El mindfulness para niños es cada día más necesario. ¿Por qué? Puesto que somos responsables de nuestros hijos y, por lo tanto, de la generación venidera. Nuestros hijos aprenden cómo luchar contra la adversidad desde el momento en que nacemos. Los bebés tienen hambre y están cansados, los peques luchan con el lenguaje y el autocontrol. Y a medida que los niños se desarrollan a través de la adolescencia para convertirse en adolescentes, la vida se vuelve cada vez más complicada.

Mindfulness para niños y bebés

Tener amiguitos, encajar en la escuela y empezar a ser independiente (las típicas cosas de nuestro desarrollo) crea naturalmente situaciones estresantes para cada niño. En cada etapa del desarrollo, la atención consciente puede ser una herramienta útil para disminuir la ansiedad y promover la felicidad.

La atención consciente, una técnica sencilla que hace hincapié en prestar atención al momento presente de una manera que acepte y no juzgue, ha surgido como una práctica popular en los últimos decenios. Se enseña a los ejecutivos de las empresas, a los atletas en los vestuarios y, cada vez más, a los niños tanto en casa como en la escuela.

Hábitos tempranos de Mindfulness

Los niños son los que más pueden beneficiarse de la práctica de la atención plena. Los hábitos que se forman a temprana edad predicen el comportamiento en la edad adulta, y si somos atentos, tenemos la oportunidad de dar a nuestros hijos el hábito de ser pacíficos, amables y aceptados.

Para los niños, la atención puede ofrecerles un alivio de las dificultades que puedan encontrar en la vida. También les da la belleza de estar en el momento presente. Parte de la razón por la que la atención es tan efectiva para los niños puede explicarse por la forma en que se desarrolla el cerebro. Mientras que nuestros cerebros se desarrollan constantemente a lo largo de nuestras vidas, las conexiones en los circuitos prefrontales se crean a su ritmo más rápido durante la infancia. Por consiguiente, la atención, que promueve las aptitudes que se controlan en la corteza prefrontal, como la concentración y el control cognitivo, puede tener un efecto particular en el desarrollo de aptitudes como la autorregulación, el juicio y la paciencia durante la infancia.

Modelando Mindfulness para niños

La atención no es algo que se pueda pagar. Para los padres y cuidadores, la mejor manera de enseñar a un niño a ser consciente es encarnar la práctica por sí mismo. Aprender mindfulness no es como las lecciones de piano, donde puedes hacer que alguien más lo enseñe a tus hijos. Tienes que aprenderlo tú mismo. Por supuesto, ser padre es una experiencia increíblemente estresante por sí misma. Para los que están criando niños, la práctica de los ejercicios de mindfulness (y lo ideal es practicar la meditación mindfulness incluso unos pocos minutos al día) puede ser profundamente beneficiosa, ya que permite a los cuidadores no sólo compartir las habilidades de felicidad y aceptación con una nueva generación, sino también cuidarse mejor a sí mismos al mismo tiempo.

Para jugar el juego de la vida con atención, hay que practicar la atención.

Mindfulness desde el principio

Durante el primer año de vida, la forma más efectiva de compartir la atención con un niño es personificarla. Los niños están hambrientos de nuestra atención y afecto, y pueden sentir cuando los padres o cuidadores están distraídos. Así que cuando estés con un bebé, trata de permanecer en el momento presente sin importar lo que esté pasando. En la práctica, esto puede ser tan simple como sostener a un bebé en silencio y mantener el contacto visual con un comportamiento suave y cariñoso

Cuando el bebé mira al padre, el padre puede devolverle la mirada, ese tipo de comportamiento de reflejo es una buena forma de enseñar a la infancia a ser consciente. Los teléfonos inteligentes son populares, pero distraen. Los maestros de la atención animan a los padres y cuidadores a colgar el teléfono y a relacionarse con el bebé, aunque sea simplemente haciendo contacto visual y sonriendo. En lugar de desplazarse por el correo electrónico, hay que dejar el dispositivo y estar completamente presente y atento. Las madres y otros cuidadores tienen la oportunidad de practicar esto varias veces al día, cuando alimentan a sus bebés. Cuando estás con tu hijo, ¿dónde está tu atención? Esto empieza incluso con la lactancia materna.

mindfulness para niños
Mindfulness con un bebé

Mantén la calma

Cuando los niños se alteran, trata de no dejar que eso te afecte. Hacerlo puede desencadenar un ciclo inútil en el que padre e hijo se alimentan mutuamente de la infelicidad del otro. Los padres y los niños realmente se autorregulan mutuamente. Cuando el niño empieza a gritar, si los padres también se intensifican, se ponen en marcha el uno al otro.

Cuando te sientes frustrado

Para los padres o cuidadores que se encuentran disgustados y fuera de contacto con el momento presente, un popular ejercicio de atención al público que puede ser útil.

Detente: Haz una pausa momentánea, sin importar lo que estés haciendo.

Respira: Siente la sensación de tu propia respiración, que te devuelve al momento presente. 

Observa. Reconoce lo que está sucediendo, para bien o para mal, dentro o fuera de ti. Sólo obsérvalo.

Procede. Habiendo comprobado brevemente el momento presente, continúa con lo que sea que estabas haciendo.

Movimiento con bebé en Mindfulness

Ser consciente es simple, pero no siempre es fácil. Especialmente cuando se pasa tiempo con bebés, puede haber muchos momentos en los que el cuidado es, bueno, aburrido. Está la lactancia, el cambio de pañales, la alimentación…

Si encuentras tu mente divagando, una forma de que los padres se vuelvan a comprometer con la atención es moverse, ya sea haciendo yoga suave cuando el bebé no está siendo sostenido, o probando una meditación caminando.

Casi todo el trabajo de mindfulness está realmente orientado a quedarse quieto, pero si tu sistema nervioso está “de los nervios” muchas personas, especialmente las que son nuevas en la práctica, son mejores con el movimiento.

Agradecido con cada paso

Para los padres con hijos, puede ser útil cultivar el sentido de la gratitud. Este ejercicio, como otros de esta guía, es una adaptación de “Mindful Games”, un juego de tarjetas de actividades creado por la Sra. Greenland y la Sra. Harris.

Primero, encuentra un espacio donde puedas caminar de forma segura y cómodamente en el interior de tu casa mientras sostienes a tu hijo. Si no te sientes particularmente feliz, está bien. El objetivo de este ejercicio no es sentirse mejor por arte de magia. Es experimentar la sensación de moverse y enfocar tu atención en la sensación de sostener a un bebé y caminar, y enfocarse en el sentimiento de gratitud.

Sostener al bebé con seguridad y luego bajar la mirada y comenzar a caminar lenta y concentradamente. Nota la sensación en cada pie al caminar. ¿Sientes el talón del pie, la planta del pie y los dedos? Los padres naturalmente sienten una gama de emociones al sostener a un niño, desde un profundo amor hasta estar intensamente abrumados y ansiosos. Si prestar atención a tu cuerpo te hace sentir incómodo por cualquier motivo, puedes intentar escuchar los sonidos mientras camina. El simple hecho de escuchar la orquesta de sonidos mientras se camina lentamente – desde el crujido de la ropa al moverse, hasta el canto de los pájaros o las actividades diarias de la casa – puede ser un descanso tranquilizador de los constantes cuidados que requiere un bebé.

Entonces, cada vez que des un paso, piensa en cuánto aprecias a tu hijo, sintiendo su calor mientras lo sostienes. Repite en silencio frases que capturen tu gratitud por la experiencia, como “Estoy agradecido de poder abrazarte” o “Estoy agradecido de que estés sonriendo ahora mismo”.

A continuación, intenta enviarte a ti y a tu bebé buenos deseos con cada paso. Cuidar de un bebé puede ser profundamente agotador, ya que toda tu energía, día y noche, se dedica a otro ser humano. Es un momento especialmente importante para ser amable contigo mismo. Cada vez que des un paso, mándate a ti mismo y a tu bebé un deseo. (Puedes usar estos deseos o crear otros personales con tus propias palabras.)

Que seamos felices.

Que seamos sanos y fuertes.

Que podamos dormir bien pronto.

Que este agotador tiempo juntos haga más fuerte nuestro vínculo.

Que tengamos compasión el uno por el otro.

Cuando te des la vuelta y vuelvas sobre tus pasos, piensa en las formas en que tu vida es mejor gracias a tu hijo y continúa el ejercicio. Recuerda que a veces, los bebés y los padres pueden corregirse. Si un padre se siente agitado, su andar lento y deliberado, centrándose en algo más que en el bebé, estando molesto y preocupado por cómo conseguir que el bebé se calme, el bebé tranquilizará al cuidador, lo que a su vez puede ayudar a que se sincronicen en un estado de calma.

Siguiendo adelante…

Mindfulness para niños
Mindfulness para niños

En el transcurso de los meses, los niños pequeños descubren el lenguaje, ganan control sobre sus cuerpos y comienzan a ejercer su independencia. Sin embargo, incluso a esta temprana edad, los niños pequeños pueden empezar a experimentar y entender la atención. Cuando los niños pequeños están de buen humor, los ejercicios de atención pueden ayudarles a familiarizarse con las sensaciones de felicidad y gratitud. Y cuando se molestan, la atención puede ayudar a los niños pequeños a dejar atrás las experiencias fugaces que podrían haberlos hecho llorar y a centrar su atención en nuevas sensaciones menos molestas. Este cambio aleja su atención de lo que sea que les preocupa, a una experiencia de momento presente como la sensación de su propia respiración. No se pretende pensar que lo malo no esté sucediendo, pero también podemos pensar en cosas positivas que estén pasando.

La manera más efectiva de llevar la atención a los niños pequeños es, por supuesto, personificarla. El énfasis debe estar en los padres. Desde que los niños son pequeños, hay que inculcarles buenos hábitos de atención practicándolos nosotros mismos. Aquí hay algunas cosas para intentar:

  • No mirar el teléfono demasiado a menudo cuando tus hijos estén cerca.
  • Dedicar tiempo a realizar actividades que promuevan la concentración, la creatividad y la investigación, como leer, hacer arte y mantener conversaciones, en lugar de ver mucha televisión.
  • Tratar a otras personas, especialmente a tus hijos, con amabilidad, incluso cuando te sienta frustrado y molesto.
  • Y expresar tu gratitud por las cosas de su vida por las que te sientes agradecido.

Ni siquiera nos damos cuenta de cuántas veces estamos revisando el teléfono, cuántas veces estamos frente al ordenador o la tablet. Estamos muy distraídos y estamos demostrando esos hábitos a nuestros hijos. Un prerrequisito para cultivar la atención es mirar nuestros hábitos de distracción y trabajar para cambiarlos.

Mindfulness con niños, cada día

A medida que los niños se desarrollan en la primera infancia, se vuelven capaces no sólo de practicar la atención con la orientación de un padre o cuidador, sino también de retener algunas de estas habilidades y recurrir a ellas en momentos de necesidad. Alrededor de los 4 años de edad son capaces de aprender habilidades que pueden utilizar por sí mismos.

Para inculcar estos hábitos en los niños, la práctica es clave. No hagas de la atención algo a lo que sólo se recurre en momentos de estrés. En su lugar, haz que los ejercicios de atención plena formen parte de la rutina diaria, una actividad en sí misma, como leer, jugar al aire libre o practicar algún arte. Y en lugar de hacer que la atención plena parezca como si fuera sólo un antídoto para las situaciones irritantes, preséntala como una herramienta que puede ayudar a los niños a explorar nuevas sensaciones, incluyendo las que son agradables, neutrales y desconocidas.Úsalo como una herramienta para explorar la bondad y la curiosidad, pregúntale a los niños qué sienten en sus cuerpos.

Los padres también pueden seguir personificando la atención, y deben sentirse cómodos meditando delante de sus hijos. Es una práctica maravillosa para los padres, también, meditar en medio de lo que está pasando porque los niños pueden no tener ningún concepto de lo que hacemos cuando meditamos, pero están imitando el comportamiento y están interesados.

Visión plena, enseñando el perdón

A medida que los niños crecen y se vuelven más independientes, los padres y cuidadores se enfrentan a una pérdida de control. Cuando los niños están en la escuela y salen con sus amigos, simplemente es menos lo que un padre puede hacer para influir en la vida de sus hijos. Y cuando se producen reveses, como inevitablemente ocurrirá, es importante que los padres afronten esas desgracias con atención.

En lugar de obsesionarse con el problema, lo anotan y lo abordan, pero al mismo tiempo reconocen que es fugaz y pasará. Si es el niño el que se ha portado mal, haz un esfuerzo para perdonarlo. Y si el padre o el cuidador se está culpando a sí mismo, también debe trabajar en el auto-perdón.

mindfulness para niños
Familia Consciente

La sabiduría no llega de la perfección, la sabiduría llega por estar presente.

Mindfulness en la escuela

A medida que los niños avanzan en la escuela primaria y secundaria, la atención puede ser una herramienta poderosa, que les permita enfrentar la adversidad con mayor habilidad, y también mejorar su comprensión del mundo y de sí mismos. Todo puede ser recibido y recibido con esta amable curiosidad, eso puede entonces traducirse en su propia actitud, dándoles espacio para averiguar qué quieren hacer con sus vidas y quiénes son.

A esta edad, la práctica de la atención plena también puede ayudar a los niños en la escuela. Un estudio reciente encontró que los niños de cuarto y quinto grado que tomaron un programa de meditación de cuatro meses demostraron mejoras en el control cognitivo, la memoria de trabajo y los resultados de los exámenes de matemáticas. Otros estudios han demostrado que la práctica de la atención plena puede ser especialmente útil para los niños con el trastorno de déficit de atención e hiperactividad, y también reducir la agresión, la ansiedad y el estrés de los niños. Y en muchos países, un gran número de instituciones educativas, desde las escuelas primarias hasta los programas de postgrado, están llevando el entrenamiento de la atención plena a las aulas.

Mini juego en la clase: Pasa la copa

Pasando un vaso lleno de agua sin derramar una gota, podemos cultivar la atención y aprender sobre el trabajo en equipo.

Mindfulness para niños y para nosotros

Incluso con la atención, la crianza de los hijos puede ser un desafío. A medida que los niños experimentan los altibajos naturales que forman parte del crecimiento, es demasiado fácil – incluso natural – para el padre ser golpeado por la montaña rusa emocional del niño. Pero con el tiempo, la práctica de la atención puede aliviar a los padres y cuidadores de la presión de identificarse con cada altibajo que experimenta el niño.

Ahí es donde este sentido de no tener un fuerte control sobre el sentido de sí mismo es tan importante, porque no sólo nos preocupamos por los niños, sino que también de que los niños sean un reflejo de nosotros. Pero no es así, si el niño se comporta mal o no va a una universidad prestigiosa, entonces los padres nos preocupamos de que algo hemos hecho de forma incorrecta en su educación

Un simple ejercicio, conocido como R.A.I.N. (Lluvia), puede ayudarnos a permanecer en el momento presente y no quedarnos atrapados aferrados a las experiencias de los demás, o a nuestras propias emociones.

R: Reconocer. Reconocer lo que está sucediendo, simplemente notarlo de manera tranquila y aceptarlo.
A: Aceptar. Permitir que la vida sea tal como es, sin tratar de cambiarla de inmediato, y sin desear que sea diferente de alguna manera.
I: Investigar. Ver cómo te sientes, si te hace enfadar o feliz, si te da placer o dolor, sólo tienes que notarlo.
N: No identificación. Date cuenta de que las sensaciones que estás sintiendo son una experiencia fugaz, una que pronto pasará. No forman parte de lo que eres.

Juntos, conscientes

Para los adolescentes, una de las formas más importantes de comprometerse con la atención es a través de un enfoque en las relaciones:

Mantener una actitud atenta en las conversaciones, las amistades e incluso con sus primeras parejas. La atención consciente relacional se convierte en una parte muy importante de la práctica. En cada relación, e incluso en cada interacción, debe haber un esfuerzo por estar presente, escuchar atentamente y hablar con honestidad y amabilidad.

Para las familias, una manera de ritualizar esto es hacer un punto de tener cenas juntos, algo que es muy fácil de perder de vista cuando los horarios de cada uno son distintos. Es simple, pero en realidad tener cenas sentados puede ser poderoso, sólo para comprobar la situación, ya que es más sencillo que a esa hora la familia pueda estar junta. Intentar que cada uno comparta un momento alegre que haya ocurrido durante el día puede ser un ejercicio consciente y emocional muy valioso.

Además, trata de minimizar las distracciones guardando los teléfonos y otros dispositivos durante la hora de la comida. Y trata de compartir un momento de silencio antes de comer, tomándote un tiempo para agradecer la compañía de tu familia.

Ser un padre o madre mindfulness

Para los padres, también, este puede ser un momento difícil para practicar la atención con los niños. Después de todo, si un adolescente se pierde en su smartphone, ¿qué importa si el padre también está navegando por la web? Pero es exactamente cuando el padre necesita estar más atento, modelando un buen comportamiento para su hijo, siendo amable, compasivo y aceptando el momento presente.

Es difícil recordar que hay que estar atento cuando se tiene una vida personal y profesional tan ocupada, pero si aprendemos a ver el acto de ser padres como una práctica en sí misma, puede abrir un nivel completamente diferente de lo que estamos haciendo.

 

¿Te has quedado con ganas de más? Lee el siguiente artículo:

Meditación para niños

 

Nota:

Los estudios que se citan están disponible 
haciendo click en el texto resaltado de azul.

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