puede ayudarte a saber cuándo una situación se ha vuelto tóxica.

Cómo hablar de ello:

Las palabras que puedes usar cuando te sientes enfadado incluyen:

  • molestia
  • frustrado
  • contrariado
  • enfurecido
  • irritado
  • engañado
  • vengativo
  • insultado
  • injusticia

Hay muchas maneras de lidiar con la ira, muchas de las cuales pueden causar problemas para ti y los que te rodean.

La próxima vez que te encuentres en un apuro, prueba estos consejos para manejar la ira de una manera más productiva:

Tómate un descanso. Cuando te sientas frustrado, poner cierta distancia entre ti y la situación que te perturba puede ayudarte a evitar reacciones en el momento o arrebatos de ira. Intenta dar un paseo o escuchar una canción tranquilizadora. Mientras esté fuera, tómese unos minutos para considerar qué es lo que está causando tu ira. ¿Tiene la situación otra perspectiva? ¿Puedes hacer algo para mejorarla?

Expresa tu enfado de manera constructiva. Puedes evitar hablar de tu enfado para ayudar a prevenir el conflicto. Internalizar puede parecer una estrategia segura, pero tu ira  puede enconarse y puede terminar alimentando un rencor. Esto puede afectar tus relaciones interpersonales así como tu bienestar emocional. En lugar de ello, tómate un tiempo para calmarte si lo necesitas y luego intenta expresar tus sentimientos con calma y respeto.

Concéntrate en encontrar una solución. La ira suele ser difícil de manejar porque te hace sentir impotente. Trabajar para resolver el problema que está causando tu enfado puede ayudar a aliviar esta frustración. Es posible que no puedas solucionar todas las situaciones que te hacen enojar, pero por lo general puedes hacer algo para lograr alguna mejora. Pregunta a otras personas involucradas qué piensan y trabajad juntos. También puedes intentar pedir a tus seres queridos su opinión. Diferentes perspectivas pueden ayudarte a considerar soluciones que tal vez no hayas visto tú mismo. Todo el mundo se enfada de vez en cuando.

3. Miedo

El miedo ocurre cuando sientes cualquier tipo de amenaza. Dependiendo de la amenaza percibida, el miedo puede variar de leve a severo.

Ten en cuenta que el nivel de miedo que sientes no siempre coincide con la intensidad de la amenaza. Por ejemplo, si vives con ansiedad, es posible que sientas miedo en torno a situaciones que en realidad no suponen una amenaza, aunque eso no hace que el miedo sea menos real.

Cómo hablar de ello:

El miedo puede hacerte sentir:

  • preocupado
  • inseguro
  • nervioso
  • ansioso
  • aterrorizado
  • en pánico
  • horrorizado
  • desesperado
  • confuso
  • ofuscado

El miedo es una emoción totalmente normal, y una que probablemente evitó que fueran ancestros fueran devorados por los grandes depredadores, pero hoy día hay cosas que puedes hacer para combatirlo:

Enfrentar el miedo en lugar de evitarlo. Si tienes miedo de algo, ya sea una discusión seria, conocer gente nueva o conducir, es natural querer alejarte de la fuente de tu miedo. Pero esto a menudo sólo puede empeorar tu miedo. En lugar de ello, intenta enfrentarte a tu miedo de forma segura. Por ejemplo, si repentinamente desarrollas el miedo a conducir, vuelve a tu coche y conduce de nuevo inmediatamente. Al principio, quédate cerca de tu casa si te ayuda, pero no lo evites.

Distráete de tu miedo. A veces el miedo puede llegar a ser tan abrumador que es difícil pensar en otra cosa. Pero los pensamientos rumiantes, los cuales se repiten una y otra vez, puede tener un impacto negativo en tu estado emocional. También puedes empeorar el miedo. Si sientes que te obsesionas con una preocupación o fuente de estrés, prueba con algo que te distraiga. Escucha un audiolibro o podcast, cocina con una nueva receta en la que tengas que concentrarte, o sal a caminar o a trotar con una música que te guste.

Considera el miedo de manera racional. Tómate un momento para pensar en tu miedo. ¿Hay algo que puedas hacer al respecto? ¿Puede realmente dañarte? ¿Qué es lo peor que podría pasar si tu miedo se hiciera realidad? ¿Qué harías en ese escenario? Saber cómo manejarías tu miedo puede ayudarte a sentir menos miedo.

No te desanimes si estos consejos te parecen imposibles o abrumadores, pueden ser difíciles de lograr por ti mismo. Considera la posibilidad de trabajar con un psicólogo, que puede ayudarte a manejar los ataques de pánico, las fobias, la ansiedad y otros problemas de salud mental relacionados con el miedo.

4. Asco

Típicamente se experimenta asco como reacción a situaciones desagradables o no deseadas. Como la ira, los sentimientos de asco pueden ayudar a protegerte de las cosas que quieres evitar.

También puede plantear problemas si te lleva a que no te gusten ciertas personas, incluido tú mismo, o situaciones que no son necesariamente malas para ti.

Cómo hablar de ello:

El asco puede hacerte sentir:

  • disgusto
  • repulsión
  • odio
  • repugnancia
  • ofensa
  • horrorizado
  • incómodo
  • náuseas
  • perturbado
  • sensación de retirada
  • aversión

El asco puede ocurrir como una respuesta natural a algo que no te gusta. En algunas situaciones, puede que quieras trabajar o superar tu disgusto. Estas estrategias pueden ayudar:

Practicar la compasión. Es común sentirse incómodo al enfrentar cosas que temes o no entiendes. A muchas personas les disgusta estar cerca de personas enfermas, por ejemplo. Si te sientes perturbado al pensar en personas enfermas, intenta pasar algún tiempo con un amigo o un ser querido que no se encuentre bien u ofrécete a ayudarles. Es importante tomar medidas para proteger tu propia salud, así que asegúrate de que no sean contagiosas primero. Como el en el caso del Covid, por ejemplo.

Concéntrate en el comportamiento, no en la persona. Si alguien a quien cuidas hace algo que te ofende o disgusta, puedes desaprobarla y reaccionar retirándote, apartándola o enfadándote. Pero en vez de eso, puedes intentar hablar con esa persona. Por ejemplo, si tu hermana fuma, evita toser en voz alta o hacer comentarios punzantes sobre el olor a tabaco rancio. En su lugar, dile que el humo del cigarrillo te hace sentir mal y que te preocupas por su salud. Ofrécele tu ayuda a dejar de fumar o colabora con ella para encontrar apoyo.

Exponerse lentamente. Algunas cosas pueden hacer que tu estómago se revuelva sin importar lo que pase. Tal vez no puedas soportar ningún tipo de bicho que se puede encontrar en un jardín, pero desearías poder intentar la jardinería. Para combatir la repugnancia por el aspecto de los gusanos, podrías empezar leyendo sobre ellos y viendo sus imágenes. Si te preocupa que se te suban a las manos, podrías intentar usar guantes de jardinería. Si no te gusta verlos moverse, podrías intentar ver videos cortos sobre las lombrices para acostumbrarte a ellas antes de verlas en la vida real. Esto es solo un ejemplo pero la exposición es la mejor técnica comprobada para la superación de fobias.

5. Sorpresa

La sorpresa suele ser bastante breve y se caracteriza por una respuesta fisiológica de sobresalto después de algo inesperado.

Este tipo de emoción puede ser positiva, negativa o neutra. Una sorpresa desagradable, por ejemplo, puede consistir en que alguien salte de detrás de un árbol y te asuste mientras camina hacia tu coche por la noche.

Un ejemplo de una sorpresa agradable sería llegar a casa y descubrir que tus amigos más cercanos se han reunido para celebrar tu cumpleaños. La sorpresa se caracteriza a menudo por:

  • Expresiones faciales: como levantar las cejas, ensanchar los ojos y abrir la boca
  • Respuestas físicas: como saltar hacia atrás
  • Reacciones verbales: como gritos, chillidos o jadeos.
  • La sorpresa es otro tipo de emoción que puede desencadenar la respuesta de lucha o huida. Cuando se
  • sorprenden, las personas pueden experimentar una explosión de adrenalina que ayuda a preparar el cuerpo para luchar o huir.

La sorpresa puede tener efectos importantes en el comportamiento humano. Por ejemplo, las investigaciones han demostrado que las personas tienden a notar de manera desproporcionada los eventos sorprendentes.

Por eso los eventos sorprendentes e inusuales en las noticias tienden a destacarse en la memoria más que otros. Las investigaciones también han demostrado que la gente tiende a ser más influenciada por argumentos sorprendentes y a aprender más de la información sorprendente.

Por lo general, la sorpresa no suele causar problemas que haya que superar, por lo que en este apartado, la hemos esbozado brevemente. No es necesario hablar de ello ni estrategias para superar.

6. Tristeza

Todos nos sentimos tristes de vez en cuando. Esta emoción puede estar relacionada con un evento específico, como una pérdida o un rechazo. Pero en otros casos, puede que no tengas ni idea de por qué te sientes triste.

Cómo hablar de ello:

Cuando estás triste, podrías describirte con uno de estos sentimientos:

  • solitario
  • corazón roto
  • sombrío
  • decepcionado
  • sin esperanza
  • afligido
  • infeliz
  • perdido
  • problemático
  • miserable

La tristeza puede ser difícil de quitar, pero dependiendo de su situación, estos consejos pueden ayudar:

Llorar. El luto es una parte normal de la pena. Ya sea que estés tratando de recuperarte de una pérdida, una ruptura, un cambio o el fracaso en el logro de un objetivo, reconocer tu pérdida puede ayudarte a aceptarla y a superarla. Cada persona se aflige a su manera, así que hagas lo que hagas será lo correcto. Puede ser útil hablar sobre el dolor que sientes, pero también puede ser útil simplemente sentarse con tus sentimientos por un rato o expresarlos de manera creativa.

Haz algo importante. Hacer algo para ayudar a los demás o devolverle algo a la sociedad puede ayudarte a sentirte más conectado con otras personas. Si recientemente has perdido a alguien que te importaba, considera terminar un proyecto que le importaba a esa persona o donar tu tiempo a una causa que apoyaba.

Busca apoyo. Esto es más fácil de decir que de hacer cuando estás en un punto bajo. Intenta recordar a las personas de tu vida que se preocupan por ti y que probablemente quieran ayudarte. El dolor de la angustia se alivia con el tiempo, aunque no puedas imaginarlo en este momento. Si tu tristeza persiste o comienza a tener un impacto significativo en la vida diaria y te dificulta trabajar, ir a la escuela o mantener sus relaciones, puede ser útil hablar con un psicólogo.

Las emociones y los sentimientos
Tristeza

¿Para qué sirven las emociones?

Las emociones pueden ser complicadas. Algunas pueden sentirse intensas, mientras que otras parecen leves en comparación. Puedes sentir emociones conflictivas en cualquier momento.

Pero las emociones pueden servir para algo, incluso cuando son negativas. En lugar de intentar cambiar las emociones que experimentas, considera cómo reaccionas ante ellas. Normalmente son las reacciones las que crean desafíos, no las emociones en sí mismas.

Emociones y Sentimientos

El sentimiento es la suma de emoción y pensamiento, por lo tanto es un resultado proveniente de las emociones. Una emoción llega a convertirse en sentimiento en el periodo en que uno toma consciencia de ella.

El sentimiento es la experiencia subjetiva de nuestra experiencia sensible, en el sentimiento aparece, aparte de la reacción fisiológica, varios componentes, tanto subjetivos como cognitivos.

Por ende, un sentimiento se da cuando le insertamos una etiqueta a la emoción y la juzgamos, como siempre nos aconseja evitar el budismo, por cierto.

Los sentimientos acostumbran a perdurar más tiempo que las emociones, y se dan tras las emociones, no hay sentimiento sin emoción. Implican información cognitiva, normalmente subconsciente, y no se pueden medir con precisión.

Para resumir, un sentimiento es una representación mental de lo que pasa en tu cuerpo cuando tienes una emoción y es el resultado de la siguiente ecuación: cuando el cerebro capta una señal (emoción) y le asigna una etiqueta (significado).

¿Cuáles son los sentimientos?

Los modelos de sentimientos se pueden dividir en:

Negativos:

  • tristeza
  • temor
  • hostilidad
  • frustración
  • ira
  • desesperación
  • culpa
  • celos…

Positivos:

  • dicha
  • humor
  • alegría
  • amor
  • gratitud
  • esperanza…

Neutros

  • compasión
  • sorpresa

Como podrás comprobar, a simple vista no observamos grandes diferencias entre emociones y sentimientos, pero realmente sí las hay:

Diferencias entre sentimientos y emociones

Una diferencia esencial entre los sentimientos y las emociones es que los sentimientos se experimentan de manera consciente, al tiempo que las emociones se manifiestan consciente o bien de manera inconsciente. Tanto las emociones como los sentimientos deben ver con lo irracional, o sea con la forma subjetiva con la que experimentamos una situación.

Si bien son conceptos diferentes en la práctica, donde hay una emoción hay siempre y en todo momento un sentimiento (o bien múltiples). Se presentan al unísono y, si bien podamos ponerle palabra a esa sensación que sentimos, su diferencia reside más en el mundo de las ideas que en el práctico, pues no se puede aislar un sentimiento de una emoción. Si tuviéramos que resumir cuáles son las principales diferencias entre sentimientos y emociones, nos quedaríamos con los siguientes:

Mientras que las emociones tienen una duración temporal (podemos observarlas mediante la meditación, cuando nos enfocamos en su transitoriedad), los sentimientos tienen una duración más larga, van a durar tanto como nuestro consciente dedique tiempo a meditar en él. Las emociones aparecen de la parte inconsciente de la psique, a menudo irracional, a una velocidad vertiginosa, al contrario los sentimientos hacen acto de presencia cuando interviene la consciencia, de forma racional, además de esto se precisa un tiempo a fin de que un sentimiento se forme.

En psicología se ha discutido si la emoción precede al pensamiento o a la inversa, pero cada vez está más claro que la emoción es primaria. Por lo que, en este caso, la emoción precede al sentimiento. Y, como una emoción es como un árbol del que cada rama puede salir un sentimiento distinto (dependiendo de la persona), podemos argüir que los sentimientos es nuestra manera de poder interpretar dichas emociones.

Además, las emociones tienen una intensidad mayor y traen emparejada una reacción corporal fisiológica que influye poderosamente en todo lo demás, pero los sentimientos pasan un filtro racional y pueden ser mejor regulados.

Al paso que los sentimientos, al intervenir la conciencia y los pensamientos que son procesos más complejos, son menos intensos. Ser siendo conscientes de nuestros sentimientos ayuda a poder administrarlos. No obstante, las emociones aparecen deseemos o bien no, en tanto que aparecen automáticamente frente a una situación o bien pensamiento.

Fuentes:

https://www.healthline.com/

Para saber más:

Emoción y sentimientos: No somos seres racionales, somos seres emocionales que razonan (Ariel)
de Daniel López Rosetti

En busca de Spinoza: Neurobiología de la emoción y los sentimientos (Booket Ciencia)
de Antonio Damasio

Emociones y sentimientos
de Vivian Dittmar

Emociones y sentimientos (Álbumes ilustrados)
de Roberto Piumini, Anna Laura Cantone, et ál.

 

Deja un comentario