4 ejercicios de sencillos de Mindfulness

ejercicios sencillos de mindfulness

La práctica formal de la atención plena es un entrenamiento para que ese estado de presencia lo puedas extender a tu vida cotidiana. La idea es que cada momento de tu día a día lo puedas vivir con plenitud. ¿Cómo se hace en la práctica? Te propongo 4 ejercicios sencillos de mindfulness para tu día a día. Si perseveras, te ayudarán reducir la ansiedad y el estrés.

Índice()

    Ejercicios sencillos de Mindfulness

    1. Estírate.

    Tómate un descanso a mediodía y sal de la oficina o de donde estés y haz algunos estiramientos básicos. Desperézate como un gato, bien a gusto. Además de ser un ejercicio muy sano, es una gran oportunidad para la atención plena. Fíjate en como se mueven tus músculos y aprecia cada sensación. ¿Quieres profundizar más? Intenta con el yoga.

    2. La escucha atenta.

    Por si no lo sabías, si tienes dos orejas y una boca es para escuchar el doble de lo que hablas. Por lo menos una conversación al día, con cualquier persona con quien interactúes, proponte escucharla con toda tu atención. Cuando ella o él se dirijan a ti, respira, aterriza en el presente y abre tu sentido del oído. Escucha sin interrumpir, sin dar tu opinión, sin autocompletarle las frases a tu interlocutor. Este ejercicio es fundamental para transformar la relaciones. Ya me contarás. Decía el maestro Thich Nhat Hanh, que nuestro regalo más valioso a otra persona es nuestra atención consciente.

    3. Haz garabatos.

    Una conversación entre tú y yo podría ser esta:

    -Coge libreta y un lápiz, elige un tema, y empieza a dibujar.

    -Yo no sé dibujar. Copiaba en pretecnología (educación artística)

    -Todos tenemos la capacidad de dibujar. Pero hemos practicado mucho más la expresión con palabras que con imágenes.

    -Si se trata de expresarme verbalmente, tengo un nivel universitario, diría yo. Pero en expresión visual no paso de preescolar

    -Bueno, dejemos de lado la palabra dibujar. Libérate de responsabilidad. Elige una idea y empieza a garabatear. Haz trazos sobre un papel concentrándote en lo que va surgiendo. Cuando lleves tiempo suficiente ante las pantallas (recomiendan descansar cada hora) dibuja un poco. Pon ahí toda tu atención y permite que este ejercicio sea un breve descanso. Buscar la forma visual de una idea vaga ayuda a centrarla y deja al descubierto ideas inexistentes. Hacer bocetos requiere concentración y entrena la atención plena.

    4. El auto-chequeo.

    En cualquier momento, estés donde estés, haz una pausa y evalúa el estado de tu cuerpo y de tu mente. ¿Cómo es su postura? ¿Estás apretando las mandíbulas? ¿Tienes sed? Te sorprenderá lo que aprendes acerca de ti a través de estos registros si practicas regularmente. Prueba a introducir estos mini chequeos más o menos cada hora. Si te sirve, puedes ponerte algún tipo de alarma que te avise. Ding-dong: conecta con tu intimidad. Ding dong: sigue adelante. Si quieres algo más profundo y que te llevará más tiempo, prueba con el escáner corporal.

    Espero que te sirvan estos ejemplos. Si se te ocurre alguno más cuéntanos y lo compartimos.

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Subir

    Nos obligan a molestarte con las Cookies. Más info