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Epicteto

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Epicteto nació siendo esclavo y tuvo una vida un poco difícil. Su dueño no lo trataba bien, incluso cuenta la anécdota sobre como se quedó cojo. Su dueño le estaba haciendo daño y Epicteto observaba como estaba apunto de romperle el hueso de la pierna.

  • Vas a romper la pierna- decía Epicteto, pero su dueño seguía apretando. Epicteto no se quejaba del dolor, sino de las consecuencias de dicha acción.
  • Te estoy diciendo, que así me vas a romper la pierna – volvió a advertir Epicteto, acto seguido se escuchó un crack y el hueso de la pierna se rompió en dos.
  • ¿No te decía yo que me la ibas a romper? – Exclamó Epicteto, y continuó haciendo su faena sin preocuparse puesto que ya estaba rota.

Sin llegar a este extremo, esta es la filosofía estoica; preocuparse de lo que uno puede hacer y es mejor para él, y no preocuparse de lo que no está en nuestras manos. Epicteto pone mucho énfasis en las cosas que podemos transformar en nuestra vida, pero también enseña aquellas cosas que normalmente nos perturban y sobre las cuales no tenemos ningún poder. ¿Para qué preocuparse entonces?

Epicteto tuvo la suerte de acudir a una escuela. Es extraño que un esclavo pueda acceder a este tipo de enseñanzas. Quizás su dueño pensó que como era inteligente y estaba tullido, podría dedicarse a la enseñanza. Es por esto que acudió a la escuela del maestro Musonio Rufo, de la rama estoica.

Una vez adulto Epicteto recibió la carta de libertad por parte de su dueño, no sabemos el motivo, pero Epicteto se dedicó entonces a la enseñanza, sin distinción de personas, ya fueran ricas o pobres. Su fama fue creciendo hasta que se hizo bastante conocido. Había hasta quien le pedía cartas de recomendación para Roma, cosa que Epicteto hizo gustoso, siendo totalmente sincero, escribió dicha carta. Cuando la persona que le pidió el favor la leyó, le dijo a Epicteto “yo quería que me ayudaras, no que me compadecieras, parece como si yo fuera un desgraciado”

Hasta nuestras fechas han llegado dos obras de Epicteto, escritas por Arriano. Son El manual de vida y Las disertaciones. Ambas son fuentes de sabiduría inmensa.

La filosofía de Epicteto

Limítate a ocuparte de aquello que depende de ti y no te preocupes de aquello que no depende de ti. Así es la única manera de vivir en paz. Esta es la máxima de Epicteto y personalmente creo que esto es la sabiduría más concisa que puede existir. Esto no significa, por ejemplo, no ayudar a los demás, si puedes ayudar al hambriento, por supuesto hazlo. Pero tienes que tener claro que depende de ti ayudar a una persona pero no depende de ti eliminar el hambre en el mundo. Para los problemas del día a día es igual, de nada sirve enfadarse por el clima, por un atasco o porque te hayas puesto enfermo. ¡No depende de ti! Por ejemplo está en ti estudiar, prepararte y dar el máximo, pero en último caso no está en ti que tú profesor te apruebe. Para promocionar en un trabajo es lo mismo, está en ti ser un buen empleado, pero a lo mejor el jefe piensa distinto, no está en ti caerle bien a todo el mundo.

Limitarte a aquello que está en tu mano y ocuparte de ello, dando el  100 % está en tu mano. Ahora bien, debes de despreocuparte de lo demás, eres una parte de una gran rueda que se llama universo que va a girar contigo o sin ti. ¡No somos tan importantes! Vivir conforme a lo natural también forma parte del estoicismo (filosofía de Epicteto), ir en esa vía significa que el ser humano debe perfeccionarse a sí mismo porque esa es nuestra naturaleza que nos diferencia de los animales. Y ayudar a los demás también, de hecho ha habido estudios de paralelismos entre el cristianismo primitivo y el estoicismo. Vivir el momento presente era muy importante para los estoicos porque el pasado no depende de nosotros y el futuro tampoco porque no ha llegado. ¿Qué queda? El presente. En esto sí nos ocupamos plenamente. Por lo que se abre otro paralelismo, estoicismo=mindfulness, ¿interesante verdad?

Para saber más os recomiendo el libro de ¿Como ser un estoico? De Maximo Pigliucci

 

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